APTOS SÓLO PARA CORTO PLAZO…
Abril 13th, 2009
Por Gabriela Pousa
Dado que he podido gozar de la gentileza y también de la paciencia de Marcos Aguinis, voy a aprovechar, intentando no abusar en demasía, de una página de su nuevo libro: “¡Pobre Patria Mía!” para iniciar estas líneas. De más está recomendar la lectura de ese “panfleto”, tal como lo denomina él mismo, donde la realidad no admite términos medios, y no cabe la mendacidad de lo “políticamente correcto”.
Aguinis cuenta allí con absoluta certeza de qué modo, el kirchnerismo se ha adueñado de los ahorros de millones de argentinos sin que haya habido una reacción virulenta, y en desmedro de la credibilidad y la confianza. Dos cualidades perdidas hace tiempo por el gobierno. Este hecho, sin embargo, ha pasado como pasa todo en la Argentina, sin pausa pero con prisa. “Una cortina de humo tapa a la cortina anterior”.
Todo lo que antaño fue tema hoy no figura en agenda. Y es que los argentinos adquirimos, quizás por contagio maniqueo, ese cortoplacismo enfermizo que caracterizó a muchos gobiernos. Vivimos el “hoy” no solamente como un ‘presente’ que nos brinda la oportunidad de gestar un futuro, sino cómo si el mundo fuese a desaparecer en décimas de segundo. De ese modo, no avanzamos. Si acaso hay algún sesgo de movimiento es apenas de retroceso.
A pocas horas de terminar la festividad de Pascua, y la consecuente Semana Santa, aún no han regresado muchos de los miles de ciudadanos de los lugares característicos de veraneo adónde huyeron como leones que, de pronto, dejan de estar enjaulados. Pues bien, las rejas siguen estando a pesar de esa sensación o ilusión óptica que provoca el cambiar de aire o de escenario aunque sea por un rato. Mientras tanto, el mundo sumido en una crisis magnánima, toma recaudos: ahorra, no gasta a cuenta de…, menos aún derrocha. La incertidumbre lo mantiene, más que paralizado, en una actitud de prevención que es, justamente, aquello de lo que carecemos en la Argentina.
De allí el dengue repentino, de allí los candidatos virtuales, de allí aquel “afamado” corralito, de allí esta permanencia de más de cinco años de un matrimonio presidencial que en un país medianamente serio no hubieran durado ni un soplido de viento. Y no por “cantinelas destituyentes” ni por férreas oposiciones partidarias conspirando, sino por los errores, horrores y osbtáculos que se han propiciado a sí mismos a cada paso.
Cuenta Marcos Aguinis que “hacia fin del año 2008 se estatizaron –contra voluntad de sus dueños- millones de pesos ahorrados (y heredables) que una multitud de argentinos había acumulado durante casi tres lustros, en un sistema financiero que era exitoso en tanto el gobierno no se metía a ordenarle comprar, por ejemplo, bonos devaluados. El argumento oficialista se basaba en que el Estado administraría mejor esos fondos y brindaría jubilaciones más altas, un argumento que, para gente con algo de memoria, suena a burla que se hace a los tarados.
Cuando surgieron sospechas de que esa estatización podría tener consecuencias graves para todos, porque una parte del dinero arrebatado sería confiscada en el exterior debido a reiterados incumplimientos gubernamentales, se afirmó desde el mismo Estado que no se trataba de una “estatización”, sino de un “gerenciamiento”. ¿Gerenciamiento? Mejor se diga que nos mintieron en forma descarada. Sin sonrojos. Sin titubeos, como si fuésemos un chiquero de giles. Pero, acaso, ¿no lo somos?
Afuera no se tragaron el sapo, por supuesto. Robert Lucas, Premio Nobel de Economía, manifestó que esa medida equivalía a “robarle el dinero a la gente”. “Eso no se espera de un gobierno que dice ayudar a los ciudadanos”, dijo y agregó un párrafo elemental: “El proyecto gubernamental argentino de repatriar capitales no tendrá éxito después de semejante manotazo. La Argentina no es un sitio recomendable para quienes buscan seguridad”.
Un periodista añadió que la Argentina se despedía del mundo. Era cierto. Se aceleró la fuga de capitales, en vez de que llegasen nuevos y viejos a nuestra tierra, como se necesita y pretende (ahora). Pocas veces se hizo tanto daño a un país.
Es deprimente. Porque las desgracias no terminan ahí. Esa confiscación, que ardió en la piel como un ataque de urticaria, pronto fue alejada de las primeras páginas informativas y se achicharró hasta casi desparecer. ¡Así nos ocurre siempre! Una cortina de humo tapa a la cortina anterior. Otro olvido en la larga lista de olvidos.”, sostiene Aguinis.
Si tamaño robo a la sociedad pudo olvidarse con una facilidad que da miedo, ¿qué podemos esperar de este nuevo atropello? Me refiero al hecho de convertir al país en una suerte de escenario virtual donde la realidad, si asoma, lo hace como una pintura de ficción más que como una manifestación indubitable de certeza o de cosa palpable.
Esta “idea” de candidaturas testimoniales no sólo no dan testimonio de nada, o de nada bueno, sino que de hacerlo lo hacen con tantas falacias entre medio que merecerían el castigo que se infringe a quienes no dicen la verdad frente a un tribunal. Pero claro, en este caso, el mentiroso mayor es quien juzga y conduce al cadalzo a una sociedad que no termina de despertar.
No hay cabal noción de lo que se está hablando. Posiblemente sea un síntoma de sanidad dado el grado de obsenidad de la propuesta. Se nos obliga a votar sin que haya candidatos. Se desvirtúa hasta tal punto el concepto de deber y derecho ciudadano que, las urnas, más que un orgullo recuperado hace 25 años se torna una pesadilla o una afrenta a la coherencia misma. En estas últimas horas se habla de ‘votar con ética’ o ‘votar por conveniencia’ como si no pudiesen aunarse ambas alternativas.
Se menciona el hartazgo de la ciudadanía pero esa misma ciudadanía, mientras todo este dislate se arma en sus narices -so pretexto de una crisis mundial que nos afectará y redundará en la gobernabilidad sino se “ratifica el modelo” ¿?-, es la que no toma, o no quiere tomar conciencia, del día después en que los candidatos virtuales o superficiales estén ensobrados, y empiecen los debates por las irregularidades en el conteo de sufragios.
¡Qué predecibles somos en tantos aspectos pese a que la incertidumbre es una constante en este suelo!
Y hablo de un no querer darse cuenta aunque, en rigor de verdad, es un estar varados en el corto plazo como desea y le conviene al gobierno. De alguna manera para ello nos ha mal “educado”. Si la gente tuviera noción de las consecuencias que acarreará la crisis internacional en un mediano, largo plazo, no se habrían observado las largas filas de autos rumbeando a la costa los pasados tres días feriados.
La deblacle financiera de los mercados en el mundo globalizado apenas es rescatada por el oficialismo para seguir manejando y manoseando al electorado. Bajo esa premisa se adelantaron los comicios, con esa excusa se habla del “sacrificio” de gobernadores e intendentes que deben “enlistarse” para ‘salvarnos’ como si el universo tuviese planes de atacarnos. Lo único que atenta contra la gobernabilidad es el mismo gobierno.
No se habla de prevención para los coletazos que pueda generar la mentada crisis sino de candidatos que miden mejor. Tampoco se habló de prevención para evitar la epidemia del dengue que, según la ministro de Salud chaqueña, apenas era un brote de tres o cuatro casos. Tras esas declaraciones, silencio de radio. El propio Jorge Capitanich, gobernador del Chaco y esposo de la ministro, mientras aumentaban los casos de la enfermedad discutía con el productores rurales si dar quorum o no en el Congreso de la Nación para tratar las retenciones al campo. Ninguna renuncia se presentó ni siquiera a modo de gesto para con la población.
El problema sigue siendo de los enfermos, y quienes están en el gobierno siguen creyéndose sanos.
En esta Argentina “desprevenida” hasta de sí misma, suceden los hechos y pasan los días sin que nada asombre demasiado. La noticia de candidatear a Daniel Scioli tampoco causó espanto, apenas asombro porque ya tiene cargo, pero no porque se trata del hombre que inventó Carlos Menem, que Cristina Fernández denostó en el Senado de la Nación y que posteriormente, Eduardo Duhalde acunó. Tampoco porque es quién debería dar respuesta a la inseguridad que acosa al conurbano en vez de repetir hasta el cansancio “estamos trabajando”. En una de esas, si no trabajan, se soluciona algo.
De este modo, y siguiendo la “lógica” de los sucesos que vivimos a diario, el dengue será apenas un dato más con el cual convivamos acostumbrados, (podremos discutir si es autóctono o importado pero hasta esa discusión durará 24 ó 48 horas no más); los nombres que figuren en las listas electorales serán sólo eso: personajes que, de ante mano, se sabe que nada harán porque nada han hecho estando hoy ocupando cargos incluso con más poder para ayudar al ciudadano.
La oposición, en contrapartida al oficialismo, parece tener todo el tiempo del mundo pero también, como todo extremo, la postergación de definiciones es peligrosa y coopera a la anomia. No hay fuerza ni partido que muestre plataformas, proyectos, candidatos o al menos un “discurso” que escape al virtualismo de moda y generalizado. Le han regalado seis años al kirchnerismo. De continuar con sus internas propiciadas frente a cámaras pero negadas como si fuéramos ciegos o no contáramos, seguirán regalándole más años al gobierno, y consecuentemente, más daño a la sociedad a quién se supone quieren proteger de la condena en la que estamos.
En este contexto no es extraño que haya todavía quienes crean que los Kirchner pueden seguir ganando. ¿Ganando? Y es que hasta a los verbos se los conjuga ya en un extremado o extremista corto plazo. Aunque el comicio para el oficialismo esté perdido una semana después del escrutinio, si el mismísimo 28 de junio se habla de triunfo, será suficiente para justificar otro atraco y otra burla a los ciudadanos también ocupados en su corto plazo.
De seguir así, cuando querramos saber a quién votar, las urnas ya se habrán cerrado…
© www.perspectivaspoliticas.info
En un país virtual…

Entry Filed under: Gabriela Pousa, General








3 Comments
Add your own1. miguel polanski | Abril 14th, 2009 at 15:36
Si, impecable como siempre.
2. Laura | Abril 16th, 2009 at 11:48
Gabriela:
Todo lo que escribís es tan contundente, me dejás sin respiración, como todos los días cuando veo que no hay salida para esta Argentina en manos de mafiosos.
Hoy más acongojada que nunca ante una presidente que ordena postergar el tema “dengue” con total descaro a lo que suma la explicación de un ignorante como Picceto. Sigamos llorando por una muerte más mientras todos miramos para otro lado, con algunas excepciones.
Un abrazo, laura
3. daniel | Abril 16th, 2009 at 12:02
Mi querida Gabriela. No se habla de nada poruqe le echaran encima el camion del odio, la discriminacion, el golpe oligarca y gorila, la “redistribucion” de vaya a saber que,el “plan de accion” que este gobierno(y por añadidura el anterio9 han implementado(?????????), etc etc, Todos hablan .Disculpe que deje el comentario… estoy esperando el gran anuncio del plan canje DENGUE POR TUBERCULOSIS. La cuota es minima.
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