DR. RAÚL ALFONSIN (1927-2009)
Marzo 31st, 2009
Q.E.P.D.
OTRA LECTURA DE LA DESPEDIDA DE
LA CIUDADANÍA AL DR. RAUL ALFONSIN
Ante la muerte, cualquier ser humano siente alguna especie de emoción. Hay quienes se paralizan, quiénes no entienden, quiénes pretenden entender, quiénes se encierran en silencios elocuentes y otros que sacan palabras de la galera tratando de explicar o explicarse. En definitiva, ante la muerte, el hombre no es inmutable. Siente.
Marzo se llevó a Raúl Ricardo Alfonsín, ex presidente de la República Argentina que supo estar en el lugar indicado en el momento exacto. Tuvo aciertos y errores, adeptos y detractores. Ni ángel ni demonio. Simplemente un ex presidente democrático.
Sin embargo, su muerte ha generado una desazón social impensada aún cuando la enfermedad que lo aquejaba hacía previsible su partida.
Nadie se hubiera atrevido a vaticinar que hordas humanas harían fila, cuadras tras cuadras durante horas sin esbozar un sólo gesto de cansancio, sin amontonarse, y sin que se generara ni un mínimo disturbio, máxime en una sociedad crispada y agredida como lo es, en estos tiempos, la argentina.
Nadie hubiese previsto homenajes como aquellos que le están siendo ofrecidos espontáneamente desde el momento de su muerte.
¿Qué explica esta demostración del pueblo? ¿Dónde se origina la manifiesta expresión ciudadana? Porque está claro que no todos los que han esperado para rodear el cuerpo ya sin vida del ex mandatario, en un claro síntoma de respeto y reconocimiento, lo han votado ni son radicales afiliados.
Hay una unidad cuya respuesta se halla más allá del partidismo político y hasta quizás de la mismísima figura del líder ‘dormido’.
Sin necesidad de adentrarse en un análisis de gran profundidad, está claro que la sociedad argentina estaba ávida de una causa, un motivo capaz de aunarla. Necesitaba como oxígeno algo que le permitiera al ciudadano, sentirse nuevamente argentino. Un “darse cuenta”, tal vez, que no todo da lo mismo; y que más allá de esta política actual sumida en la agresión barata, en la soberbia y en el autismo, hubo, hay otra modalidad de ejercer el gobierno y entender el mando.
Y esto no implica santidad ni mucho menos deja de lado la puja de poderes, las internas, las arengas para lograr consenso, las estrategias, etc.
Raúl Alfonsín fue artífice de muchas luchas dentro y fuera de la Unión Cívica Radical. Negoció, pactó, venció y fue vencido.
No fue el estadista genial que hizo del país una panacea universal. Tampoco fue impoluto en sus modos y sus formas. Pero fue coherente, fue cabal y supo irse a destiempo sin hacer de ello una “causa mediática”, ni erigirse a sí mismo víctima de los demás o un incomprendido social.
Debo aclarar que cuando asumió la Presidencia yo aún jugaba con muñecas, no escribo pues desde la pasión ni tampoco desde el rechazo a su figura.
Intento ser mera espectadora de estos hechos, y dar otra lectura -lo más objetiva posible- aunque no sé si logro como quisiera: no por Alfonsín sino por todo lo que provoca en mí, ver a la sociedad movilizada, activa. Justamente, en la nota publicada esta semana, planteaba la complicidad que -en muchos aspectos- tenemos unos y otros por pasividad en este “juego”.
Lo cierto es que, Raúl Alfonsín, está recibiendo hoy no sólo el respeto de la sociedad.
Habrá sentido congoja ante la noticia de su deceso más de un argentino que esgrimió algún improperio cuando la hiperinflación acechaba o cuando se pactó en Olivos.
Otros habrán desdeñado su actitud frente a las Fuerzas Armadas, aún cuando su juicio -en el mejor de los casos- fue para un determinado grupo de uniformados, y no para con una Institución fundacional de la Nación donde ha habido hombres de indiscutida valentía. Kirchner, en contrapartida, atentó contra la totalidad de aquella en un gesto de resentimiento sin lógica ni asidero.
No se fue un prócer como posiblemente algunos creen o dirán teniendo en cuenta que la muerte a veces ciega, y que es la historia através del tiempo quien rotula o etiqueta. Absuelve o condena.
Sí se fue un hombre que supo ser de un solo partido: el radicalismo, y no es un detalle nimio.
Un hombre que no se pasó a las huestes del peronismo cuando la UCR parecía desaparecer de la faz de la tierra. Un político de raza que no podía con su genio y su obstinación, que la erró y fiero cuando censuró, por ejemplo, tantas voces en los medios de comunicación.
Se fue, ni más ni menos que un ser humano dedicado a la política por convicción y no por oportunismo, que se mostró auténtico y murió en esa autenticidad que da el ser de una sola madera, buena o mala, pero reitero: auténtica.
Se fue un hombre que se salió de la vaina cuando vio a un “gordito” agrediendo, interrumpiendo su oratoria. Pero un hombre que después, supo pedir disculpas al ‘hambriento’ de los gritos, sin titubeos y sin sentirse menos por ello.
Se fue un político que hizo autocrítica, que no se vendió a los medios como la víctima de una época o de un adversario cualquiera. Y con él o en él, hoy la sociedad argentina está demostrando -en forma casi explícita-, que esa es la forma de hacer política que reivindica y necesita.
Qué pugna por lo que hubo y ya no hay en el escenario nacional. Qué no busca idolatrías ni “Churchills” ni “De Gaulles” para que encabecen listas…
Qué simplemente quiere hombres de carne y hueso que negocien, pacten, acierten y se confundan pero con principios y convicciones ciertas.
En Alfonsín, el pueblo de pronto reivindica al político que los representó, y no que los enfrentó.
En síntesis, más allá de la simpatía o no que haya despertado su gestión administrativa, lo que se está honrando en su figura es aquello que hoy, en la dirigencia oficialista, precisamente brilla por su ausencia: conducta, lealtad, ideas (compartidas o no), disciplina, perseverancia y cierta coherencia…
Raúl Ricardo Alfonsín murió rodeado de quienes fueron sus colaboradores de siempre, hizo de su gabinete un equipo y no los mandó al frente cuando algo falló o no salió como estaba previsto que saliera.
Raúl Alfonsín no fue el ‘Padre de la Democracia’ pero sí la acunó y la elevó por encima de otras metodologías. Fue él mismo quién negó esa paternidad mítica en su última presentación pública.
En fin, se fue un ex presidente electo por la mayoría. Esa mayoría que de pronto, advierte que con él se va un modo de ser representada y no agraviada, manoseada y menospreciada como lo es en estos días.
Ojalá su muerte sea una reivindicación con los errores que pudo haber cometido como mandatario, porque además convengamos que no es fácil ser jefe de Estado en Argentina…, donde nadie nos cae demasiado bien y todos son blanco de críticas y lapidaciones masivas.
Y al decir: ‘ojalá que su muerte sea una reivindicación’ quiero decir que se viva su partida como un “darse cuenta” de que hay otra forma de hacer política, y de ser tratado como ciudadano en esta geografía.
El hombre que en este instante se erige protagonista, se fue como llegó: en el momento justo, oportuno, cerca de las urnas; dejándonos la posibilidad de abrir los ojos y buscar, nuevamente, esos modos y ese trato digno y sano que nos merecemos como seres humanos.
Se fue alguien que supo aceptar dar un paso al costado cuando advirtió que no hallaba la salida, y que no vio en esa actitud una “cantinela destituyente” sino una respuesta a un consenso y a la institucionalidad en juego.
En síntesis, Alfonsín se fue dejándonos como “mandato” el cambiar de una vez por todas esta batalla campal que implica tener a un matrimonio presidencial tratándonos como rebaño, arruinándonos la Patria y la vida a cada rato.
Tan sólo por eso, y si es válida esta lectura a tamaña despedida, bien vale el homenaje que le rinde hoy la ciudadanía.
GABRIELA POUSA
© www.perspectivaspoliticas.info

Largas filas esperando entrar al Congreso
Entry Filed under: Gabriela Pousa, General








11 Comments
Add your own1. Eleonora Nazar | Abril 2nd, 2009 at 23:40
Te felicito por este art. tan cierto , tan bien escrito y PENSADO.
Es el mejor homenaje que se le puede hacer
2. Laura | Abril 3rd, 2009 at 11:37
Querida gabriela.
estoy orgullosa de tu valentía para escribir y describir el verdadero sentimiento de la gente, creo que además de una catarsis fué un voto cantado , una lección para los que se creen impunes.
Un abrazo, Laura
3. Graciela Lapuente | Abril 3rd, 2009 at 17:42
Esta despèdida de la ciudadania al Dr Alfonsin , interpreta lo que siento y lo resume de forma increible! Gracias por haberlo compartido con nosotros. Me gustaria poder divulgarlo
4. Raúl Decker | Abril 3rd, 2009 at 17:59
Tu comentario me ayudó a entender mejor la sorpresa que causó la inesperada jornada cívica que se autoconvocó con el fallecimiento del Dr. Raúl R. Alfonsin.-Concuerdo en que fué el mejor homenaje que se le hizo.-
5. Maria Moix | Abril 3rd, 2009 at 21:30
te felicito, si, una gran persona, un hombre de valores, ojala que todo esto sirva para
no olvidar lo que elejimos, primero
que sea un hombre de principios!!!! valores!!!! nunca
imaginé todo lo que se mostró despues de su
muerte, me conmovió de verdad. El universo
sabe, por algo será!!! algo tenemos que
aprender .
6. horacio | Abril 3rd, 2009 at 21:30
DEBO FELICITARTE POR TU TAN ACERTADO COMENTARIO, ES LO MEJOR QUE HE LEIDO ESTOS
DIAS, CON CARIÑO UN VIEJO RADICAL O VICEVERSA
Horacio- LaPampa - abril 3 del 2099
7. elena lapuente | Abril 3rd, 2009 at 22:21
Gabriela, me parece excelente tu artìculo, es mas yo he estado todos estos dias escuchando, mirando, y pensando , en las razones de este fenómeno y creo que es el producto de la angustia de mucha gente que no siendo Radical , aceptaron la figura de Alfonsin , con sus errores y aciertos en el desempeño, pero prestigiando su linea de conducta honesta y directa , de respeto al otro , de reconocimiento de que el otro existe. Y estas tres simples cosas son la antítesis de lo que estamos viviendo con el gobierno actual. En el cual no somos ni reconocidos como personas, nos ningunean, nos desconocen, nos menosprecian.
Creo que en las lagrimas fueron los dolores de crecimiento , y la necesidad de pensar cómo defendernos de este maltrato y desgobierno, que obligatoriamente nos lleva a hacernos responsables de su permanencia si no sabemos votar para eliminarlos.
Gracias , un saludo cordial . Elena Lapuente
8. daniel | Abril 6th, 2009 at 15:12
Gabriela: has hecho un gran resumen de lo que fue Alfonsin. Hasta ahora y por la estupidez argentina no sabemos si porque entreveia el futuro y los valores o porque lo que vino luego fue horrible. Pero seguimos sin tener Politicas de Estado. Raul Alfonsin fuen el primer presidente democratico y REPUBLICANO( falta..?)de latino america. El que encabezo un Juicio donde los demas estaba “dabajo de la cama” paro ahora “cazan en el zoologico”, donde es muy probable que las leyes que envio al Congreso(cuantos DNU?) hubieran sido porque habia una PISTOLA en la cabeza de la democracia. Yo solo puedo agradecer a este ESTADDISTA.Lo hicieron todos. Tabare, Sanguinetti, Sarney, Obama,etc. Que raro que falto Chavez ..no?.Por favor , que alguien vea que un Presidente argentino se adelanto 20 años … y no quisieron escucharlo. Es mas…se aprovecho la circunstancia para “voltearlo”. No todas fueron rosas ni lo seran en una democracia republicana pero hay que saber “leer” las decisiones. Y como NO sabemos. ASI ESTAMOS
9. Miguel Polanski | Abril 6th, 2009 at 15:48
Gabriela,
como siempre, brillante y certera. Alfonsin tuvo hasta el ultimo dia, honor,palabra y coraje. Que son los atributos importantes, en la vida y en la politica.
10. Miguel Polanski | Abril 6th, 2009 at 15:48
Gabriela,
como siempre, brillante y certera. Alfonsin tuvo hasta el ultimo dia, honor,palabra y coraje. Que son los atributos importantes, en la vida y en la politica.
Miguel
11. oscar torres | Abril 8th, 2009 at 19:17
Todo bien pero habría que estudiar cuáles fueron sus errores y cuàles sus aciertos. Para mi hubo errores que para otros fueron virtudes y tuvo aciertos que para otros fueron lo contrario. Habría que hace un inventario. Lo más, pero lo más importante de Raul Alfonsín fue que ha demostrado que se puede ser polìtico y ser honesto y un poco mñas abajo pero con igual mérito, es haberle ganado al peronismo en forma categórica y limpia.
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