EDUCACION: POR QUE LA ARGENTINA TIENE HIPOTECADO SU FUTURO
Marzo 14th, 2009
Por varias circunstancias que no tiene mucho sentido detallar, he tenido la suerte de poder viajar bastante. No sólo lo he hecho como turista sino también lo he hecho gracias a invitaciones de gobiernos, entidades diplomáticas y organizaciones de diversa índole que me convocaron por el devenir de mi carrera profesional.
Cada país me mostró características diferentes. Eso es quizás el elemento más enriquecedor: observar, en vivo y en directo, la convivencia armónica de idiosincrasias disímiles que en vez de chocar por sus diferencias, se amalgaman en una geografía que fue capaz de transformar a una Europa dividida durante muchos años en aquello que hoy se denomina: la Comunidad Económica Europea.
Dirigentes y ciudadanía supieron que la soberanía de cada país del viejo mundo no estaba en su moneda. De más está aclarar que tras unas pocas horas de tren o en minutos de avión, uno puede pasar de una nación a otra sin demasiada burocracia.
En ese trance, en el mismo día tuve la suerte de ser recibida por diferentes representantes que, paradójicamente o no, al primer lugar que me llevaban – como una señal de bienvenida – era a los edificios de la universidad. El orgullo por sus claustros, y por mostrar el lugar que es cuna de su cultura no puede disimularse.
En esas estructuras edilicias supe hallar silencios elocuentes en demasía: sin temor al absurdo me atrevo a decir que caminando esos pasillos y entrando a esas aulas, se olía sabiduría, respeto, hidalguía. Los profesores eran/son una especie de culto para sus alumnos. No porque haya una aceptación ciega de todo cuánto les enseñan, sino porque si están allí es gracias a probadas muestras de sapiencia y disciplina.
Lejos de discriminar: No hay falsos pedestales ni hay jóvenes que disten de diferenciarse en apariencia de aquellos que podemos encontrar en cualquier universidad de las nuestras. Sigo convencida que el que quiere estudiar lo hace más allá de la escenografía y acá hay talento de sobra y estudiantes que se destacan a pesar de la escenografía. Cada uno tiene sus rasgos distintivos como es natural y hasta esencial que suceda.
Sin embargo, algo los une: la sed de aprender y aprehender tanto que hay acumulado en esos claustros. Estudian y sacan savia académica y de vida. La experiencia se valora tanto como el manual de biblioteca.
Los otros días pensé que, ante la llegada de una amiga extranjera, también yo podía llevarla como homenaje y bienvenida a mostrarle la cuna de nuestra educación, el recinto donde se educan quienes serán los profesionales de nuestra Argentina.
Las imágenes que registré, a Dios gracias, previo a tomar la decisión de la visita pusieron en mí las armas suficientes para saber por qué la Argentina tiene hipotecado su futuro de grandeza.
Dicen que para muestras basta un botón y que una imagen vale más que mil palabras. Hete aquí una postal del interior de aquella que fuera la gran Universidad de Buenos Aires, hoy ocupando un puesto tristísimo en el ranking de calidad educativa.
Qué cada uno saque sus conclusiones y si lo desee exprese sus sensaciones al ver dónde estudian aquellos que serán nuestros futuros médicos, arquitectos, comunicadores, etc.
GABRIELA POUSA

- Un pasillo de la universidad de Bs.As


Una clase dictada por el Ctro. de Estudiantes UBA

Una clase en la Univ. de Chile

Un pasillo de la Univ. de México
Está visto que no hace falta siquiera irse a Harvard u Oxford para comparar el ámbito de la educación, y darse cuenta…
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