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ACERCA DE LA “SENSACIÓN DE INSEGURIDAD”, TAN ETERNA COMO COYUNTURAL…

Marzo 15th, 2009

En las últimas horas, se produjeron asesinatos, asaltos, y secuestros que, tristemente, volvieron a encontrar una respuesta inaceptable: la del Ministro de Seguridad, Aníbal Fernández y las declaraciones de la Sra. Jueza de la Corte Suprema, Carmen Argibay.
 
En otra de sus reiteradas faltas de respeto, cuestionó que haya inseguridad, discutió sin argumentos los datos de la realidad aduciendo que “es culpa de los medios” que repiten varias veces los sucesos… ¿? y hasta se atrevió a enfatizar que “los delitos disminuyeron”…

Recién, intentaba dormir sin éxito, la imagen del profesor de gimnasia asesinado, la del chico de 23 años, y hasta  la familia del Ingeniero Barrenechea… Todos ellos, impidieron que no pueda dejar de intentar, al menos, aportar un mísero granito de arena a tamaño arenero.

Sin duda, no está en mí poner freno a la delincuencia (la que atenta contra la vida en las calles, y aquella otra que atenta contra la dignidad desde Olivos o Balcarce 50) Pero todo cuánto pasa a los demás puede pasarme a mí, lo aprendí a fuerza de evidencia…

Tal vez sean, pues, estas líneas, un egoísmo personal, más que un llamado de atención o una señal de alerta como me gustaría que fuera. Perdón si acaso sucede de esa manera, pero el intento es una filosofía hecha carne dentro mío…

Y esa es la causa de este ‘revival’ que saqué de mis archivos y comparto con quienes estén interesados, aquí:

Estos renglones estaban en un ‘back up’ pero creo que es más importante volver a recordarlos que dejarlos como si fuesen datos del pasado cuando, lamentablemente, siguen vigentes y suceden a nuestro lado, a cada rato…

“En julio de 2003, ya con gobierno kirchnerista inaugurado, se leía el siguiente titular en un importante matutino porteño “La crisis de inseguridad en Buenos Aires llegó a su punto más alto” Para mitigar aquello, el entonces gobernador Felipe Solá pidió auxilio a la Nación, y con el entonces ministro de Seguridad, Juan Pablo Cafiero, echaban al jefe de la policía bonaerense, Alberto Sobrado. Este no podía justificar una cuenta bancaria de 333.549 dólares en Bahamas. Una de esas típicas cuentas que nunca logran explicitarse.

En rigor, algo similar aconteció y acontece con los fondos de la provincia de Santa Cruz: nadie sale a dilucidar dónde fueron a parar pero, por el contrario, a nadie se le ocurrió echar al “funcionario” que los expatriara sin justificar ni decir nada…

A su vez, el 4 de Julio de 2003, el diario La Nación informaba que, los máximos representantes del área de Seguridad Nacional y de la provincia de Buenos Aires definían “el operativo conjunto contra el delito en el conurbano, habilitando una participarán de 2 mil efectivos federales. Gendarmes y prefectos patrullarían las calles “con total libertad y sin que se tolere ningún tipo de interferencia”.

La Federal aportaría información de inteligencia criminal, relacionada con eventuales focos delictivos en el conurbano. ¿Resultados? Ninguno o nefastos… ¿Por qué, la sociedad, mantendría esperanzas, de pronto, en un “nuevo plan” que se sustenta en premisas idénticas? Recuérdese la sentencia de Einstein: “Con los mismos métodos no han de lograrse resultados diferentes”.

Ese mismo día, el secretario de Seguridad Interior, Norberto Quintín discutía con abogados, el impulso de nuevas reformas a la legislación penal y procesal para luchar contra el delito.

Todo eso ya es pasado. Pero tuvo que morir Axel Blumberg en Abril de 2004, para que la legislación en materia penal volviese a ser tema de discusión, aunque lo fue apenas un rato claro…

Ahí quizás, radica el problema: todo en Argentina queda en la polémica furtiva. La ciudadanía aún no sabe qué es lo que cambió pero sí sabe, y no es “sensación térmica” -como sostenía Aníbal Ibarra, Gustavo Béliz, y ahora lo hace Aníbal Fernández- que hay demasiados inocentes muriendo a causa de la delincuencia, día tras día. Ayer y todavía.

Por esa razón, entre otras tantas, es que no cerró jamás el final de comedia que se diera al secuestro de Cristián Ramaro, o de Daniel Bergara aunque ya nadie recuerde los casos. A Dios gracias, ambos secuestrados salieron de ese trance sanos y salvos.

En Octubre de 2008, la mamá de Sofía Herrera, desaparecida en Tierra del Fuego, salió de entrevistarse con…¡Oh, casualidad!… Aníbal Fernández, y comentó a los medios cuán agradecida estaba porque “nunca esperó que el Ministro le pusiera un abogado a disposición y le dijera que “él lo pagaría” ¿?  En rigor de verdad, el letrado lo paga el Estado, es decir, los ciudadanos. ¿Cómo hace, el ministro, para no morirse de verguenza? ¿Y cómo hacemos nosotros para no morirnos de espanto?

En Baltimore, el encargado de seguridad, en el año 2003, sostenía que: un resultado exitoso se da cuando se recupera a la víctima, al dinero y se meten presos a los delincuentes por 30/35 años mínimo, en un lapso de 48-72 horas, no más.

Acá, reina el conformismo, y no importa si los secuestradores siguen libres, sumando millones que sólo pueden invertirse en mayor infraestructura delictiva. En ese contexto, ¿quién puede asegurar el fin de los secuestros, robos, asesinatos…?

Carl von Clausewitz consideraba fundamental para cantar victoria, que el otro bando quedase derrotado “y para lograrlo las fuerzas propias: debían ser suficientes para obtener una victoria decisiva que no permitiera al enemigo reobtener su equilibrio”

Los “enemigos de ayer”, hoy pueden tranquilamente reorganizarse. No seamos ingenuos, entran por una puerta y salen por otra en pro de extraños “derechos humanos” y de un “garantismo”  que no coopera a solucionar este caos.

Sé que estos hechos ya han sido olvidados pero, en cualquier archivo puede hallárselos, y evidenciar que aún siguen pasando…

Cuando se rescató al padre de Jorge Rodríguez se afirmó que la banda estaba desarticulada. Al tiempo, siguieron apareciendo miembros. Siempre, paradójicamente, coinciden los nombres de prófugos con los de presos, y de asesinos con reincidentes y liberados.

En este sentido, téngase en cuenta que en el 2003, fuentes de la policía denunciaban que eran más de cien los delincuentes que antes asaltaban bancos, blindados o empresas y que luego se dedicaron a los secuestros express. ¿Si los datos son tan precisos porque no se procedió nunca a detenerlos? Todo es tan intrincado en la Argentina que no admite lógica ni razón.

Posiblemente, todo eso suceda porque lo permitimos o no terminamos de exigir políticas de Estado, y estamos anestesiados aceptando, apáticos, parches y enmendados vanos.

¿Qué puede esperase de ahora en más?, me preguntaba ingenuamente 6 años atrás… Me respondía a mí misma: “Ninguna variante, puesto que lo que hay en este 2003 ya lo hemos vivido y leído tantas veces… Podríamos guardar las crónicas para publicarlas con la misma vigencia dentro de 6 ó más años”

Duele no haberme equivocado. Ahora bien, si el gobierno lleva 6 años saqueando en nombre del ilusorio “Estado”, alguna complicidad tenemos los ciudadanos. El “darse cuenta”, ¿no está tardando demasiado?  No sé, siquiera, si hacer ‘back up’ nuevamente de estás líneas porque dentro de otros 6 años, puede que sigan teniendo vigencia…

Y me resisto a creer que suceda de esa manera…

© www.perspectivaspoliticas.info

GABRIELA POUSA
22/06/2004 - 20/03/2009

Entry Filed under: Reflexiones-Misceláneas, Sobre la 'Sensación de Inseguridad'

1 Comment

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  • 1. Juan  |  Marzo 27th, 2009 at 19:07

    Como siempre muy bien escrito y bueno el contenido. Ahora lo interesante es que CK sostuvo hoy que la sensacion de inseguridad la promueven los medios. ¿No habra que tratar de entender a CK y a Carmen Argibay. Y procurar conocer el fondo de su pensamiento?


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