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Archive for Julio, 2010

MEMENTO (Del lat., acuérdate)

Domingo, Julio 25th, 2010

Por Gabriela Pousa

“Dónde estás? Acabas de despertar en un cuarto de hotel. Aquí están las llaves, sentís que es la primera vez que estás ahí pero…quizás lleves aquí una semana, tres meses es difícil decirlo no sé. Es un cuarto anónimo”. Fragmento del film Memento*

Atrás quedó una semana llena de aparentes novedades en materia política. Claro que, lo que aquí y ahora suele llamarse “novedades” llega sin el elemento básico y esencial como para ser así definido. Y es que lo “nuevo” aunque se trate de dibujarlo no está. El film va hacia atrás.

La Argentina está sumida en la fase más ruin de aquello que denominamos la vieja política. Paradójicamente, un país que ha sorteado el principio de siglo bregando por el cambio, se halla enfermizamente arraigado a las costumbres más perniciosas de los vicios del pasado. Si acaso la corrupción fue una constante en sucesivas administraciones que forjaron esta decadencia, hoy directamente aflora en escena como el ícono intrínseco del sistema.

Los “vueltos” que pudieron guardarse algunos funcionarios en la demonizada década del ’90, ya no satisfacen. No alcanzan el status de coima ni por broma. Ni sirven de propina. De la famosa pista de Anillaco, a las propiedades del matrimonio presidencial en El Calafate las distancias son abismales. Desde luego que una cosa no justifica ni anula la otra. Pero con estos arbitrarios ejemplos, queda graficado por qué el gobierno de estos últimos siete años se sitúa en el plano más envilecido de lo antiguo. Lo peor de la política se afianza con una mediocridad que espanta.

Las Instituciones son ruinas de una república vencida, no por guerras sino por ignominia. En el banquillo de los acusados se sienta la mismísima Justicia. La legislación no iguala, discrimina aunque en la oratoria oficial y eufemística pretenda celebrarse como un paradigma de paridades para todos aquellos que viven en la Argentina.

Así como la “redistribución de la riqueza” del “modelo productivo” kirchnerista coopera a marcar mayores diferencias, las nuevas leyes en lugar de tender puentes, abren grietas.

La ley de Medios, aunque aún no se haya instrumentado siquiera, obliga a la televisión a estar más lejos de transmitir aquello que pasa e interesa a la población. Se ampliará la brecha si ésta encima entra en vigencia.

La ley del matrimonio entre seres del mismo sexo pone de manifiesto intereses demagógicos que se valen de derechos, manipulados según el antojo de las necesidades electorales de un gobierno.

Los jubilados nuevamente quedan presos de debates fútiles, porque si del intento se pasa al logro, lo que sigue es el veto. Y el mayor interés para la “oposición” parece ser que quede al descubierto el descrédito político del Ejecutivo. No se ve un genuino desvelo por la calidad de vida de los “viejos”…

El silencio y el mutismo de algunos marca a las claras la incapacidad para responsabilizarse de todo hecho. Aparecen y desparecen de escena como si no hubiese frente a ellos, espectadores que pagaron la entrada para escucharlos y verlos en acto, no en hibernadero. En consecuencia el precio termina siendo una estafa, y la obra no vale nada.

Las fotos importan más que el guión. La trama del film se asemeja a un engendero de imágenes sin significación. El ayer revela más el hoy que aquello que sucede en este momento.

Los argentinos no pueden imitar siquiera al protagonista de “Mementos” porque no alcanza la superficie del cuerpo para anotar el devenir de los hechos y no perder la noción del tiempo. Se ha cercenado la memoria con la desfiguración de lo verdadero.

Todo es demasiado grotezco. El que ayer se negó a un juicio, hoy pide a gritos tenerlo. ¿Actuó la conciencia entre medio? No, cerraron los números para que el resultado sea benéfico. Si la taba se da vuelta en el proceso, habrá plan B y en lugar de la banda y el cetro, intentarán seguir al frente del Obelisco y el Cabildo. No suena muy patriótico es cierto, pero es más realista que la declamación en verso de una transparencia en algo que nació desde el vamos sucio y maniqueo.

Desde luego que los integrantes de la administración de la ciudad de Buenos Aires son “nenes de pecho” al lado de los miembros del gobierno nacional. No en imitarlos sino en diferenciarse está el mérito. Hay quienes eligen como adversarios a aquellos que saben perdieron de ante mano. Vulgarmente podría decirse que así ‘cualquiera es macho’…

Lo grave de todo esto es que se sitúa a la sociedad frente a una temática que no le soluciona nada aunque le clarifica de alguna manera el panorama. Lo que hay no presenta síntomas de poder cambiar las viejas prácticas de una política viciada por demagogia y oportunismos ligados a intereses mezquinos. El “bien común” es un binomio muerto dentro de un libro que parece que hiciera años que no se ha abierto: la Constitución de la Nación.

En su lugar se han emplazado ejemplares de Corin Tellado, novelas y culebrones donde los galanes pierden prestancia, y aunque se engañen a sí mismos, no conquistan nada. La dama sigue en el rol de Penélope tejiendo la esperanza de un comicio donde la ciudadanía no acuda simplemente a ensobrar al adversario menos malo, sino a elegir un hombre o una mujer capaces de cumplir un mandato.

Tal vez el error sea creer que éste equivale a un período de cuatro años cuando, en rigor de verdad, de lo que trata es de cumplir en representarnos.

* Memento: película de suspenso (2000) El guión de Christopher Nolan está basado en un relato llamado ‘memento mori’ (en latín, “recuerda que eres mortal”) Una de las mayores peculiaridades del film reside en su línea temporal, la cual en vez de ser lineal va hacia atrás, a saltos, mostrando según avanza la película las causas de lo ya visto, en vez de las consecuencias.
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Nota para economiaparatodos.com.ar

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SIGAN PARTICIPANDO…

Domingo, Julio 18th, 2010

Por Gabriela Pousa

La inflación no cesa, nadie por otra parte se ocupa, las “garrafas sociales” brillan por su ausencia (situación que no ha de suceder el próximo invierno cuando las elecciones estén en demasía cerca); la inseguridad se sigue cobrando víctimas día tras día; la crisis energética hace mella mientras, impunemente, se la niega. Las giras de la Presidente arrojan idénticos resultados: éxitos para las crónicas oficialistas y fracasos para la realidad argentina…

En definitiva, no se ha modificado un ápice el escenario político en los últimos días. Aquellos regodeos que se producen cuando asoma la creencia de que Néstor Kirchner ha perdido la iniciativa responden más a deseos reprimidos por un gobierno que asfixia con su metodología, que a aquello que en verdad sucede en esta geografía. Sostener que el matrimonio presidencial está debilitado no basta para modificar los cauces de la política.

Basta observar que una vez que el Congreso decide legislar, todo puede darse vuelta gracias a la falta de escrúpulos de los operadores oficialistas, y a la obediencia debida que reina en el kirchnerismo.

La población vive esas sesiones en el recinto como un Boca-River donde el resultado siempre es impredecible aunque haya un dato que, de algún modo, adelanta el final del debate: el gesto adusto o distendido de Miguel Ángel Pichetto.

Si las cámaras estuviesen en los despachos de los llamados “representantes del pueblo” en lugar de transmitir lo que ocurre en el recinto, otro sería el cantar, y la sociedad en su conjunto podría darse cuenta qué define los votos a favor o en contra de un proyecto. Hablar de voluntades y libertad de conciencia es una afrenta a la coherencia.

Lo cierto es que los hechos de la última semana, de alguna manera, han dado comienzo a la trama proselitista con miras al 2011 más que otorgar derechos a una minoría, destrabar el comercio con China o anular las posibilidades de Mauricio Macri para encarar una carrera que él mismo inició sin demasiadas previsiones.

Con los fuegos artificiales del Bicentenario y la derrrota en el Mundial se acabó la paz y la ingenuidad para quienes pretendían soluciones reales a los conflictos que acechan a la Argentina. De ahora en más, se abre el juego de poderes donde priman las internas y las chicanas están a la orden del día.

En Olivos todo son cuentas. No hay forma de abultar las cifras a pesar de los triunfos que se cosechan en apariencia. El “matrimonio” entre personas del mismo sexo no encuentra en sus orígenes a los Kirchner como artífices, sin embargo son ellos quienes sacarán provecho. En rigor, el éxito lo miden en la posibilidad de seguir distrayendo al pueblo, y demostrar un poder que se creía perdido frente a un “adversario” como la Iglesia. Era una asignatura pendiente para el kirchnerismo.

Medirse contra dos mil años de poder es un desafío inexpugnable para quién sufre el síndrome de “Yo el Supremo”. Ahora bien ¿quién le garantiza a los Kirchner que los homosexuales lo votarán porque les facilitó un derecho? De ser así, si mañana el gobierno le otorga algún beneficio a la clase media, ¿esta correrá ciegamente a ensobrar su boleta? Si eso sucediese, más que poner en tela de juicio la cordura de los K habría que empezar por analizar qué pasa en la sociedad, y advertir que el eje del problema está en otro lugar.

La oposición, mientras tanto, no termina de acomodarse en el tablero. Pierde casilleros sin asidero, avanza un paso y retrocede dos. El diálogo en ese sector es también un anatema y una asignatura pendiente. Ya pasó marzo, pasó el año de la elección, pasaron las excusas queda la ineficencia manifiesta.

A muchos de ellos les espera la característica avanzada kirchnerista, aquella que jaqueó alguna vez a Enrique Olivera, que intentó voltear a Francisco De Narvaez con el tema de la efedrina, que pretendió relacionar a Claudio Lozano y Pino Solanas con un espía cuya guarida estaba debajo de un escritorio en el Ministerio de Economía, la misma que sacudió el humor de Luis Juez no hace más de un mes…

¿Están preparados los supuestos opositores para semejantes zancadillas? Se verá los próximos días. Lo que sigue siendo más preocupante es que si acaso no están preparados para superar esta metodología, muy dificilmente lo estarán para sacar adelante un país que, mal o bien, dentro de un año tendrá a los Kirchner del otro lado del poder, y a veces puede suceder que ambas veredas, en realidad, terminen siendo las dos cara de una misma moneda.

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Nota para Economia Para Todos

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LA “IGUALDAD” QUE DIFERENCIA AÚN MÁS…

Domingo, Julio 11th, 2010

Por Gabriela Pousa

“Sólo la diferencia es fecunda” Vladimir Volkoff

Una vez eliminada la Argentina del campeonato mundial, la “política” se vuelve a subir a las tablas. Se observa, sobre todo, en las intenciones de la oposición para frenar el poder hegemónico oficial aunque de la potencialidad al acto concreto falta un trecho. También han resurgido denuncias de corrupción, aún cuando estas han sido una constante desde la asunción de la actual administración.

El tema de la “embajada paralela” no difiere en esencia de otros tantos casos conocidos: se trate de Skanska, el Caso Greco, los sobreprecios de gasoductos, la “inauguración” de obras que ya habían sido presentadas, la valija de Antonini Wilson, los remedios truchos, la efedrina, los aportes de campaña, y demás asuntos que escapan incluso a la memoria más vasta.

Si bien todo ello va sumando un desgaste cada vez más palpable, lo cierto es que nada terminará por dilucidarse hasta tanto, los Kirchner, finalicen su mandato. Sucedió con otros gobiernos, y éste que hoy aparece jaqueado por las denuncias y las causas judiciales no será la excepción a esa extraña regla que impide aplicar, por ejemplo, ni más ni menos que un artículo de la mismísima Constitución.

Es por eso que el juicio político por mal desempeño en la administración pública, no parece tener cabida en la Argentina aún cuando la evidencia salta a la vista. Ha sido sacado de su contexto para convertirlo en eufemismo oportunista. Cualquiera que se atreva a mencionarlo será acusado de “golpista”, y sentenciado por atentar contra una democracia igualmente falseada. Pero todo suma para que mañana, Comodoro Py sea, al menos, un paseo frecuente para aquellos que hoy merodean los despachos de Balcarce 50.

Si bien se mira, de lo que se habla es de temáticas abstractas. ¿Cuánto tiempo más se ha de discutir, por ejemplo, los negocios turbios que se tejieron con Hugo Chávez a través del Ministerio de Planificación, sin que exista ningún control? ¿Qué juez se atreverá a indagar a los actores principales del hecho? Sin duda habrá magistrados probos con intenciones de hacerlo, pero la metodología kirchnerista basada en el miedo y la amenaza todavía son un freno concreto, aunque asomen iniciativas al respecto.

Lejos del pesismismo pero cerca de lo fáctico y empírico, puede asegurarse que todo cuánto se debate en el escenario político no deja de ser pasajero, y en la coyuntura incluso, funcional muchas veces al kirchnerismo.

El nerviosismo que dicen que genera el escándalo de la diplomacia paralela puede ser cierto pero derivará, inexpugnablemente, en alguna maniobra distractiva que permita captar la atención de la sociedad hasta tanto se desdibuje de la tapa de los diarios la figura controvertida de Julio De Vido, la “infidencia” de Eduardo Sigal, o la rudeza de Héctor Timerman.

No en vano, la polémica que desata el “matrimonio” homosexual gana terreno día a día. Incluso a aquellos a quienes el tema no los desvela porque sus problemáticas pasan por cuestiones absolutamente ajenas, se ven obligados a esta vigilia donde se extreman posiciones como si se tratara de una guerra, más que del convencimiento de igualar derechos.

Y es que algo de eso se esconde detrás de todo ello. El condimento político asoma sin disimulo en lo mediático y legislativo como si fuera un ovillo de lana cuyo inicio conduce directo a la residencia de Olivos. Del colapso de la salud, de la inseguridad y la violencia cotidiana no se esgrime ni una palabra. Es cierto, los muertos no hablan…

Ahora bien, ¿cuál es la necesidad de forjar una modificación tan controvertida en este ‘ahora’ en el cuál afloran un sinfín de conflictos que ameritan prioridad? Porque no se trata de polemizar sobre valores que cada uno ha de mantener según sus convicciones haya o no legislación. Se trata de la urgencia de Néstor Kirchner para atraer voluntades que sumen al caudal de votos, que por el manejo de la caja tendrá en los comicios próximos.

No hay interés alguno en reivindicar derechos, no nos engañemos.La especulación es el motor, y la certeza de haber perdido la credibilidad y el respaldo social para ganar una elección, condujo a crear una falsa necesidad en grupos minoritarios que venían interactuando en sociedad como todos los demás. Sin conflicto. ¿De qué discriminación estamos hablando?

Prejuicios hubo y habrá siempre por más que quiera o no Néstor Kirchner, pero más allá de ellos es menester reconocer que si algo se ha modificado en el país en las últimas décadas es la concepción “conservadora” de conductas, principios y roles. No en vano, la sociología contemporánea refiere a grandes cambios, agraden o no. Desde luego que en determinados aspectos, pretender consensos absolutos es y será vano.

El tiempo debatiendo la igualdad entre seres diferentes por la mismísima naturaleza humana es un as que saca de la manga Kirchner para distraer y analizar el efecto en encuestas y sondeos. No es novedosa su ambición de auto erigirse defensor de quienes no necesitan defensa, porque no hay ataque siquiera; o de agredir a aquellos que conviven en paz.

En el marco de la libertad, cada ser humano es dueño de hacer de su vida lo que le plazca en la medida de no afectar a los demás. Claro que esta premisa cae en saco roto en un país donde los derechos de algunos se “defienden” anulando el de los otros. Basta como ejemplo citar los cortes de calles por parte de quienes pretenden conquistar sus merecimientos, impidiendo que el resto logre el mismo efecto.

Esta claro que en la Argentina se palpa la presencia de ‘los unos y los otros’ cuyas circunstancias, ideas, principios y conductas los sitúa inexorablemente en veredas opuestas, los diferencia. Y los Kirchner son los principales interesados en que así sea. En una sociedad, lo malo no es la divergencia sino las grietas y los enfrentamientos provocados por conveniencia. “Divide y reinarás” es el lema.

Mientras algunos están condenados únicamente a cumplir deberes ciudadanos, otros, por el hecho de poder llegar a votar la continuidad del “modelo”, sólo poseen derechos. Paradójicamente, no se hace más que acentuar las diferencias y agrietar la sociedad.

Un Estado que realmente respeta los derechos humanos sin discriminar es justamente aquel que no los convierte en tema, y mucho menos en polémica.

Promoviendo una ley que iguala diferenciando o mejor dicho cercenando, el Ejecutivo se asemeja a Procusto: bandido del Ática que acostaba a sus presas sobre una cama, les cortaba los pies si superaban su longitud, o los estiraba con cuerdas cuando no la alcanzaban. Lo igualitario se torna artificial y provocado.

Hoy, bajo el eufemismo de la “igualdad”, en realidad, se acentúa la división y se coopera con otras formas de marginalidad. En este contexto, el polémico “matrimonio” homosexual, en el marco político, no es un derecho sino apenas una excusa, un capricho, un pretexto.
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Nota para Economía Para Todos

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DE SELECCIONES Y SELECCIONADOS…

Lunes, Julio 5th, 2010

Por Gabriela Pousa

 “Hete aquí el espectáculo que se nos ofrece: la mediocridad juzgando a la mediocridad, y la incompetencia aplaudiendo a su hermana” Oscar Wilde

Hace exactamente una semana decíamos en este mismo espacio que, más allá de las máscaras y disfraces, las consecuencias de ciertos actos siempre llegan y se hacen notar. Parece que esta sentencia no sólo es aplicable a la política. Después de un fracaso deportivo, la mayoría de los análisis coinciden en hacer referencia a lo mismo.

Posiblemente y considerando que el fútbol, como suele decirse, es una “pasión de multitudes” sea necesario marcar cierta similitud en los escenarios. En ese sentido, todas las miradas apuntan a la dirigencia, al exacerbado exitismo argentino y al desahogo de echar culpas afuera pese a que las victorias siempre poseen innumerables progenitores, y las derrotas son huérfanas por naturaleza.

“Hacer leña del árbol caído” también es un ejercicio común en esta geografía donde los héroes duran lo que un castillo de arena construido en la orilla cuando sube la marea. Lo cierto es que más allá de la anécdota y lo coyuntural de un torneo deportivo, quizás aquello que angustia con mayor fuerza no sea el fracaso en sí mismo sino el tener que regresar a una realidad sin atenuantes ni treguas.

El mismísimo Diego Maradona comentaba días atrás que era necesario ganar el Mundial para que el país tuviera una alegría porque es mucho lo que se sufre día a día. No hace falta agregar más nada. De todas las declaraciones hechas en estos días, resumen la contienda la contundencia de esas palabras.

Hay una tristeza en la Argentina que excede hasta la hermandad que generan los colores de una camiseta. Con las victorias parciales de la selección pudo menguar por unos días u horas al menos, la angustia de vivir en una crisis casi perpetua.

Después de siete años de administración estrafalaria, de estafa a la democracia y de mentira institucionalizada, la salida del tunel no la daría una victoria en Sudáfrica. Pocos podían desconocer esa verdad de Perogrullo. Sin embargo, es lícita la necesidad de ciertas anestesias que permitan llegar a otra final para la cual falta un año todavía. Acusar o acusarnos de haber paralizado, en cierto modo, la noción del caos en que estamos es inútil y no coopera a regresar al llano.

Son tantas las derrotas de la Argentina en los últimos años… La dirigencia insiste con recetas frívolas y pasatistas. No hay soluciones concretas que puedan garantizar la llegada de epopeyas victoriosas, apenas hay algunos pasos que ameritan darse cuenta que si las cosas se hacen bien y a conciencia se puede lograr aunque más no sea, una suerte de cicatrización menos cruenta.

Esta lectura es la que puede darse a los últimos acontecimientos que ha protagonizado la oposición en el recinto, mientras todos esperaban que la redención llegara en forma de gol. Pasó un año para que la sincronización de ideas o impericias se palpalara más allá de las buenas intenciones y las palabras, pero todo llega.

Hoy el oficialismo esta rearmando una agenda que le permita retomar la iniciativa perdida. Esta realidad requiere más que algarabía una gran cautela que sólo la puede dar una sociedad madura para entender que los Kirchner son una suerte de Ave Fénix capaces de renacer de sus propias cenizas. Si no hay conciencia de ello, en un instante de distracción cualquiera, la estocada volverá a jaquear como sucedió tantas veces ya.

El verdadero triunfo de una Nación es casi un concepto ligado a los existencialistas: sólo es palpable y visible cuando su concreción se inscribe en las páginas innegables de su biografía, y muy posiblemente cuando sus artífices y contemporáneos ya no están para dar fe de cuánto ha costado vencer la desidia. Sin embargo, hay pasos intermedios que ameritan su festejo en la medida que éste no obre cual árbol capaz de tapar el bosque. En ese sentido son válidos los aplausos a las limitaciones que está sufriendo el oficialismo, paradójicamente, gracias a sí mismo.

El resto es humo. Los sondeos de opinión que hoy se ensayan como experimentos del laboratorio social no aportan un ápice a la realidad. Sin duda, Kirchner está en un momento poco propicio a sus intereses y oportunismo, pero quedarse en esa lectura de los hechos, y sumar a ello la derrota deportiva porque se pretendía utilizar una victoria como maniobra distractiva es de una liviandad supina.

No estamos en esta contienda jugando contra Nigeria, ni contra Grecia únicamente, hay un “todo” por modificar. Qué en el trayecto haya festejos y alegrías es legítimo y hasta sano si no se pierde el foco de todo cuánto falta vencer y jugar todavía.

La Argentina está golpeada pero no podemos ser tan necios y ciegos de limitar o echar culpas por ello a una selección deportiva. Incluso de ella se desprenden ejemplos que pocos tienen en cuenta: hay jugadores que se han hecho a sí mismos, a fuerza de trabajo y no de subsidios. Si hoy ganan fortunas es por designio del mercado muy alejado además de constituirse en pecado. Hay un director técnico que no ha sido ejemplo de virtud pero que ha sorteado las consecuencias de sus propias inconductas y flaquezas. No todos somos humildes y centrados.

Si algo de todo esto hubiese en el grupo que ocupa los despachos de Balcarce 50, podríamos darnos por satisfechos aunque no ganemos mundiales ni llevemos al país a estar entre las potencias más grandes. Pero en el gobierno no hay esfuerzos ni equipo, tampoco individualidades. Hay soldados que no creen ni ellos mismos en la causa que defienden cada vez con menor tino.  Y el DT, aunque emule a Maradona en excesos y soberbia, no ha podido sortear las dificultades que acarrea pasar de ser nadie a ser Dios, por obra y gracia de una sociedad que da y quita con una facilidad y velocidad inaudita.

Revertir la derrota del seleccionado puede, a lo sumo, llevar 4 años. Revertir el fracaso de la política lamentablemente llevará un tiempo impensado, y la posibilidad de que sean los mismos quienes logren llevarlo a cabo es una utopía supina en tanto no ha habido ni esfuerzo desde abajo, ni resurgir de la propia ruina, ni mucho menos interés en constituirse seleccionado.

De todo paralelismo que pueda hacerse entre políticos y deportistas cabe destacar un mismo mal: cierto sector de la prensa capaz de contradecirse a sí misma de la manera más ruin y perversa. Cuando el periodismo se reduce a aplaudir al vencedor y denostar al vencido, todo vestigio de credibilidad se pierde en sinsentidos y vulgaridad.

En ese aspecto, no hay diferencias entre muchos de quienes elevaron loas a los Kirchner hasta verlos acorralados en su propio laberinto, y éstos que hoy se ufanan de tener la verdad revelada porque la Copa no llegó a casa.

La vida sigue. La realidad gana.

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Nota para www.economiaparatodos.com.ar

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