doingword.com

Archive for Septiembre, 2009

LOS REPRESENTANTES DEL PUEBLO

Lunes, Septiembre 28th, 2009

Por Gabriela Pousa

Una de las características intrínsecas de la Democracia es la representación popular, es decir el Congreso Nacional. Se supone que es ese el centro del debate de ideas, y que allí desembocan, en consecuencia, las demandas perentorias de la gente a fin de lograr alguna suerte de satisfacción intrínseca.

A juzgar por los últimos acontecimientos, dichas suposiciones distan considerablemente de tener algún grado de certeza que las sustente o las legitimen de alguna manera. Si bien, el tratamiento de la ley de medios en la Cámara de Diputados halló a la ciudadanía frente a un espejo observándose a sí misma (a esta altura es inútil negar que el pueblo argentino es un conglomerado de individualidades cuyos ombligos despiertan más atención que cualquier vecino), es dable aceptar que aquello que aqueja a la sociedad dista de asemejarse a los intereses que son tratados en el recinto.

Para la gente, para su día a día, la seguridad, la educación, la salud son más prioritarios que la televisión y los diarios. Podrán decirles a viva voz que la pobreza disminuyó pero sabem a ciencia cierta, y por el sólo don de la observación que la miseria aumenta en forma descarada, y no hay plan social ni subsidio capaz de disimularla.

No es el objetivo de esta nota deleznar una ley de medios que posiblemente haga falta, pero el actual proyecto es un engendro para fines particulares, muy distante a la necesidad de pluralizar la información y evitar monopolios. En rigor, podría decirse que la ley lanzada desde Casa Rosada busca, precisamente, monoplizar las voces para esparcir el relato oficial que cada día se acalla más.

Ahora bien, creer que la premura por conseguir la sanción se ampara en la caducidad de la actual legislación por remitirse a un gobierno no electo por el pueblo es otra de las burlas que se nos hace en nombre de la democracia. Hay muchas leyes de la dictadura que siguen vigentes con más énfasis aún que la ley de medios.

Al margen, dicha norma que data de 1980 no está siendo aplicada desde tiempos inmemoriales. Véase que ésta, sin ir más lejos, prohíbe la proliferación de multimedios cuya existencia hace rato fue avalada implícitamente primero, y explícitamente luego por el mismísimo kirchnerismo.

A su vez, en los albores de los 80’, la tecnología no había dado aún el gran salto, y el desarrollo mediático era casi una utopía. Así, que los Kirchner descubran que es urgente legislar sobre el tema, seis años después de estar al frente de la Presidencia, es una afrenta a la razón de cualquiera. Amén de ello, cabe rescatar que Cristina Fernández venía desempeñándose en el Senado mucho antes, sin presentar proyecto alguno sobre lo que hoy, paradójicamente, aparece como acuciante para la supervivencia democrática. ¿Si no lo fue antes por qué lo sería ahora?

Hace un cuarto de siglo que la democracia es un hecho, y no han sido los medios quienes la pusieran a prueba. Y si acaso hay grietas en sus modos y maneras, estas hallan su causa en el seno mismo de Balcarce 50, y en el contubernio que emerge de allí para erigir a determinados personajes, titulares de radios o canales.

En síntesis, mientras el negocio es redondo para ambos poderes, no hay queja ni interesa qué legislación es la que cuenta. El problema surge cuando alguno de los dos se rebela…

En los últimos tiempos hemos visto como Néstor Kirchner vació conceptos, y se armó de eufemismos para explicar lo inexplicable. Así fue como el Estado pasó de ser entelequia a ser sinónimo del matrimonio presidencial en esencia. Lo que se estatiza es porque pasa a manos del patrimonio K, sucede con Aerolíneas que oficia de agente propagandístico del complejo turístico de la pareja, y pasó y se afianzará aún más con los yacimientos petrolíferos. De esa forma, todo cuánto se recauda va directo a sus arcas.

Si se deja pasar este nuevo vaciamiento en los conceptos, se corre el riesgo de convertir a la democracia misma en sinónimo de este gobierno, a pesar de cuán distante está, en reiteradas ocasiones, de serlo. Terminaremos creyendo, finalmente, que se es democrático por el sólo hecho de haber concurrido un domingo a votar.

Ya no es secreto que el interés en regular la propiedad y hasta el contenido de los medios radica en un objetivo de máxima: la permanencia en el poder, y la campaña proselitista perenne para mantener la hegemonía. La metodología pasa por la instrumentación de la ideología, y la puja por retomar el control del aparato peronista.

En este desorden de cosas, quienes deben velar por los intereses ciudadanos aparecen también con roles alterados: son soldados de una causa en la cual nosotros no participamos. Votan por obediencia debida justamente quiénes se llenan la boca criticando, y elevando dedo acusador a quiénes sancionaron esa ley. Ciertamente, muchos evitan el espejo porque se sorprenderían al observarse señalándose a sí mismos con un “mea culpa” jamás asumido. Aceptan que deben someterse e ‘ideologizarse’ aunque no tengan idea de qué significa y menos aún de las consecuencias que acarrea.

Representan, en rigor, a un líder al que no saben poner freno, y además le tienen miedo. Saben que el camino no es el correcto pero se han adentrado en una maraña tal donde ninguna salida es inocente ya. Los “arrepentimientos” se han gastado por el uso desmedido que se ha hecho de esa figura en extremo banal. Véase que quienes ahora se resisten a aprobar el proyecto del Ejecutivo es porque tienen intereses periodísticos más que por valores afines a la libertad del individuo.

La credibilidad ha sido aniquilada, y la opción que les queda es seguir la ola que desatara el matrimonio presidencial para no hundirse en su propio lodazal. Simultáneamente mantienen su “kiosco” que les garantiza cierta impunidad, y una supervivencia posterior sin desvelos, ya con los antojos satisfechos. Hete ahí a gran parte (no es bueno generalizar) de los llamados “representantes del pueblo”.

Pero claro, detrás de esa triste realidad hay algo inexpugnable: fueron votados por la sociedad. El refrán popular nos aconsejaría en consecuencia, ir “a llorar a la Iglesia”…

Quienes apuntan al 10 de diciembre como jornada redentora de un Congreso que ha dejado de ser lo que debiera ser, no tienen en cuenta que hasta el 1° de marzo no habrá legisladores sancionando. Hasta entonces, los meses pueden pasar como un soplido de viento o pueden convertirse en eternos sobresaltos. ¿De qué depende? Cómo todo hasta la fecha, de la voluntad del Supremo, y su pericia para renacer de las cenizas.

Desde luego que quienes estrenen bancas intentarán evitar ser funcionales al proyecto 2011 del ex presidente, pero lo triste y lamentable es que no lo harán por el respeto a sus votantes sino, en todo caso, por sus ambiciones personales. ¿Cómo explicar de otra manera que mientras el país se encuentra en un grado de crispación inexpugnable, muchos de los legisladores electos estén inmersos en la proyección de sus cargos más que urgando la forma o el método para poner límites a tanto descontrol y atropello?

Aquello que desvela al pueblo no coincide con los pesados sueños de quienes se supone son sus delegados. La gente brega por seguridad, paz, trabajo, salud, educación y justicia… Los dirigentes políticos, sin embargo, están preocupados discerniendo si el PJ quedará en manos de Eduardo Duhalde, si Néstor Kirchner conseguirá el aval de los intendentes, si Francisco de Narváez emigrará hacia la tropa de Julio César Cobos, o si Felipe Solá permanecerá en las huestes de Mauricio Macri, entre otras posibilidades factibles o remotas. Esto explica que así como más de un 72% de los argentinos desdeña al actual gobierno, un 60% del mismo desapruebe a la llamada “oposición”. Esta orfandad de la sociedad es peligrosa en extremo. Nunca se sabe hacia adónde se ha de virar.

En la medida que este divorcio entre representantes y representados se perpetúe en el escenario, los choques serán inevitables. La conflictividad así, no encuentra autoridad ni alternativa capaz de resolverla. El caso Kraft no es un hecho aislado, es consecuencia de este desentendimiento, de la falta de gestión y de la alimentación que se ha hecho desde el Ejecutivo de sectores marginales que hallan en la violencia el arma perfecta para su consagración.

Mientras esto sucede, Néstor Kirchner sigue avanzando con miras a cercenar también la libertad de los sindicatos (a un costo que será por demás alto), de las entidades financieras, del sistema electoral, y hasta de las voluntades -bastante endebles- de ciertos bloques que en unos meses, estrenarán fueros bajo el indescifrable velo de la izquierda, que oscila entre la pertenencia y la rebelión. Si encima los representantes del pueblo siguen atendiendo su propio juego, el desenlace se vislumbra triste e indefectiblemente violento.

Nota publicada en www.economiaparatodos.com.ar
diputados

Posted in Gabriela Pousa, General | No Comments »

LA CONSAGRACIÓN DE LA BARBARIE

Viernes, Septiembre 25th, 2009

Por Gabriela Pousa

Exclusivo para Perspectivas Políticas.Info

Nadie puede negar que, a pesar de la derrota electoral, quién sigue manejando a voluntad la política argentina, es Néstor Kirchner sin más. Hace y deshace a sus anchas superando incluso la levedad de ciertos obstáculos.

Podrán decir que está librando su batalla final, pero la capacidad de dañar no la ha perdido todavía. A sabiendas de ello, oscila entre la tensión social y la amenaza de una caida libre en un precipicio cuyo fondo es desconocido. Su herramienta para seguir en la lucha sin tregua es y será en lo sucesivo la ‘ideologización’ de todo cuánto surja en el escenario político.

La necesidad de asirse de fuerzas para sumar a su causa hace que inevitablemente todo se tiña con ideología, no importa si real o ficticia. Basta observar, aquí y ahora, el desenlace que está teniendo el conflicto en la planta de Kraft para entender hacia a dónde se va.

El enfrentamiento pueblo contra pueblo se demoró en demasía si se observa de qué manera se han dado pasos consecuentes para que así suceda. La tolerancia de algunos fue magnánima frente al atropello permanente de sus derechos.

Lo que acontece a la vera de la Panamericana no es más que aquello que Kirchner pergeñara: conflicto de visiones y posturas sacudido con una ideología bastarda que lleva, por ejemplo, a los “estudiantes” a inmiscuirse en una causa que les es ajena en sustancia. Se pliegan por la ganancia que da el sentirse parte de un grupo de pertenencia marginal. 

No se trata de identificación con la víctima sino de victimizarse para conseguir beneficios y gratificaciones. Uno de los jóvenes que cortaban la autopista mencionada, aduciendo solidaridad con los trabajadores de la ex fábrica de galletitas Terrabusi, comentó sin empacho que sumándose a la pelea, lograrían mañana poseer licencias de radio por ser voces acalladas y/o marginadas. Entendieron la consigna K: necesitan del conflicto para surgir como protagonistas sin serlo, y ganar el premio de una rifa en la que de otro modo no participan. No es con el mérito del estudio como se gana en la carrera en la cual se nos está haciendo participar… 

La pregunta es de qué marginación hablan aquellos que pueden estudiar (si así lo quisieran) gracias al aporte de toda la sociedad que les paga la universidad… Pero la ‘ideologización’ como plan de supervivencia utiliza esa metodología: entronizan la figura de los excluidos, y en nombre de esa exclusión justifican la “guerra”, y merecen el reconocimiento y la gloria eterna. Kichner así lo plantea.

Esta apología del oprimido ha sido y es fruto directo de la cosecha de este gobierno: desde el primer día rescató a sectores sociales disidentes para transportarlos desde la disidencia hacia el beneplácito con la propia carencia. Surgieron entonces, los piqueteros oficialistas que en lugar de superar su pasado gris, lo idolatran y afianzan porque los sitúa en condiciones de recibir recompensas disímiles, dádivas.

Lo mismo acontece con cierta izquierda trasnochada. Un país subsidiado no alimenta ni el don ni la dignidad del trabajo. 

Gracias a no vencer los males que tuvieran, son dignos ya de acceder a privilegios insospechados años atrás. Luis D’Elía, por ejemplo, sigue insistiendo con su vivienda paupérrima en una zona mísera para ganarse el despacho oficial y el transporte ‘ad honorem’ (pero a costo elevado para el resto de la sociedad)

El reo no va tras las rejas sino que sale de atrás de ellas porque pasa de ser víctimario a ser víctima de una sociedad que no lo supo comprender y sostener como debía.

A su vez, el asesino recibe rendención si acaso tuvo una infancia signada por la pobreza. Y aquellos que nacieran en condiciones adversas, y se superaron apelando a la cultura del trabajo y el esfuerzo cotidiano, quedan sepultados y castigados por un nuevo linaje instalado en la sociedad: la aristocracia de los marginados.

En ese sentido, el principal oprimido resulta ser el mismísimo Néstor Kirchner y su mujer: incomprendidos por los resabios de un neoliberalismo o de un capitalismo salvaje, da lo mismo, que obra como chivo expiatorio para todos los males habidos y por haber…

Se ha pasado de la cultura del esfuerzo y la superación personal, a la cultura de la queja y el llanto. Cuánto peor son mis condiciones, mejor la paso. Cuánto mayor es mi delito, más justificado salgo. Es así como los menores de edad quedan redimidos aunque cometan aberraciones de adultos, y los mayores salen premiados con planes sociales que suplen el valor trabajo.

El malechor entre rejas es un marginado y merece contención. Afuera la verdadera víctima es mal vista porque “algo habrá hecho” (o dejado de hacer) para que el “pobre desgraciado” se convirtiera en vándalo. Hay que redimirlo y revindicarlo. Las culpas se invierten, y todos somos culpables de lo que pasa aunque no entendamos nada.

En estas condiciones, la sociedad se va asentando sobre las bases de los peores. Y son, precisamente, los peores los que asoman como modelos, héroes, líderes, ejemplos…, supliendo incluso a los próceres de antaño a quienes se les niega ya, desde las conmemoraciones hasta los aplausos.

Del mismo modo, en este instante en que se libra una batalla campal en la zona norte de la ciudad, no es de asombrar que los policías terminen condenados bajo el rótulo de ‘los malos’, y los desalojados del predio serán los santificados en nombre de los eufemísticos “derechos humanos”.

Todos contra todos, era inevitable.

Mientras las imágenes de ataques garrafales en la fábrica tomada sobre Panamericana, se muestran en los canales aún libres de pasarlas, los argentinos en su conjunto observamos sin que nos llame la atención, la atrocidad que se sucede por desidia de la autoridad.

No se trata de un hecho aislado sino del desenlace de muchos otros que ya han pasado. El trayecto se va completando, y es así como estamos presenciando la consagración de la barbarie en nuestra apática sociedad.

 © www.perspectivaspoliticas.info

piqueteros_argentina

Posted in Gabriela Pousa, General | 4 Comments »

RÓMULO Y REMO: LA ORFANDAD Y EL ARREPENTIMIENTO (Versión Argentina)

Lunes, Septiembre 21st, 2009

Por Gabriela Pousa

Un documental en la televisión abierta muestra de qué manera los vecinos conviven en pleno centro de la ciudad capital con bandas claramente identificadas que trafican paco, marihuana, etc. Simultáneamente, un juez federal denuncia en los medios un entramado de falsificación de medicamentos que “se ha cobrado miles de muertos”. Palabras de la autoridad judicial. Sin embargo, no hay operativos ni acción del Estado en el reducto del narcotráfico, y tampoco hay detenidos en el caso más macabro de corrupción que envuelve a gremialistas, gobierno y sindicatos.

Hasta es posible que todo ello, en pocos días y pese al avance de la ley de Medios, vaya opacándose en las portadas de los diarios. ¿Por qué habríamos de sorprendernos? Del mismo modo se esfumó Skanka, la bolsa de Felisa en el ropero, la venta de autos diplomáticos que prometiera desentrañar una trama de complicidades vastas, la desaparición de Jorge Julio López, el boicot encargado por el mismísimo Néstor Kirchner a Shell como primer paso hacia los capitales privados, los vándalos que con cruces esvásticas generaron disturbios en un acto de Israel, el Caso Grecco, la valija de Antonini Wilson, y otras también.

Ninguno de los episodios que jaquearon la gestión kirchnerista siguieron un curso medianamente razonable, es decir: principio, desarrollo y desenlace. Los finales abiertos y el olvido soberano ha sido, en contrapartida, el telón que sesgó la obra sin que nos importara demasiado. ¿Será diferente ahora lo que acontezca en esta historia fellinezca donde el malvado de la película avanza sobre el poder mediático? Al parecer, el desenfreno presidencial se perpetúa sin que le importe demasiado quién o cuáles son los obstáculos.

Liberados los goles, se secuestró la media sanción que le diera al proyecto de la Ley de Medios la Cámara de Diputados en una actuación memorable sino fuera porque no se la vió en celuloide sino en 3 dimensiones. La estrategia para evitar que el vicepresidente enviase la norma a cinco comisiones para su evaluación, se topó con el más absoluto silencio. Sin duda era ingenuo esperar una toma del Congreso por parte de los legisladores que no votaron a favor así como de aquellos que resultaron electos el pasado 28 de junio. ¿Por qué deberían haberlo hecho? Quizás porque representan al pueblo…

También es cierto que el pueblo no ha tomado conciencia de que ese es el real papel que cumplen dichos funcionarios. Los observa desde afuera como si no los tacara un ápice todo lo que está pasando. Cuando adviertan que los más perjudicados no serán el grupo Clarin ni el multimedios de América, etc., será tarde para la queja. Hay que ser demasiado ingenuo para creer que el castigo es apenas hacia un determinado conglomerado económico que se revelara, de la noche a la mañana, apoyando al sector agropecuario.

La venganza ahora es contra toda una sociedad que le diera la espalda al matrimonio presidencial.

Una cosa es que Néstor Kirchner obre como si no supiera qué resultado arrojó la última elección, y otra muy distinta es darse cuenta que, tomando nota del mismo, redobla la apuesta a sabiendas que el fragor popular se ha acallado.

Posiblemente sea el mismísimo Kirchner quién mejor ha digerido el mensaje de las urnas. Sabe que está cercado por los cuatro lados y por ello, justamente, la fiera decidió atacar en una lucha que sabe, es la final. No porque no pueda avanzar más sino porque inevitablemente saldrá mal herido de la estocada.

Si acaso no se resuleve el periodo de tiempo que la ley en ciernes le otorga a los titulares de medios para malvender sus “sobrantes” repentinos (los mismos que les adjudicó a muchos de ellos el kirchnerismo); durante un año, el ex mandatario que sigue ejerciendo el cargo, habrá de beber de su propia medicina. Falsificada, “trucha”, vencida. No es casual que, como si fuesen retoños esperando la primavera, surgan ahora todas las causas por corrupción que la mayoría sabíamos que existían.

Genera duda en demasía observar a una Justicia tan rauda cuando su característica hasta ayer fue la parsimonia que la anulaba. O hay un interés subyacente detrás (el afán de irse del poder con la “cosa juzgada” de manera que no pueda investigarse después) o el circo será demasiado obvio que termine hartando a la misma ciudadanía. En ese caso se perderá la atención, y el devenir de las causas quedará en la nada. Historia repetida.

Ambas circunstancias son sabidas en la mentada ‘mesa chica’ donde se rearma la fuerza del matrimonio presidencial que no cesa en urdir escapes hacia adelante. Paradójicamente o no, lo mismo hacen aquellos que alguna vez se dieron en llamar “la oposición”.

Ha habido ofensas cuando -desde este mismo espacio-, se puso en tela de juicio que fueran una alternativa válida a la actual gestión. No sólo se han esmerado en demostrar sus flaquezas sino que muchos de ellos hoy oscilan entre “la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser”. Por eso deciden volver. Vuelven al llano porque consideran que es mejor pájaro en mano y porque la extorsión se pudo hacer con pruebas fehacientes. Se aseguran un bienestar de cortoplazo. ¿Alguien puede afirmar que quienes adhirieran al último atropello del gobierno no aparezcan en algun mañana probable denunciando oscurantismos, y hasta consiguiendo el visto bueno de los vecinos? La memoria de los argentinos es endeble y porosa para el olvido…

Quizás sea, la Argentina, la excepción que obra de regla para que se afirme el absurdo del que no se vuelve. Acá los regresos son moneda corriente, y el juicio crítico soberano brilla por su ausencia. La gente deja hacer embebida de la versión oficialista: esta es una guerra entre poderes. Es factible que algo de ello haya, pero detrás hay una trama de silencios que inevitablemente la ha de afectar. Por ahora el fuego no ha hecho bullir demasiado el agua y el calor se aguanta…

Mientras ese hastío se mantiene en letanía perenne, desde Olivos se pergeña la próxima asonada. Han gastado ya las balas del complot, la conspiración, el golpismo, el neoliberalismo, y los destituyentes. Todos argumentos caducos a esta altura de las circunstancias donde el lado que se ataca no presenta contrincantes. Sin embargo debían idear la excusa que amerite justificar el modo con el cuál pretenden acceder a los fines. Surge pues el “neogolpismo”, otro concepto vacío. Pero en el reino de los eufemismos habrá quién sospeche que algo de eso sucede. Cortinas de humo y mitos que sólo cooperan a darle tiempo a las fieras.

El armado de una Moncloa carece de tiempos y  el cuándo poner freno se ha tornado un tema de discusión que más que unir, cercena dentro de ese reducto donde se mueve “el padre de la criatura”. Eduardo Duhalde teje y desteje pero hasta la fecha carece de sintonía con quienes considera debe librar esta partida.

A su vez, si Julio César Cobos es -en términos de José María Díaz Bancalari-, “un De la Rua plus”, ¿cómo erigirlo “neogolpista” simultáneamente? La contradicción sigue siendo característica intrinseca de los obsecuentes. Daniel Scioli, en ese contexto, declina sus aspiraciones y vuelve al redil a sabiendas que de lo contrario jaquea las finanzas en su provincia. Nadie puede tirar la primera piedra y esa es la ventaja del kirchnerismo por excelencia.

En ese trance, la figura del vicepresidente posiblemente obre como placebo en este escenario donde está en duda hasta la efectividad de los remedios. Si bien se lee, la proclama de Cobos apelando a ceder para lograr consenso, no es más que un enunciado de buenas intenciones. Aplaudible en medio de la crispación creciente, pero poco útil a la hora de limitar el accionar de los Kirchner.

Sigue siendo necesaria la acción en lugar de las palabras. La oratoria vacía o vaciada le ha dado cierto espacio a la jefe de Estado, pero termina la escena flanqueada por el descrédito generalizado. Aquella “oposición” que no termina de endurecerse ni de entender la demanda de la gente, corre peligro de caer en igual desatino. Si sigue sumando deslices y frases célebres que luego no se corresponden en actos concretos y eficientes, la orfandad de la sociedad será total. Y ante la desesperación de la nada, no dudará la fiera en dar su zarpazo, ni sería de asombrar que el huérfano termine mamando su leche, y cobijándose bajo su vientre.

(Resulta interesante rescatar alguna suerte de sinonimia entre la leyenda y esta realidad. Véase, por ejemplo, el episodio según el cual, los gemelos Rómulo y Remo amamantados por una loba deciden matar a su padre para reponer a su abuelo en el trono. Si bien la consecuencia de la historia fue la fundación de Roma, el conflicto entre hermanos culminó con apenas un sobreviviente y un arrepentimiento tardío y poco inocente…)

Nota para www.economiaparatodos.com.ar

romulo1

Posted in Gabriela Pousa, General | No Comments »

LEY DE MEDIOS: UNA REFLEXIÓN SOBRE LOS RECIENTES ACONTECIMIENTOS…

Jueves, Septiembre 17th, 2009

Por Gabriela Pousa

Exclusivo para Perspectivas Políticas.Info

Kirchner no necesitó siquiera sancionar completa la Ley de Medios para dejarme sin palabras. Su propia torpeza y soberbia alcanzan para impedir que salga una frase preclara, más aún un análisis de esto que pasa. Yo que nunca logro síntesis para mis letras, esta vez alcanzo el don gracias al intento por evitar que quede en blanco el renglón…

Pensé, primero, que estamos presenciando algo inédito, que el país jamás asistió a tamañana representación de irracionalidad y contubernio. Sin embargo nada es lo que parece, y la realidad trae a la memoria acontecimientos que tiran por la borda la idea de originalidad. Ni siquiera hay vestigios de astucia, mucho menos de creatividad.

Paradójicamente o no, el matrimonio presidencial que se jacta de ser especialista en los sucesos que jaquearon la Argentina allá por la década del 70’, y cuyo conocimiento de la dictadura pareciera carecer de misterio se encamina, sin sutilezas, a un desenlace semejante.

Todos los titulares que aseguraban “estamos ganando” cuando en las Islas Malvinas la derrota era indescifrable no pudieron mantener a la Junta Militar en el poder. De nada sirvió la mordaza y la negación absurda de aquello que pasaba. Evidentemente, los medios no podían suplir una realidad que chorreaba sangre. No sirvió ni el papel prensa para secarla.

A su vez, los Kirchner que han hecho de los setenta una suerte de glorificación propia -pese a que su protagonismo durante la década se basó en la más ruín de las usuras-, parecen no haberse dado cuenta de cuán inútil es la censura. De otro modo, muchos de aquellos “idealistas” (valgan más que nunca las comillas) que clamaban “paz” a través de la guerra, no hubiesen podido estar sentados ayer en el recinto de la Cámara de Diputado. Desde allí demostraron cómo se reemplazan “ideales” por intereses sectoriales, económicos, y oportunismos desleznables.

Si la mordaza hubiera sido tan violenta y generalizada como algunos pretenden que se crea, el silencio habría sido el vencedor en el supuesto “debate” que terminó dando media sanción a un proyecto que terminará cayendo no por oposición sino por su propio peso.

Todo termina siendo como fue en realidad. Los espejos de colores y los revisionismos manoseados no pueden modificar demasiado, apenas si logran aturdir durante un rato.

En síntesis, puede decirse que esto también pasará. La diferencia con los setenta es que en esa época se vivía una guerra, mientras que ahora hay sólo un bando disparando para todos lados, y el final será un auto-aniquilamiento por alguna bala que rebote adentro…

© www.perspectivaspoliticas.info

mordaza1

Lo peor que puede hacer un naúfrago es dar manotazos de ahogado porque gasta energías y se deshidrata en forma más rápida. Es guardando la calma como se puede sobrevivir a la marea y la tempestad… GP

Posted in Gabriela Pousa, General | 3 Comments »

LOS EXTREMOS SE UNEN

Jueves, Septiembre 17th, 2009

Por Tomás Blatt


Exclusivo para Perspectivas Políticas.Info

Quizás una de las imágenes más viejas que recuerdo de mi educación es la de un libro de lectura de mi primer grado donde sobre el titulo en cuestión –los extremos se unen- , podía verse una abuelita tejiendo y en la otra punta del hilo su nietito sosteniendo el ovillo de lana. El mensaje de la lectura era claro: aunque estén en ambos extremos de la vida, ambos tenían muchas cosas en común y podían colaborar ayudándose mutuamente, cada uno en lo suyo, pero colaborando, pese a las diferencias.
Infinidad de veces volví a ver esta imagen, no ya en mis libros de primaria, sino en la vida misma y específicamente en la política. Luego aprendí a expresarlo desde este ángulo más elaborado: las posiciones y los métodos extremos son funcionales unos a otros.
Cabe el ejemplo de la violencia de los años 70. Los atentados y accionar de la extrema izquierda y sus grupos guerrilleros, dando lugar a la ilegal y genocida represión del estado y los militares golpistas. Podrá quien quiera dar vuelta la cronología del último párrafo, pero el resultado será el mismo; los extremos aun se tocarán.
Durante esa misma década era también muy común escuchar justificaciones a esos imperdonables accionares de ambos bandos, bajo la frase “el fin justifica los medios”.
Hoy los Kirchner, participes innecesarios de los setenta e inevitables de los 2000, traen a mi memoria el concepto de aquellas frases aprendidas en mi infancia y juventud. Plantean confusos fines, que supuestamente van a beneficiarnos a todos, como aniquilar el accionar de monopolios mediáticos a cambio de un control discrecional del gobierno-estado, tal cual serán los resultados de esta nueva ley de medios. Pero lo hacen utilizando medios dignos de gobiernos autoritarios y no democráticos. 
Nuevamente medios injustificables en democracia en pos de fines autoritarios. Otra vez más los extremos se unen.
Es como si en más de 40 años de educación, mis conciudadanos y yo no hubiéramos aprendido nada, salvo los Kirchner que entiendieron el verdadero sentido de la frase, saben que el fin es justamente justificar el control de los medios.

© www.perspectivaspoliticas.info

El autor es economista y conductor del programa “Doble Click” que va de lunes a viernes de 13 a14 horas por FM Identidad 92.1

violencia

Posted in Los Columnistas Invitados | No Comments »

LA CALESITA

Jueves, Septiembre 17th, 2009

Por Juan Francisco Dillon

Exclusivo para Perspectivas Políticas.Info

Dos años en la dinámica Argentina parece ser demasiado tiempo. Aunque no para todos. En especial si las conductas suelen ser vaticinadas a partir de presentes y  futuros edificados sobre la base de evitar aprender del pasado. Quizás esto último un  signo distintivo de inmadurez que con crudeza describe la conducta de los argentinos. Una sociedad que prefiere más los atajos que los caminos, los parches que los arreglos, el problema a su solución.

En esa elección la idea ¡es la economía, estúpido! gravita como el mayor referente que sigue condicionando las decisiones más relevantes de los argentinos, adeptos cómodos de opciones cortoplacistas e interesadas.

Bajo esta órbita, que los mayores enemigos de los Kirchner sigan siendo los Kirchner, es el otro argumento que aporta más esperanza al propio Néstor para creer en su resurrección. Si como algunos han acertado indicar “Néstor Kirchner es capaz de chocar hasta una calesita“ también “es posible que sólo de él dependa volver a controlarla”.

“Técnicamente, es muy probable que se haya acabado la recesión”, este ensayo a manera de predicción que realizó el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke- puede dar inicio a un nuevo viento de cola que sople en dirección a esa reconstrucción. A regañadientes los diarios argentinos, algunos prestigiosos economistas y analistas, han empezado a reconocer que las expectativas están mejorando. Algunos datos y cifras tibiamente lo confirman.

Hay otro punto. Los medios de comunicación y sus periodistas han perdido autoridad para orientar dentro del enorme desorden argentino. Es que haber mutado de convicciones tan rápido como pidiesen sus intereses -costumbre casi exclusiva de políticos y gremialistas- les ha recortado una enorme cuota de credibilidad. Quedan pocos ingenuos o desprevenidos que no hayan podido advertir como han pasado de describir años de “Todo Normal” a años de  “Todo Negativo”. Medios convertidos en “fines” de sus propios intereses más que en “medios” para publicar algo de “verdad”.

Si a esta altura me pregunta por la “oposición“, le digo “Bien Gracias“. El Senador santafesino Carlos Reutemann dio en parte en la tecla al asegurar que “al justicialismo le van a sobrar candidatos”. El problema no es tan solo que sobrarán -o ya sobran- sino que hace falta que las candidaturas no se reduzcan a aspiraciones personales. Todos quieren ser aunque no sepan o digan para que.  Ganan un escaño sólo para pensar como alcanzarán el próximo. Son fieles predicadores de reglas como, “Si no  aseguro el otro puesto no puedo garantizar eficiencia en el actual cargo” o “Si no soy bueno para este seré mejor para el próximo“. 

Mientras tanto la iniciativa sigue siendo potestad absoluta del gobierno. Su mayor virtud es haber neutralizado casi de manera absoluta a la oposición. No hay una idea de peso que pueda contrastar la “verdad oficial”. Con este esquema seguirán disfrazando como “luchas populares y nacionales” enormes estafas mercantilistas.  Un capitalismo nacionalista kirchnerista. 

Sin aburrir con mayores detalles, la reforma política que impulsa el gobierno es clave. Reducir la iniciativa a acomodar las internas partidarias es un aspecto central en el futuro manejo eleccionario. Por otra parte acomodar voluntades a partir de las necesidades de fondos de los gobernadores o intendentes es otra herramienta de sometimiento. Scioli es el mejor ejemplo. Finalmente una ley de medios que controle pauta, contenidos, composición de los medios, en definitiva que limite la libertad de expresión, completan un cuadro muy favorable a los deseos oficiales.

Somos tan capaces de ser “hoy somos todos Del Potro“ como al día siguiente negar que “ayer éramos todos Maradona“.  En esta semblanza argentina es posible que la  “resurrección” no sea una opción de fe sino una situación probable. En especial si permitimos que nos conduzcan como si fuésemos muñecos petrificados de una linda calesita.  De ser así esté seguro que Kirchner puede seguir creyendo que los sueños, por lo menos en Argentina, suelen convertirse en realidad.

© www.perspectivaspoliticas.info

kirchner-estrabico

Posted in Juan Francisco Dillon, Los Columnistas Invitados | No Comments »

SEIS AÑOS…

Lunes, Septiembre 14th, 2009

Por Gabriela Pousa

Pasaron seis años de la asunción de Néstor Kirchner al poder. Desde entonces, hay situaciones irrefutables por las cuales no es dable pensar ya que pueda haber alguna suerte de cambio positivo en la conducta presidencial. Para algunos, lo que podría denominarse “la era K”, tuvo un período de “gloria” a juzgar por cierto crecimiento que se evidenciaba en variables económicas tras la crisis del 2001 y la salida que le diera Eduardo Duhalde, pese a no devolver dólares al que depositó dólares, etc., etc., etc.

Sin embargo, la historia de un país, y también de un gobierno, es un todo que se logra sumando las partes. Y a esa suma, los beneficios que obtuvo la Argentina bajo el mando de los Kirchner, le restan. Le restan por la simple y sencilla razón de todo cuánto se ha destruído en ese mismo lapso. Las instituciones han sido socavadas y vilipendiadas en forma sistemática. No sólo se convirtió al Poder Legislativo en un apéndice del Ejecutivo, sino que la Justicia quedó relegada a los designios de quién ocupa el sillón de Rivadavia.

Hoy el Congreso pugna por recuperarse, y hasta hay más dudas que certeza en torno a las causas por corrupción y enriquecimiento ilícito que merodean a los K. ¿No hay intencionalidad en esta suerte de olla que se destapa casi en el final?  Una forma de garantizarse impunidad es con una salida en la cuál las acusaciones que les ciernen queden como “cosa juzgada” para evitar volver sobre ellas. ¿Se estará autojuzgando el matrimonio presidencial? Como sea, el destino será similar.

Asimismo, otras instituciones fundacionales de la República sufrieron, durante los últimos años, afrentas impensadas: las Fuerzas Armadas debieron soportar – y soportan todavía- ataques infundados, desgüace y un descrédito que no tiene correlato en el mundo entero. Ni siquiera en países ‘modelo’ para los Kirchner como Venezuela, Bolivia o la mismísima isla caribeña. La Iglesia corrió similar suerte: desde el pimer festejo patrio, allá por el 2003, se anuló la ceremionia del Tedeum porque el entonces primer mandatario no estaba dispuesto a escuchar algún sermón que pudiera disgustarlo. Recién cuando encontró quién le garantizara una misa con palabras “pasteurizadas” se volvió a la tradición pero con el escenario trasladado a las provincias menos adversas al jefe de Estado.

La escuela pública terminó siendo una especie de cuartel capaz de ser tomado por el alumnado si alguna materia, autoridad o calificación no es de su agrado. El histórico Colegio Nacional Buenos Aires, por ejemplo, fue escenario de tomas, agresiones y batallas campales mientras la Universidad de Buenos Aires descendía raudamente de su puesto de calidad educativa en el ránking mundial. Hoy, ya no figura en la lista. Tamaña institución educativa estuvo más de un año sin poder elegir rector. Cada intento por lograrlo convertía el claustro en un blanco de ataques donde no faltaban piqueteros, encapuchados, palos, “sentadas” de “estudiantes”, y todo sin que la policía pudiese actuar para liberar el espacio.

Llovieron durante meses, las declaraciones cruzadas entre el Gobierno de la Ciudad y Aníbal Fernández, entonces ministro del Interior, tratando de dilucidar cómo era que los uniformados no evitaban la toma de edificios públicos y se garantizaba sesionar al consejo que debía llevar a cabo la elección. No era una problemática de autonomía sino una maniobra kirchnerista por quedarse también con la caja de la UBA. En ese trance hasta se conoció el despilfarro  en el negociado de las fotocopiadoras con los centros de estudiantes escuchando cifras que escapan a cualquier balance.

De todo ello, a veces, parece que nos hemos olvidado. Han sido, sin embargo, muestras harto válidas de cómo estábamos y hacia adónde nos encaminábamos. No pasaron tantos años. Todo transcurrió durante el kirchnerismo. Si acaso antes había dudas de cuán civilizados estábamos, se disiparon todas a lo largo de estos últimos seis años. Hoy, la barbarie ganó las calles, y es fogoneada desde la residencia de Olivos en comunión con la Casa Rosada.

¡Vaya si hemos perdido tiempo y oportunidades! Mientras todo esto sucedía en nuestras narices, quizás nos creímos felices por poder salir de vacaciones, cambiar el auto, pasar del monitor al plasma, o sumar un electrodoméstico más en la mesada. Con esos artificios que, misteriosamente ahora, aparecen en el léxico oficial como lujos suntuarios proclives a un impuestazo, se nos cegó la razón o al menos la capacidad de ver más allá de la coyuntura nacional. El fútbol se sumó con el mismo objetivo.

Nuestros almanaques no tienen más hojas que las que es capaz de planificar el gobierno central. El corto plazo, si bien no es una novedad, se enfatiza con fuerza brutal. Vivimos de hoy para mañana. Mareados por el vértigo de no saber qué había o qué hay más allá, ahora nos encontramos sin siquiera calendarios. “Mañana” pasó de ser un enigma para ser una esperanza…

Lo que se llamó “viento de cola” parece que terminó siendo un tsunami. Hasta acá nos ha arrastrado: queriendo volver en sí, advertimos que estamos demasiado embarrados, y el país ha sido literalmente saqueado. Pese a ello, siguen los Kirchner cumpliendo el mandato. Defensores férreos de la democracia aseveran que deben llegar al 2011. Esa misma democracia, sin embargo, no da grandes signos de vitalidad en la actualidad, y tras ella se evidencia algo que directamente la jaquea: el atropello descarado a la Constitución Nacional.

Los artículos preclaros de la misma se han vaciado. La libertad hoy depende de la pericia que tenga el matrimonio en la cooptación de legisladores para sancionar una ley de medios que no es más que un eufemismo para un “modelo” dictatorial que se pretende instaurar. Si bien es cierto que el periodismo fue cómplice muchas veces con su silencio, hubo voces que -en la más absoluta orfandad- advirtieron este desenlace final.

En los comienzos fuimos muy pocos los que no sucumbimos al encantador de serpientes que bajo el “nick” de pingüino engrupía con un “look casual”, y su llamado a la transversalidad. Ahora, nuestros análisis políticos o económicos son quizás redundantes en el rin en que se ha convertido el país en general. Pero lo deshecho, deshecho está.

No se trata de un pase de facturas, se trata de tomar conciencia, de madurar como sociedad porque detrás de las imágenes, de los sondeos, de las oratorias suele haber algo más, y sobre todo porque si desde este masivo y aparente “darse cuenta” en manos de quién hemos estado -y seguimos estando-, no hallamos una enseñanza capaz de sellarnos a fuego como ciudadanos volveremos a empezar otra historia no igual pero quizás similar.

Para evitarlo, tal vez lo más sensato sea tener conciencia plena de que los almanaques no están limitados y que hay vida más allá del verano… No es sano tampoco que veamos el 2011 como meta aunque sea entendible que así suceda.

El objetivo de la Argentina, como país que debe rehacer su institucionalidad y otorgar sentido a su coordenada principal: la Carta Magna, tiene que atender horizontes que vayan mucho más allá. Veinte, treinta años o más.  Ciertamente, no está De Gaulle ni Churchil esperando para gobernarnos, pero la balanza hoy muestra a las claras que peor que ésto no parece haber nada. Y el freno se torna necesario como el oxígeno o el agua.

El kirchnerismo, cuyo final es previsible por el autogolpe que se infringuen sin pausa cada día que pasa, será –antes o después- una reminisencia para tener en cuenta. Desde la asunción fueron consecuentes con lo que buscaban. Radicalizaron los métodos hasta llegar a este presente donde la amenza y el apriete son las únicas armas que ostentan.

Los medios están en alerta, y está claro que Julio Cobos, que pese a su rol de vicepresidente, se erige como el político capaz de hacer sombra al avance indiscriminado del ex mandatario y su cónyugue, debe prepararse para una lucha sucia y desnivelada. El resto será esperar que les rebote alguna de sus propias balas.

Nota publicada en www.economiaparatodos.com.ar

c-y-n

Posted in Gabriela Pousa, General | No Comments »

CALENDARIOS FALSEADOS, SUSPICACIAS VARIAS Y KIRCHNER QUE NO PARA…

Lunes, Septiembre 7th, 2009

Por Gabriela Pousa

Si el país que me toca analizar no se llamara Argentina, hoy faltaría un mes para las elecciones legislativas. Pero estamos en la Argentina, y – por ese designio de los Kirchner que no obedecía a ninguna crisis internacional sino a un capricho más - hemos votado dos meses atrás. No es tanto y sin embargo parece una eternidad.

En muy poco tiempo, lo que creíamos era un triunfo, un freno al poder hegemónico que viene avanzando desde el 2003 sin solución de continuidad, se tornó un boomerang, o al menos una duda casi existencial: ¿Logramos equilibrar las fuerzas que han de conformar el futuro Congreso Nacional? Escasean las respuestas, y más aún las certezas.

Sin duda, este escenario es inédito. Elecciones a mitad de camino lograron cercenar a Raúl Alfonsín, y hasta aplacar las ínfulas ‘reeleccionistas’ de Carlos Menem. Pero está visto que nada han podido hacer respecto al atropello del matrimonio Kirchner. La lectura oficial fue una: un tercio del electorado lo ha votado, y es esa franja social, la única que existe para el ex mandatario. Nadie se atreve del todo a garantizar que esta especie de carrera alocada que emprendió tras las elecciones el santacruceño, culmine el próximo 10 de Diciembre con la renovación del Parlamento.

En rigor de verdad, todas las fechas son arbitrarias en el almanaque político de nuestra peculiar democracia. Presidentes que se fueron antes de culminar su mandato, otros que llegaron después de una semana de cambiar 7 mandatarios, y hasta alguno que fue capaz de reformar la Carta Magna para resistir un período más… Descalabros variopintos que hemos tolerado aunque es dable admitir que el costo fue saldado. Pagamos caro el desentendimiento ciudadano.

Hoy por hoy, la incertidumbre vuelve a ganarnos. Las elecciones anticipadas y la derrota cantada no han sido obstáculo para un desbocado ex jefe de Estado que sigue manejándose como pez en el agua. Situación jamás vista en la historia argentina. Las urnas siempre fueron redentoras. Pues bien, hay que asumir que ya no lo son. Nada fácil de digerir cuando el espíritu democrático nos ha ganado.

En un contexto que se suponía le era adverso, Néstor Kirchner redobla la pocima de veneno a través de un eufemismo de ley. Porque si se lee a conciencia el proyecto de regulación de medios, enviado por el Ejecutivo al recinto, se verá que la mordaza ya es más que una amenaza.

¿Quién, cómo y cuándo pondrá límite a tamaño desenfreno? Surgen repentinas voces críticas. Ni siquiera asombra en demasía que sean las mismas que antaño vivaban y aplaudían en el legendario Salón Blanco. Y es que los negocios ahora abarcan a unos pocos. Nadie está a salvo del atraco. Y en esa realidad es que aparece una “oposición” que nada tiene que ver con los candidatos votados el 28 de junio pasado.

Hoy, son los dueños de ciertos medios y determinados empresarios quiénes están dispuestos a poner freno. “Lo invertido no lo sacrificaremos” sostienen en voz baja. A Kirchner se le fue la mano: empezó con el fútbol, luego con la fusión de cables y ahora vendrán las denuncias sobre contaminación que generan las antenas de canal 13 y canal 11 de televisión. Está claro que no saca el pie del acelerador. ¿Qué pasará si tampoco aminoran la marcha del otro lado?

Tal vez los medios nos ofrezcan lo que no parecen darnos los representantes del pueblo que hasta ahora han decidido no representarnos demasiado, amparados en la teoría que les marca hacerlo recién a fin de año. Mezquindad poco propicia para un escenario tan crispado. Quiénes se suponen nos vienen representado desde hace unos años están paralizados ante esta despedida traumática de sus cargos. La actitud esquiva abre paso a todo tipo de sospechas y suspicacias. ¿Representan a la sociedad, a intereses sectoriales, o particulares quizás? Posiblemente la respuesta se torne evidente en los próximos días cuando haya que levantar la mano a favor o en contra de la libertad. La misma que a ellos los llevó incluso a estar donde están.

Esa libertad que hoy tienen para decidir, otros no la han de tener si avalan la censura y el control gubernamental que encubre el mentado proyecto de ley. En medio de este entuerto casi fellinezco, surge un dato que no ha sido muy rescatado ni por colegas ni por los medios: a la hora de debatirse el proyecto del impuesto tecnológico, el oficialismo no logró quórum. ¿Qué fue lo que pasó para que haya unanimidad de conductas en la “oposición”?

Sería triste por demás que haya obrado alguna suerte de ‘incentivo’ para que se produzca lo que la gente viene pidiendo a gritos: unidad para frenar desequilibrios de un político sin ningún tipo de prejuicio. Cabe la esperanza de que haya sido un “darse cuenta” casi tardío, frente a un millón de firmas que se estamparon debajo de un documento cuyo título decía: “Mi celular no es un lujo”

Cualquiera haya sido la “rareza” que evitó el dislate de convertir a un teléfono en un objeto de lujo, ¿podría repetirse a la hora de tratar la Ley de Servicios de Radiodifusión o hay algo que está faltando para que los diputados hagan, ni más ni menos que su trabajo? Es decir: representarnos. Está claro que esta pelea es a todo o nada, sin mediatintas. Batalla decisiva. Así lo entiende Kirchner, y así lo asumen los más directos adversarios.

Hay una balanza que no sabemos a ciencia cierta qué es lo que está pesando: si los incentivos de algún multimedio, los de alguna telefónica, los deseos de Balcarce 50, o la conciencia…Tanto pus aflorando por todos lados, nos lleva a ser mal pensados. Cómo sea, es oportuno el momento para recordar a los legisladores, que lo que ellos deben poner sobre los platillos, no son los intereses o estímulos de terceros sino las demandas perentorias de la gente que los ha votado, y las necesidades de sus provincias muchas de las cuales están al borde del colapso.

Se abre un telón de suspicacias en torno a los debates que vienen signando el escenario político. Ese clima enrarecido debe disiparse porque lo que está en juego es determinante para el futuro de los argentinos. Esta ley tan discutida puede ser el final de un reino. Hay demasiada plata en el medio.

Mientras se oscurece el horizonte, los posicionamientos pos-electorales cambian radicalmente. Del mismo modo como Néstor Kirchner hizo saltar a Carlos Reutemann, ha hecho lo propio con el gobernador de Buenos Aires. Daniel Scioli sabe ya que su aspiración presidencial debe relegarse. La salida del secretario de Asuntos Agrarios fue otro as de los que suele sacar de la manga el matrimonio presidencial.

En ese sentido, es posible que sea justo el precio que se le está exigiendo al ex motonauta. Si bien no hay reglas de juego, haber optado por ser lazarillo del ahora diputado electo, no podía resultarle gratuito. Está entre dos fuegos. O se ciñe a las instrucciones que se imparten desde Olivos, o la provincia se le funde y lo deja a mitad de camino. Refugiarse en el peronismo -como intenta hacerlo- no le ofrece demasiada garantía, pero será desde esa plataforma desde la cual buscará continuar al frente del distrito más resonante desde el punto de vista electoral al menos.

Lo cierto es que tanta confusión torna errantes a los dirigentes. Van y vienen desorientados, y en ese trance, los espacios quedan vacantes. “A Cobos hay que preservarlo”, dicen los radicales. Elisa Carrió se corta sola, Mauricio Macri se refugia en la jefatura de la ciudad, Felipe Solá se asume segundo, etc.

A la vez, quienes culminan sus mandatos en breve pareciera que ya han emigrado, los que han de comenzarlos veneran que el calendario aún les da tregua. Y los presidenciables autoproclamados, que hasta hace unos días se relamían en falsos pedestales, tambalean temiendo que les alteren nuevamente el almanaque. Nadie quiere hacerce cargo de ajustes inevitables.

En contrapartida aparecen zombies probándose el traje aunque les quede demasiado grande. Es el caso de Juan Manuel Urtubey, cuya Salta la linda, halla a uno de cada tres habitantes con hambre.

Pero “a mar revuelto, ganancia de pescadores”, aunque el anzuelo siga en manos el gobierno. Algo hay seguro en materia política: el lugar vacío no dura demasiado. Hasta ahora está claro que Néstor Kirchner es el único que ha decidido llenarlo. Así estamos…

Nota publicada en www.economiaparatodos.com.ar
200703151848140_balanza

Posted in Gabriela Pousa, General | No Comments »

LA CRISIS ES UN EUFEMISMO, LA DECADENCIA UNA REALIDAD

Jueves, Septiembre 3rd, 2009

Por Gabriela Pousa

Exclusivo para Perspectivas Políticas.Info

“Al Don/ al Don Pirulero, cada cual/ cada cual atiende su juego…”

Por esa inevitable costumbre de ser argentinos, pareciera que cuánto más serios son los temas, menos seriedad despiertan. Extraña realidad que nos subyuga y nos encuentra azorados en una suerte de eterno letargo. No atinamos a dar respuesta a la caterva de insenateces que nos rodean. Hay quejas y reclamos que sirven para la catarsis de sobre mesa, o al menos, atenúan el peso de las responsabilidades cuando se hacen eco en las redes sociales.

Nadie, de todos modos, se atreve a afirmar que no nos merecemos lo que nos pasa en realidad. Quizás sea Néstor Kirchner fiel representante de este pueblo que se ha dormido en los laureles hace tiempo. Pero tampoco creamos -si es que podemos dejar a un lado la soberbia por un rato-, que son esos, los laureles que nosotros supimos conseguir. Otros lo han hecho, y a esos otros los hemos dinamitado también, ya sea con el abandono infundado o con el desdén hacia las miserias que ciertos “historiadores” han hecho de sus gestas y epopeyas. Antes se veneraban a los próceres, en esta época parece que la moda radica en urgar sus carencias y limitaciones.

Así fue como nos hemos quedado sin héroes y sin modelos. Así es como, de pronto, un “arrepentido/a K” puede erigirse paladín de una causa sin que hayamos probado si acaso merece el pedestal. Después, después es tarde y es inevitable el desencanto. Me pregunto en este silencio elocuente de los debates infundados, si acaso María del Carmen Alarcón, por poner un ejemplo no más, es 100% culpable del fraude que ha protagonizado. ¿Por qué la endiosamos? ¿De dónde viene ese afán de hacer de simples mortales, seudos líderes que duran lo que un castillo de naipes?

En gran medida, si hoy estamos sumidos en la decadencia más que en una crisis de esas que de algún modo siempre estuvieron presente en la Argentina, es por culpa nuestra. Sé que esto de generalizar suele ser injusto para con aquellos que ponen, a diario, su granito de arena en un desierto arrasado por tsunamis de políticos improvisados y carentes de humanidad, pero se entiende a qué me refiero. O al menos algunos sabrán leer más allá de las palabras que limitan mi pensar.

Somos una suerte de hormiguero que un desquiciado ha pateado. No quedó ni la unidad que, mal o bien, y a pesar de ese individualismo tan característico en nuestro gen nacional, habíamos logrado. Nos separaron por décadas: los 70’, los 90’… Nos dividieron por clases: empresarios y proletarios. Suena obsoleto hasta tipearlo pero así sucedió y hemos respondido a ello con un silencio malsano. Nos cercenaron por raza y color. Y en pleno siglo XXI, aquí mismo, se nos ha endilgado arbitrariamente el mote de oligarcas, de blancos, de negros o villeros con impunidad magnánima, y situándonos con igual descaro en derechas e izquierdas cuyo contenido ya se habían vaciado hace rato…

Todo eso, lo aceptamos como rebaño.

Hoy, situados en un escenario que muestra una lastimosa decadencia moral, vemos como se rifa la dignidad por un monto arbitrario. Los dirigentes políticos están en tarimas y son rematados al mejor postor. De algún modo reemplazan al ganado que escasea en los mercados. Es cierto, las demanda es poca, y quizás ello explique el bajo precio que se ofrece por la mentada “cooptación”. Las conciencias se han vaciado. Hay intereses que reemplazaron a los principios; hay ambiciones que desplazaron a las convicciones.

Ante esa realidad, no puede haber sino lo que hay: un desorden que va más allá de cualquier crisis nacional o internacional. Al menos no nos engañemos más: el problema argentino nada tiene que ver con el déficit fiscal que acecha, el gasto público que se acrecienta, ni tampoco amerita buscar sus causas en falsas estadísticas. Todo ello no es más que la consecuencia de una pérdida más profunda y consecuentemente, más dificil de saldar: la ausencia de valores y moral.

No pretenden estas líneas sentar cátedra ni me absuelven a mí de responsabilidad. Algo hemos venido haciendo mal. No es el gobierno el que va a hacer autocrítica ni menos todavía dará un paso atrás. No pidamos peras al olmo. Posiblemente debamos reconocer aunque no guste, que el gobierno plasmado en el matrimonio presidencial es lo más transparente que hay. Muestran su juego inescrupulosamente, son lo que han sido siempre: impúdicos aficionados que saben guardar ases para momentos impensados. Atacan por la espalda como lo han hecho desde el vamos.

¿Cuándo han demostrado ser diferentes acaso? Si hay quienes creen que han cambiado porque, en algún pasado más o menos cercano, el dólar no amenazaba con llegar a 4, o porque cambiar el auto resultaba más fácil de lo que resuelta ahora, y el 1° de Septiembre ya teníamos la bodega para cruzar en el verano a Punta del Este, pobre de nosotros…

Podemos esgrimir a cuatro voces que estos políticos no nos representan en lo más mínimo, pero quizás lo hagan en una cuestión fundamental: el ser argentinos. Y en ese ser, una caraterística que, está claro no nos ha abandonado: el manoseado “no te metás”. No nos hemos metido ni lo estamos haciendo ahora. La queja y el agravio que obra de desahogo en correos electrónicos, esa demostración de hartazgo que tal vez creamos que nos absuelve de algo, no aportan demasiado ni implican meterse de lleno en lo que nos incumbe porque no somos elenco. Estamos aquí para ser protagonistas.  José Ingenieros no daba mucha alternativa al sostener que, en la vida, se es barco, timonel, o galeote…

Conscientes o no, hemos elegido dejar el timón en manos de quién no tiene escrúpulos a la hora de comadarlo. Podrán decir que todas estas afrentas que estamos viviendo a diario son sus últimos manotazos de ahogado. Es posible que así sea. Escasea la certeza. Sin embargo, téngase en cuenta que, en uno de esos últimos manotazos, quienes podemos resultar ahogados somos nosotros por el sólo hecho de estar inmutables, contemplando…

galeria-argentinos

Posted in Gabriela Pousa, General | 11 Comments »

DEMOCRACIA, CAPITALISMO Y POPULISMO

Miércoles, Septiembre 2nd, 2009

Por Julio Crivelli 
                                                                                           “Sarmiento el soñador sigue soñándonos.” Jorge Luis Borges
                                                                                                

En esta hora de fragor y confusión, urge pensar porque llegamos hasta aquí y hacia donde debemos ir.

Los argentinos tenemos una vieja pelea con la democracia y el capitalismo, los dos pilares de la sociedad occidental. Dicha pelea, que arranca en 1930; en la “hora de la espada” y el “derecho de la revolución triunfante,” se fue profundizando hasta embarcarnos en una estructura populista y nacional-socialista, que hasta el día de hoy infecta la mente de los argentinos.

Desde 1930; Argentina vivió gobernada por civiles y militares, que, salvo algunas excepciones, despreciaban la democracia y el capitalismo.

El “fraude patriótico”, el Grupo de Oficiales Unidos, el primer Perón, con su creencia en el totalitarismo, los golpes militares posteriores a 1955, todos quisieron y tuvieron la suma del poder.

Después de la restauración de las elecciones populares en 1983,  los presidentes ansiaron la reelección y la suma del poder. Desde la presidencia de Alfonsín que estamos en “emergencia constitucional” y sucesivas leyes de emergencia han degradado el sistema republicano, hasta los límites de su existencia.

Como se ha dicho, la quiebra de 1930 no sólo alcanzó a la democracia, sino que destruyó también a su correlato, el capitalismo, el otro pilar de Occidente.

Desde 1930 aparecen las “Juntas Reguladoras,” que empiezan a intervenir en la economía y se avanza, “combatiendo al capital,” como dirá más tarde. 
 
 Nace entonces el mito de la “redistribución de la riqueza”. Según este cuento, la riqueza no es un desafío de cada uno, que debe crearse con el trabajo y la inteligencia, sino que es algo que ya existe, que injustamente poseen otros (el capital) y que el Estado debe tomar para repartir.

El mito de la redistribución, sigue vigente en la Argentina y gracias a él somos cada vez más pobres.

Desde 1946; se estatizan todos los servicios y la producción básica y se regulan todos los precios de la economía interna y el comercio exterior, siguiendo el modelo del fascismo, cuando en todo Occidente regía el capitalismo impulsado por la victoria aliada en la Segunda Guerra. Argentina ha permanecido en el estatismo, (”combatiendo el capital”), durante 70 años !!! marginando al sector privado y despreciando las inmensas posibilidades de nuestra educación y nuestra naturaleza.

Setenta años de desinversión, de empobrecimiento, de dirección estatal de la economía, que en lugar de crecer con la creatividad del sector privado, ha sido ahogada por burócratas e iluminados, que ejercían el poder desde el Estado.

El supuesto intento de los 90 de volver al capitalismo, en el cual se creyó con fervor  después de años de prédica estatista, fue bastardeado por  la convertibilidad idolatrada al servicio de  la re-reelección y la corrupción, que infectaron toda la década.

A partir de 2001, Argentina en crisis, reivindica sus bases populistas y nacionalsocialistas, enemigas de la democracia y el capitalismo.

En un raid impresionante se otorgan nuevos poderes de emergencia, se anula la separación de poderes, sometiendo a los jueces, se adjudican facultades legislativas al ejecutivo (suma del poder público) y se elimina el federalismo.
 
  Se repudia la deuda interna y externa, se interviene la economía con precios y tipo de cambio regulados. Se estatizan los servicios públicos o se regulan sus tarifas, se regulan las exportaciones con retenciones y prohibiciones.

En menos de 5 años la economía argentina estaba tan estatizada y cerrada como en 1970.

LA SITUACIÓN ACTUAL

Los argentinos nunca entendimos el profundo significado de la caída del muro de Berlín. Nunca aceptamos que desde ese momento, sólo quedó en vigencia el modelo político democrático y su correlato necesario, el modelo económico capitalista y que los populismos no pueden especular más con terceras posiciones.

En el mundo de hoy tanto la izquierda como la derecha son democráticas y capitalistas cumpliendo los paradigmas de Occidente.

Argentina debe ser uno de los pocos países que cuestiona el capitalismo. En el resto de los países de Occidente se piensa cómo profundizarlo y mejorarlo. Argentina es un país insólito, que en medio de la crisis global prohíbe exportar, usa los fondos de los jubilados que estatiza para compensar el gasto público y ahoga con precios regulados a la producción y los servicios.

Mientras el mundo es cada vez más capitalista, Argentina es más estatista. Lo peor y lo más grave es que el Estado Argentino ha demostrado ser ladrón y tramposo, incapaz de prestar servicios elementales ni de cumplir los contratos. Pese a ello persistimos en estatizar.
 
 Otro tanto sucede con nuestra democracia, sometida al clientelismo y al movimientismo.

Los “movimientos” fueron creados por el pensamiento nacionalsocialista, antidemocrático y anticapitalista para combatir y absorber a los partidos políticos, que con su plataforma de ideas, sus programas representaban un enorme obstáculo para el totalitarismo.

En cualquier lugar del mundo, los “movimientos” son vergonzantes porque evocan el fascismo. Pero en Argentina de hoy, nos enorgullecemos de tener “movimientos” y “espacios” que sin plataforma ni estructura, dependen de la voluntad de un líder y pueden virar hacia cualquier signo, que nada garantizan a nadie y que son meros instrumentos para la toma y ejercicio del poder absoluto.

Una vez más la democracia y el capitalismo están en bancarrota en la Argentina.

RECONSTRUCCION

No es la primera vez que nuestro país enfrenta la desorganización, la derrota y la necesidad de cambiar.

En 1853, después de décadas de guerra civil y dictadura, poco se podía esperar de Argentina, un país remoto, pobre, despoblado y analfabeto, sin las técnicas elementales para el trabajo de la tierra. Sin embargo, en poco tiempo más, Argentina era  una esperanza de Occidente y estaba mucho más desarrollada que Brasil y México, los dos grandes de la cultura y el desarrollo de Iberoamérica.

Esto sucedió  porque los argentinos entendieron profundamente cómo era el mundo en que les tocaba vivir. No se pusieron a discutir si ese mundo era bueno o malo, mucho menos a impartir lecciones o a aliarse a dictadores exóticos.
 
  Era un mundo con graves injusticias, pero signado por un avance paulatino hacia las instituciones democráticas y el capitalismo, con una marcada división del trabajo que Argentina podía aprovechar. Argentina entendió profundamente la democracia y el capitalismo. Inició una carrera para organizar sus instituciones, para desarrollar su infraestructura de trasportes y comunicaciones, traer inmigración para poblar y producir, para educar y curar universalmente. Y tuvo un éxito singular, convirtiéndose en una tierra de promisión, que podía dar educación y trabajo a cientos de miles de inmigrantes que llegaban todos los años. La clave fue la enorme entrega de la dirigencia que abandonó los privilegios que pudo haber defendido.

Argentina igual  que en la época de la organización nacional, debe reincorporarse al mundo, abandonar las alianzas con dictadores, entender que Occidente es cada vez más democrático y capitalista y que Argentina puede tener un lugar destacado en la globalización siempre que abandone el populismo político y económico.

Debemos resolver el problema de la deuda repudiada y el aislamiento institucional y económico, restaurar la republica que hoy esta anulada por una maraña de normas disparatadas.

Liberar las fuerzas del campo, de la industria, de los servicios, ingresar a la economía del conocimiento, obligar para siempre al estado a cumplir sus contratos, desde los jubilados, hasta los servicios públicos, para que todos confiemos e invirtamos nuestro esfuerzo en Argentina.

Reponer al mérito como la gran guía de los argentinos, terminar con el estado tramposo, para que no sigamos ahorrando en el exterior como si no tuviésemos patria.

En suma, restaurar la democracia y su correlato el capitalismo.

Para la reconstrucción de hoy sólo hace falta seguir la guía de ayer. Es aún más fácil. Depende una vez más del patriotismo de la dirigencia. El mundo nos espera. 

Posted in Julio César Crivelli, Los Columnistas Invitados | No Comments »

Búsqueda


type and hit 'enter'
banner180
fiat
Delta Industrial
Estudio Cárrega
diariocero
Economia para Todos