doingword.com

Archive for Agosto, 2009

GRAVEDADES VEDADAS

Lunes, Agosto 24th, 2009

Por Gabriela Pousa
Exclusivo para Perspectivas Políticas.Info

Mucho ruido y pocas nueces. A pesar de la grandilocuencia de las palabras que se están utilizando, de las acusaciones cruzadas, de las quejas y reclamos, nada está cambiando sustancialmente en la Argentina. Hay sí, claros síntomas de maquillajes adulterados y, a lo mejor, algún decorado que varía tratando de infundirnos la sensación de algo nuevo sin serlo.

Las recientes declaraciones de Carlos Reutemann no ayudan y hasta pueden leerse como un nuevo triunfo de Néstor Kirchner quién, además, las ha provocado. La  concepción de la política como guerra o batalla abierta es la que ha caracterizado al quehacer político kirchnerista desde el vamos.

Néstor Kirchner asumió abriendo una contraofensiva directa contra la Corte Suprema de Justicia. Casi simultáneamente descabezó la cúpula de las Fuerzas Armadas sin causa alguna. Nadie dudaba a esa altura que, el Ejercito por ejemplo, estaba subordinado a la Carta Magna como pocas veces supo estarlo. Sin embargo, se infringió un daño cuyo costo aún resta de ser saldado.

Se reabrieron  heridas y se cercenó a una sociedad que había madurado los sucesos acontecidos en el pasado. Hoy, el retroceso es mayúsculo, y la década del 70’ surge como una suerte de trofeo de guerra para el ex mandatario en su afán por sostener el gobierno, anclado al manoseado concepto de “derechos humanos”.  

La necesidad de contar con un enemigo, aún en tiempos de viento de cola que favorecieron el crecimiento, hizo que el ex mandatario arremetiera también contra el clero, el empresariado avaro, y hallara luego, en el campo, el enemigo más avezado a la hora de vencerlo.

Sin desestimar esa lucha que está costando demasiado caro, eligió primero a Mauricio Macri como adversario y, hoy, situó a Carlos Alberto Reutemann en el mismo plano. Dejó de lado a Francisco de Narváez por la lógica razón de que un colombiano no puede acceder a la Presidencia de la Nación (salvo modificación de la Constitución cuya letra, sin embargo, es preclara amén de que al diputado electo le interesa -o interesaba- el conurbano)

Néstor Kirchner necesitaba adrenalina, y sobre todo necesitaba un enemigo para poder sentirse como pez en el agua. A juzgar por los exabruptos del ex piloto de Fórmula Uno, consiguió que su presa acuse recibo del juego que proponía.

En ese terreno, los temas se dispersan. Ya bastante distracción aportan los “goles liberados”, sin embargo cuánto mayor es el despliegue mediático entre sandeces que no aportan un ápice a lograr un país mejor, más suma el oficialismo a su favor. Sigue ganando tiempo a costas de la pérdida de oportunidades de todo el resto: “oposición” (valgan las comillas claro), y sociedad sin más reacción que un ceño fruncido y un sentimiento de envidia hacia países vecinos donde caben dirigentes sensatos y pueblos unidos. (Recomiendo el artículo “Amamos el Fracaso” en este mismo sitio)

Adentrarse en el juego de las agresiones no conduce a salida alguna para la desidia que somete a la Argentina. Denunciar conspiraciones sin que la Justicia actúe tampoco surte demasiado efecto. La ira del senador electo por Santa Fe, apenas si sirve para saberlo vivo. Amén de ello, no aporta nada.

Si un dirigente político no puede soportar la presión de quién, guste o no, tiene el poder (legítimo o no) menos todavía podrá dirigir un país donde la afrenta se ha tornado cotidianeidad, rutina.

Por otra parte, en el momento en que la sociedad clama por moderación y ausencia de mal trato, una agresión como la esgrimida no aporta soluciones.

Nuevamente, Kirchner se salió con la suya. Mientras estas naderías se suceden perdemos el foco de atención.

Lo grave no es el veto de una ley sino la falta de representantes del pueblo capaces de leer aquello que firman y sancionan en el recinto, porque ello habla de una absoluta falta de respeto hacia quienes los situaron allí.

Lo grave no es que no haya acuerdo en el horario en que deben cerrarse las ‘discos’, lo grave es cómo se cuida el kiosco propio en detrimento del otro. Está claro que no se curan las adicciones con relojes, pero mirando el propio ombligo, los males nos ganan.

Lo grave no es que Néstor Kirchner avasalle los derechos de todos, sino que nadie se alce en nombre de la democracia y la Constitución para evitar que eso suceda con la impunidad con que viene sucediendo desde hace ya tanto tiempo…

Lo grave no es que los políticos aspiren a la Presidencia de la Nación. Lo grave es que no haya en ellos otro objetivo ni otra pasión, y estén cegados por el afán de poder que no logran siquiera hacer valer desde una banca o una gobernación.

Lo grave no es el porcentaje de pobres. Lo grave es que la miseria avanza por la apatía generalizada, y todos hablan pero nadie hace nada.

Lo grave no es que se rompa un bloque opositor. Lo grave es que ese bloque se conformó acorde a un plan y a un consenso que no se respetó.

Y así podría enumerarse un sinfin de ‘gravedades’ que acosan a nuestro país, todas tan distantes de ser las que coyunturalmente se discuten como temas primordiales.

Enredados en la trama oficialista, jugamos todos el juego que el matrimonio presidencial quiere que juguemos. Le damos ‘quórum’ a sus caprichos. Somos, si se quiere, funcionales a un poder que socaba libertades y a una “oposición” que no se opone más que a no ser ellos quiénes ocupen el sillón de Rivadavia aunque se esté lejos (o no) de la próxima elección.

Cegados con las ampulosas declaraciones que duran lo que un castillo de naipes cuando sobreviene un tifón, ensordecidos con gritos y distracciones que engañan porque -en rigor de verdad-, son la cuna de la preocupación posterior, seguimos dilapidando el tiempo como si fuésemos eternos.

Y si bien se mira, se podrá ver que, tal vez, ya estamos muertos…

© www.perspectivaspoliticas.info
zapatos_anteojos_ciegos

Posted in Gabriela Pousa, General | 1 Comment »

AMAMOS EL FRACASO

Lunes, Agosto 24th, 2009

Por Juan Francisco Dillon

Exclusivo para Perspectivas Políticas.Info

Fracasar a nadie alegra. Cometer errores suele avergonzarnos. Aferrarse al fracaso, casi regodeándonos de el, nos condena a repetirlo indefinidamente. Aceptar el error, el fracaso, además de digno, es condición suficiente para empezar o intentar salir, avanzar.
 
En los últimos tiempos los periodistas argentinos hemos reducido nuestra labor a ser puntillosos comentaristas del fracaso, como si esto nos eximiera de ser parte del mismo. La crónica diaria de la decadencia argentina es más cómoda que buscar y pensar en aciertos y virtudes ajenas, sean argentinas o foráneas, aquellas respuestas que somos incapaces de admitir. Hoy pareciera que divierte la “bitácora” oportunista de ser eximios críticos de los horrores de los Kirchner o las desventuras de la oposición. Y no porque no los haya. Claro está que debería invalidar a una gran mayoría que descubre los desaciertos del capitán cuando el barco partió desde un principio sin rumbo. Punto y seguido, hay que mirar que muchos detallistas del error ajeno siguen aferrando sus negocios periodísticos a abultados auspicios estatales conseguidos por amigos del poder.
 
Pero el problema de amar el fracaso es argentino. Quizás porque tratando de categorizar el fracaso como una situación colectiva, humana, globalizada, justificamos nuestras propias desdichas. Nos condenamos a creer finalmente que no hay solución, porque simplemente todo está mal. Aquí y Allá.
 
Sin embargo no es así. Porque deben servir los ejemplos, hay que decir que los que persiguen sobreponerse al fracaso ven a este como un principio. Aunque el miedo a fallar siga intacto. La historia es el mejor argumento que demuestra que muchas hazañas han sido precedidas de grandes fracasos. Para el mundo economicista, una buena actitud hacia el fracaso, puede ser justamente el puntapié del éxito. Es la naturaleza del sistema valorar errores y fracasos. Porque las cosas no siempre salen bien a la primera.
 
Parece filosofía, pero esta perspectiva mental argentina, puede ser parte de este condicionamiento que nos aferra a que la decadencia estructural sea hoy el signo que mejor nos caracteriza. Y es cierto, varios lectores pronto dirán que el mundo no es mucho mejor. Utilizarán para eso este argumento de globalizar el fracaso.
 
No hay discusión, hay situaciones mejores. No por nada solapadamente, en voz baja, los argentinos envidiamos hoy coherencias como la chilena, la brasileña, la uruguaya. La desdicha de un horizonte próximo mejor, esa sensación de que nos va a ir peor, vuelve a poner las expectativas de aventureros afortunados en horizontes y destinos de patrias ajenas.
 
Al menos es hora de tener humildad para comenzar a imitar. Al Neuharth, fundador del prestigioso periódico USA Today, sostuvo alguna vez que “Entre más grande tu fracaso, mayor la posibilidad de éxito en el futuro”. Ya no sirve tan sólo hablar mal de los Kirchner, de los goles secuestrado, del falso INDEC, de la desfachatez del poder, de tanto hartazgo. Deberíamos empezar a hablar y ocuparnos de nosotros, imitando a los otros. A los que les va mejor. Humildad para salir de tanta mediocridad, tanta asquerosidad.
 
Por lo pronto este redactor no vislumbra si seremos capaces pronto de haber aprendido del fracaso, de lucir nuestro errores como verdaderos signos de experiencia y madurez, para forjar ese país  que con orgullo nos permita volver a decir “somos argentinos”.


 © www.perspectivaspoliticas.info
hinchas4

Posted in Juan Francisco Dillon, Los Columnistas Invitados | No Comments »

LA LIBERACION DE LOS KIRCHNER

Lunes, Agosto 24th, 2009

Por Gabriela Pousa

Si de realizar un análisis político del actual escenario se trata, se puede observar a simple vista que no cesa el avance indiscriminado de los Kirchner por sobre asuntos privados. Y eso sucede pese a que solamente el mes pasado, la pérdida de las empresas del Estado ascendió a $465 millones. Posiblemente, el uso de eufemismos para evitar que haya un real “darse cuenta”, permite que esto suceda sin que se vislumbren reacciones concretas en la ciudadanía para frenar un poder hegemónico que aún no muestra grandes signos de caida.

Toda la debilidad del kirchnerismo queda en sarcasmo frente a lo contundente de sus actos. La pregunta que deberíamos hacernos es qué hubiese pasado si el 28 de junio, Néstor Kirchner, hubiese triunfado. Porque no habiendo logrado el aval del electorado, sigue haciendo y deshaciendo sin que nadie le ponga freno.

El concepto de Estado más que como una entelequia debería ser considerado como lo que es hoy en día: un sinónimo de la sociedad conyugal que rige los destinos de la Argentina, sin que importen demasiado los resultados. No se evidencia en absoluto el peso de los deseos de la sociedad que se plasmaron en más de un 70% de rechazo al ‘modelo’ actual.

Ahora bien, al silencio que viene secundando cada nueva afrenta del oficialismo hay que sumar también, el que respalda, de algun modo, la sinrazón de la “oposición” que, en rigor de verdad, tampoco es tal. En la Argentina de 2009 puede que haya opositores pero no hay una oposición cabal. Esta realidad sesga desde el vamos el concepto de lo democrático. ¿Cómo estructurar una democracia sin partidos políticos que se alternen en el poder, y obren de contralor para evitar actos totalitarios?

El país se halla sumido en un sistema sin contención donde todo es posible. De allí que hablar o debatir acerca de las posibilidades de que no se cumpla el período presidencial se haya tornado una costumbre más que una excepcionalidad. En ese contexto, ni siquiera altera el clima social que Felipe Solá o Francisco De Narváez, por poner apenas unos ejemplos, surgan aspirando al sillón de Rivadavia, al mes de declarar públicamente en todos los programas televisivos, que no aspiraban a la Presidencia, y no habiendo demostrado sus cualidades como diputados por la provincia (ni asumidos ni por asumir todavía)

Nada espanta ya en la Argentina porque la ruptura de reglas ha sido, y sigue siendo, la caracteríztica por antonomasia de la política. En ese trance, analizar las conductas de muchos dirigentes que se supone están de la vereda de enfrente es un trabajo fútil y desmoralizante. Pareciera que se esforzaran cada día en distanciarse más de la gente. En medio de las denuncias de pobreza creciente, y de una Argentina paralizada por seis años de ignominia, ellos sigue gastando fondos y fuerzas en campañas proselitistas como si el pasado 28 de junio no hubiesen sido protagonistas. Transformaron los deberes inherentes a los candidatos electos, en derechos.

Ante esta realidad, ¿por qué Néstor Kirchner habría de reconocer su fracaso electoral? Si bien se mira, todos están en la misma. La mayoría de los “opositores” no leyeron tampoco el mensaje de las urnas ni acusan recibo de lo que se les ha pedido: ser representantes de los argentinos. Apenas si se representan a ellos mismos. Cada uno se halla en su propia gesta magna, pugnando por la Presidencia con miras al 2011, con tal premura que no advierten o no les importa si acaso la población se harta. Juegan con fuego en un país regado de nafta.

Que las consecuencias a la indecencia institucionalizada no terminen de palparse, no implica que no hayan de surgir en el momento menos pensado. Está claro que los argentinos soportan más de lo que soportaría cualquier pueblo civilizado. El rol de rebaño es el que mejor representamos en este teatro, aún cuando la escenografía nos esté exigiendo otro papel para no desentonar con el decorado. La mansedumbre de la sociedad espanta tanto como el desparpajo de los diferentes actores de política.

A menos de dos meses de las elecciones, no existen ya las fuerzas que han sido votadas para asumir el 10 de diciembre como bloques homogéneos con miras a reformar un Congreso harto vapuleado. Hoy nos ofrecen a cambio, personalismos aislados hasta de sí mismos. No hay atisbo ni de vergüenza siquiera en esas individualidades ciegas. La unidad que vendieron, y compramos, quedó reducida a algunos afiches perdidos en las calles porteñas y en el conurbano.

Ahora bien, ¿cuál es la verdadera razón por la cual resulta inadmisible el deseo de convertirse en Presidente? Cualquiera podría decir que es el desenlace lógico de toda carrera política y tal vez lo sea, pero no en la Argentina donde la lógica no impera. Qué comiencen ya una nueva carrera proselitista da pauta de cuán poco les interesa la gente y sus demandas. No ofrecen respuestas y pretenden a cambio beneplacencia.

Más grave todavía es que todas sus oratorias tendientes a desacreditar al kirchnerismo se resienten frente a la copia que resultan ser del mismo. Se mueven por afán de poder, por el kiosco propio, no por interés patrio, ni mucho menos por amor al país y respeto soberano. Disfrazan sus fines con críticas que no aportan un ápice a solucionar la desidia en la que nos encontramos.

En este contexto, que se haya votado en el Congreso una ley sin saber lo que decía o implicaba la aprobación de la misma no genera revuelo ni altera los ánimos en demasía. En cualquier país medianamente serio, un hecho similar haría tambalear la representación popular de manera automática y haría rodar más de una cabeza.

¿Cómo explicar que quienes tienen en su poder la sanción de leyes, no lean siquiera lo que avalan y firman? Este dato que aparece como un asunto menor en los medios, quizás opacado por la liberación de goles, aunque el rescate pagado sea en extremo caro, define a las claras en manos de quienes estamos.

Frente a este estado de cosas, el matrimonio presidencial se siente liberado para continuar su gesta. No hay siquiera autoridad moral capaz de frenarlo. Ello torna impensable una sanción en el corto plazo aunque las denuncias de corrupción y de enriquecimiento ilícito se propaguen.

La sociedad, a su vez, no parece estar dispuesta todavía a hacer valer sus derechos. Puede que sea grande el temor al tilde de la destitución o puede que la cobardía le gane. Lo cierto es que, en este trance, lo que sigue es la continuidad de lo que hemos estado viviendo, más de lo mismo: atropellos constantes seguidos de silencios que avalan la afrenta permanente como metodología de gobierno.

 Nota publicada en www.economiaparatodos.com.ar

1045268_460

Los Kirchner, como los goles, “liberados”…

Posted in Gabriela Pousa, General | 2 Comments »

UN ESCENARIO INDESCIFRABLE

Jueves, Agosto 20th, 2009

Por Gabriela Pousa

No cabe duda que algo hay que reconocerle al gobierno nacional: la enorme capacidad para superarse día tras día. Hasta hace apenas unas horas, nadie medianamente sensato podría imaginar que la Presidente de la Argentina compararía los goles o el fútbol con los desaparecidos, máxime siendo éstos la herramienta política por antonomasia del kirchnerismo.

De algún modo, la coherencia del “estilo K” es inobjetable, pues sólo se explica semejante afrenta si consideramos que, de ahora en más, los goles también pasarán a ser un instrumento de la política nacional para distraer a una ciudadanía cuyo límite de apatía parece que nunca esta por llegar.

El montaje y la puesta en escena que se ha hecho en Ezeiza, para un anuncio que escapa incluso a la demagogia barata y al progresismo real, no amerita análisis racional alguno.

El gabinete en pleno aplaudía las siguientes palabras de la primer mandataria: “Hemos dado un paso adelante en la democratización de la sociedad argentina. Solamente el que pueda pagar, puede mirar un partido de fútbol es injusto. Porque secuestran las imágenes, secuestran los goles, secuestran los derechos. Como antes secuestraron y desaparecieron a 30.000 argentinos”.

Mientras eso ocurría, en el Senado de la Nación, se postergaban por un año los superpoderes sin más causa que la necesidad de hacer tiempo para conseguir impunidad. Porque, a esta altura, está claro que gobernar no piensan gobernar.

Pretender, en este contexto, que se cumpla el periodo constitucional resulta un desafío para cualquier argentino que tenga sangre en las venas, y cuyos valores excedan el marco del ponderado ‘metal’. La lógica implora de algún modo, un juicio político a quienes están buscando por todos los medios posibles dividir y enfrentar a la sociedad. Pero seguramente habrá que esperar. 

Han saqueado no sólo las arcas del Estado sino también la esperanza de los ciudadanos. El escenario nacional, hoy mismo, mientras Cristina Fernández de Kirchner anunciaba el fútbol “democratizado y democratizante” presentaba:

-        Marchas de trabajadores de la salud por el colapso sanitario desplegándose a lo largo y ancho de toda la ciudad.
 
-        Aborígenes desnutridos y maltratados en el Chaco tratando de acercarse a la Casa de Gobierno donde, Jorge Capitanich, hace números para financiar un estadio olímpico, por ejemplo.
 
-        La Iglesia confirmaba un 40% de pobres en el país. Un nivel de indigencia comparable al del 2001 con un agravante: la costumbre generalizada de ver chicos pidiendo en las esquinas y durmiendo en los zaguanes. No hay 0800 que auxilie ni solucione nada.
 
-        Batallas campales entre pobres, en una villa miseria céntrica, cuya población creció un 70% desde que asumieron los K.
 
-        Productores rurales de todo el país acampando frente al Senado en busca de una utopía: libertad. Libertad para sembrar y cosechar.
 
-        Vigilia en las rutas y asambleas populares unidas por el espanto de la desidia oficial.
 
-        Petroleros acentuando los reclamos en el sur argentino, quebrado pese a ser un bastión kirchnerista desde hace tantos años que ni se cuentan ya.

Si bien basta un botón de muestra, acá se enumeran algunos otros para demostrar que el país requiere  algo más que un anuncio por cadena de radiodifusión nacional.

Hoy sentí vergüenza ajena. Confieso: no había experimentado sentimiento de hartazgo tan inmenso frente a un gobierno en todos mis años de vida. Quizás exagero, quizás estoy sensible en demasía, en estos días en que se habla de hambre, y también de guerra -como lo hizo Hugo Chávez frente a la Presidenta-, con una liviandad y gratuidad que paraliza.

Hay un sinfín de preguntas sin respuesta. El oficialismo ya se sabe, se ríe en la cara de los ciudadanos, desentendido incluso del resultado de los últimos comicios. La “oposición”, valgan las comillas claro, no explican tampoco qué hacen o deshacen en el mientras tanto… 

-Mauricio Macri está ensimismado queriendo mantener en su cargo a un comisario cuestionado, pagando un costo político en extremo caro sin necesidad.
 
-Francisco De Narváez no desmintió todavía los rumores que dicen que anda consultando juristas en su afán de llegar a la Presidencia, aún cuando la Constitución Nacional es clara en su letra.
 
-Elisa Carrió que, tras palabras de indiscutida certeza, genera rispidices en una fuerza que parecía encaminarse como alternativa. Parecía…
 
-Felipe Solá está empezando a pergeñar su campaña presidencial ante la indefinición de Carlos Alberto Reutemann que ofrece el “ni” como plataforma política, y mañana se va a Europa a descansar.
 
Y así un sinfín de dirigentes más…

Posiblemente sean actitudes coherentes a sus afanes, pero distan considerablemente de servir a la sociedad, y no disminuyen tampoco  la enorme distancia que hay entre la dirigencia y la gente.

O quizás no es tanta la brecha, y estemos todos desentendidos de lo trascendental: la dignidad.

Hoy, la Argentina sufrió otro cachetazo más. Lo triste de todo ésto, no es que no haya análisis medianamente coherente capaz de explicar que vuelvan a sucederse situaciones de este tipo con absoluta impunidad.

Lo triste es que quedaba una esperanza: la que había nacido el pasado 28 de junio, y que sólo pudo acunarse unas horas, unos minutos, no mucho más.

Esperar al 10 de diciembre parece una utopía cuando el silencio envuelve este momento casi como si el país fuese ya un cementerio.

R.I.P

prioridades-k

Posted in Gabriela Pousa, General | 6 Comments »

FÓRMULAS CONOCIDAS Y PRÓCERES ‘CELEBRADOS’ POR HABERNOS ABANDONADO…

Viernes, Agosto 14th, 2009

Por GABRIELA POUSA

Decía el genio que todo puede medirse menos la estupidez humana. Hoy, una vez más, en la Argentina vuelve a confirmarse la certeza de sus palabras. La Presidente Cristina Fernández de Kirchner ha logrado superarse en una oratoria televisada por cadena nacional de radiodifusión. De no ser así, la gente opta por cambiar el canal y evitar sufrir una afrenta más. Son ya demasiadas.

El grado de insensatez de su discurso no admite un análisis profundo, apenas deja asomar algunas cuestiones que sería bueno dilucidar.

Desde la derrota electoral, los argentinos, hemos estado escuchando un sinfín de anuncios y convocatorias como la del diálogo. Tras ello, comenzó la “moda” de las “comisiones”. Es decir, de planificar y anunciar conformación de mesas para debatir, paradójicamente, aquello que no admite más debate.

A saber: ha habido llamados a comisiones de seguridad, comisiones para la creación de empleo, para ‘normalizar” el INDEC, para solucionar los problemas del fútbol, para ‘estudiar’ el conflicto agropecuario, para paliar los efectos de la pandemia de gripe A, etc., etc. Ninguna derivó en soluciones concretas. Pregunto: ¿Y si probamos con un gobierno en vez de con comisiones sueltas?

Porque hasta la fecha, si algo no se ha hecho, ha sido gobernar. Es decir, ejecutar políticas de Estado tendientes a menguar las demandas perentorias de la sociedad, y dar respuesta a las necesidades básicas insatisfechas. Más grave todavía resulta advertir que, muchos de los osbtáculos con los que hoy tropieza la dirigencia, han sido creados por ella misma.

Aquello que estaba intacto y preservado se ha descuartizado sin asidero y sin justificación válida. Basta con observar lo el daño que se ha hecho al reabrir heridas del pasado, y diezmar a una de las fuerzas madres de la República como lo son las Fuerzas Armadas.

¿Era necesario? ¿Cesó el dolor en aquellos – no importa de qué lado – que sufrieron de cerca las pérdidas? A la vista está que no sólo no cesó sino que se echó ácido sobre las llagas, evitando que prospere la cicatrización que estaba en marcha. A tal punto el desatino, que tenemos, ahora, nuevos desaparecidos. No es preciso siquiera que la Presidente o su marido recuerden a Jorge Julio López para saber quién fue y ya no es… ¡Cuántos olvidos por parte de la dirigencia! Aquella que proclama memoria, es justamente la más amnésica.

En otro desorden de cosas, pretender que se debata el “padrón de la riqueza” para evitar dar soluciones a la pobreza es tan absurdo que no sirve ni como juego de palabras. Los “ricos” no requieren con urgencia políticas paliativas para evitar la desnutrición, el desamparo y la mortalidad que jaquea. Pero sin duda, sería una gran pérdida de tiempo detenerse a analizar quiénes han logrado – a pesar de la rapiña del Estado – mantener un cierto nivel de vida. Eso evitaría que se siga hablando del “escándalo” que mencionara el Papa en una reciente homilía y distraería a los ciudadanos junto con el campeonato de fútbol “democratizado”.

Es fáctico a dónde se está apuntando. La fórmula es antigua aunque pueda seguir logrando efecto en algún grupo de ciudadanos. “Pan y Circo”, espectáculo y rebaño. Lástima que se mengúa el pan y aumenta el show, a punto tal que, en vez de entretener, resultan grotescos ya los payasos.

Néstor Kirchner, mientras tanto, comienza una etapa proselitista nueva, sin descaro. Cortes de cinta, burlas quizás disimuladas como lo es el hecho de inaugrar viviendas acompañado del hombre que opera como mano derecha del Secretario de Comercio, Guillermo Moreno (sobre el cuál huelgan, a esta altura, los comentarios). Me refiero a Claudio Itzcovich que secundara al hombre en sus recientes actos.

A su vez, herido el justicialismo, a punto que nadie logra saber a conciencia qué fue, qué es y mucho menos qué ha de ser en lo sucesivo, se vale de lo más discutido del “progresismo” para una nueva embestida con miras a mantener el poder. Hebe de Bonafini y Sergio Schocklender obran cual laderos del ex jefe de Estado junto con una ‘troupe’ de ‘intelectuales’ cuyas propuestas para recomponer el país parecen escritas en esperanto. Son, sin eufemismos, indescifrables. Ese es el actual elenco que acompaña a Kirchner en una confirmación que puede pasar desapercibida, únicamente si es voluntaria la ceguera.

El marido de la Presidente aspira a ser candidato nuevamente. ¿Asombra? Casi diría que ni siquiera… Más que sorprender, esta realidad que se observa en los últimos movimientos del titiritero, corroboran que no hay respeto por la voluntad ciudadana. ¿Le importa al pueblo? Posiblemente no se esté muy seguro de cuán trascendente es poseer una dirigencia comprometida con la gente. ¿Qué experiencia tenemos de ello?

En ese sentido, algún atenuante puede que haya para explicar tibiamente la apatía y resignación en las clases medias, altas y bajas. Las quejas y reclamos se limitan a microclimas que se retroalimentan. Una suerte de catarsis que, debe admitirse, al menos permite continuar por un sendero medianamente sensato. Alivia en el mejor de los casos.

Entre medio, internas feroces libradas en el seno del Ejecutivo donde nadie está del todo conforme. Ya sea por la negligencia, que día tras día queda en evidencia; ya sea por la porfía de un matrimonio atrincherado que sólo busca continuar con un clima bélico en una Argentina que, paradójicamente, se caracteriza por una sociedad probadamente pacífica.

En ese contexto, el miedo regresa. Y cuando eso sucede poco importa si hay o no justificativo para que así sea, lo que gravitan son las consecuencias y la más natural suele ser la parálisis que crea. Se está perdiendo lastimosamente el tiempo. El país sigue a la deriva contemplando como se lo convierte en un negocio que no comulga con la ética. Oposición débil e individualista más ciudadanía harta, sumida en la apatía es igual a un escenario liberado para los caprichos y venganzas del ex jefe de Estado.

Ahora bien, pasó otro fin de semana largo. El General San Martín mucho no tiene que ver en nuestros calendarios, aunque esta vez tuvo la suerte de poder tener “su día” en la misma fecha en que aconteció su ‘epopeya’. No. No su nacimiento ni su cruce de los Andes, ahora descripto por cierto autodenominado “progresismo” como la aventura de un osado que requirió de drogas y demás yerbas para lograrlo.

Lo que se “festeja” en la Argentina es la muerte de los próceres. Quizás sea éste un buen dato para entender por qué estamos cómo estamos, y más aún, la causa por la cual de nada sirve detenerse a analizar las palabras necias de quién sólo aspira al bienestar personal, que pretende alcanzar -por el camino de la impunidad-, apañada por la distracción que producen los anuncios desbocados y las convocatorias inútiles. En los últimos seis años no ha habido nunca diálogo. Sí espectáculo, y hoy apenas, se remaquilla el escenario.

foto1

Posted in Gabriela Pousa, General | 1 Comment »

UN ANALISIS DEL HOY, CON PREMURA Y CON PASIÓN…

Miércoles, Agosto 12th, 2009

Por Gabriela Pousa
 
Exclusivo para Perspectivas Políticas.Info
 
 
Hay momentos en que hay que ser de amianto para poder hacer un análisis político de lo que acontece en suelo argentino.
 
Liberarse del espanto que causan ciertas “avivadas” del Poder Ejecutivo, abstraerse del hambre que jaquea a miles y miles de chicos (muchos de los cuales nacen en condiciones de miseria absoluta y no alcanzan a cumplir el año de vida siquiera), no es tarea sencilla. 
 
Albert Camus aconsejaba con sabiduría: “No se debe escribir con la pasión sino con el recuerdo de la pasión”. Pues bien, hacer caso omiso a ella cuando los temas rayan el absurdo e involucran tempranas inocencias perdidas sin causa pero con desvergüenza, es casi un imposible.
 
Absuélvame el lector de la palabra ‘objetiva’ tal vez al encarar estas líneas.
 
Observar, de la noche a la mañana, que un personaje como Néstor Kirchner -que ni siquiera detenta un cargo en la actualidad-, dispone de los fondos públicos para “estatizar” el fútbol, y que eso ocurra el mismo día que sale publicado en los medios datos patéticos de  mortalidad infantil por hambre y falta de abrigo, es una afrenta a la dignidad humana misma, sin eufemismos y sin justificativo. 
 
La parsimonia de la llamada “oposición” y de la ciudadanía en general ante un dislate de este cariz impide ver un futuro de grandeza para el país.
 
No se trata de pesimismos ni de visiones destituyentes. Se trata simplemente de decir las cosas como son,  y de entender que lo que está en juego no es ya el bienestar de los sojeros o la prisión política para militares, (muchos de los cuáles ni causa poseen y sin embargo están presos por un auto-inventado afán revanchista que nada ni nadie explica).
 
El atropello a la decencia ha llegado a límites extremos.
 
Para que el ex presidente de los argentinos juegue caprichosamente con sus “enemigos”, deben sucumbir a la pobreza un sinfín de argentinos. No hay exageraciones.
 
Los millones que se está llevando la aerolínea de bandera, que mal vuela encima; los subsidios a empresas que no ofrecen un servicio concreto y que, por ejemplo, transportan como ganado  a quienes aún tienen la suerte de poseer trabajo, los fondos de las AFJP destinados a financiar un Estado que, en rigor de verdad, es Néstor Kirchner disfrazado, hoy salen del bolsillo del argentino medio. No hay siquiera ‘maquinita’ fabricándolos. La habrá en breve porque la caja tiene cuatro lados, e indefectiblemente, un día cualquiera, al meter la mano se dará con la base o el lado de abajo.
 
Despertar y leer un diario se ha tornado un ejercicio malsano. Observar a los dirigentes del fútbol salir de Balcarce 50, mientras el jefe de Gabinete declara que nada tiene que ver el deporte con el Estado, es otro cachetazo. Y la Presidente recibe a esos dirigentes pero no recibe al campo.
 
Fuimos ingenuos durante muchos años, es cierto; pero ya no podemos justificarnos porque el tiempo ha pasado, y en consecuencia, si no aprendimos nada, nos hemos convertido en rebaño. Manso y apático. Y quizás, tan condenable como aquel que se aprovecha de una pasividad imperdonable. 
 
No se pretende un pueblo que ponga bombas ni haga revoluciones románticas que, a lo largo de la historia, han dejado más heridas que otra cosa.  Sería deseable sí, una sociedad despierta que no permita que se juega con ella. Qué no discuta la cantidad de pobres sino que se involucre con la pobreza, y eso no implica que todos salgan a misionar o hagan de la política su actividad primera.
 
Implica, en el mejor de los casos, que lean pero entrelíneas, y que no sea el propio ombligo lo único que contemplen las 24 horas del día.  
 
Desde luego que será fantástico para una familia cualquiera, que el padre y sus hijos miren el partido de su equipo preferido televisado, un día domingo, ahorrándose supuestamente unos pesos. 
 
Pero esos pesos no son realmente ahorrados, qué no mientan con el adjetivo “gratuito” porque el costo de ese partido le saldrá más caro que cuando pagaba un abono para poder mirarlo.

No hay docencia en este aspecto. El periodismo no es ajeno a esa ignorancia que hermana a muchos ciudadanos, y que explica -o trata al menos de explicar-, cómo se puede ser tan vil, quizás en algunos sectores sin conciencia plena de ello.
 
Después de un año, aún no está claro cuál fue la razón por la que se blandieron cacerolas en todos los barrios porteños, cuando el campo reclamó contra las retenciones móviles, y no suenan ahora que también hay miles de compatriotas sufriendo estas maniobras que huelen a demagógicas o populistas aunque no lo sean si bien se mira. Son antojos y venganzas injustificadas. 
 
El mensaje del 28 de junio en las urnas se esfumó en apenas horas. Nadie hizo cabal lectura. Un mal trago para el kirchnerismo que ya está jugando con las mismas argucias sin modificar un ápice lo básico: el respeto por el ser humano.
 
Porque los Kirchner con estas estrategias de historieta lastiman a un pueblo en su conjunto pero también se autoinfringen condenas futuras. 
 
No sé a esta altura si la Patria demanda, sí sé, tal vez por mis creencias personales, que Dios lo hace y no hay “garantismo” que valga.
 
El matrimonio presidencial que hoy elige matar a equis cantidad de chicos por desnutrición, será juzgados por abandono de persona en alguna instancia mayor, si no hay fiscal ni juez capaz de poner lo que hay que poner, aquí y ahora. Pero es cierto. Cuando eso acontezca será tarde y las cifras no cabrán siquiera en la imaginación de nadie medianamente sensato.
 
El mundo mira azorado cómo un país que lo tuvo todo, destruyó no sólo el campo, granero ponderado, sino generaciones enteras por desidia, soberbia y ceguera. Porque antes o después habrá un “darse cuenta” y cuando eso suceda no habrá forma ya de menguar el resentimiento y la violencia que genere haber sido privados de pasado, presente y futuro.
 
El tiempo es el único  recurso no renovable. Y es el tiempo que pierde y ha perdido este gobierno el que va sumando cadáveres en pro de negocios particulares y venganzas sin asidero ni causa.
 
Qué Kirchner y el grupo Clarín debatan a puertas cerradas los alcances de sus tratos, horas meses o años. Pero que el dinero que hay en medio sea el que ganó por los productos que vende en multimedio, y por el trabajo o hasta la usura (supongamos que haya que aceptar eso) el ex mandatario. 
 
Sólo es menester exigir que se deje en paz a un pueblo que en estas últimas 48 horas no ha hecho más que escuchar insultos más duros que los epítetos que escapan al diccionario. Ha hecho filas inútilmente para evitar tarifazos, hasta se le dijo “ricos” y “oligarcas” a los más pobres para justificar un impuesto encubierto y años de desidia, de no hacer nada.  No hay disculpas que valgan.

Hay que despertarse y exigir con cartas de lectores, con cacerolas cuando algo afecta a otros y no sólo a nosotros, con un periodismo comprometido con lo que ha sido en el comienzo de sus días: un servicio. Que informe y no deforme lo que está pasando.
 
Hay que atender esas polémicas en el Congreso como si en ellas, se tratara un asunto personal y no algo abstracto alejado de mi incumbencia porque no tengo campo o no siembro el “yuyo” afamado. 
 
Pasó más de un mes de las elecciones y hoy, tristemente, si se pregunta a la gente si volvería a votar a quienes votaron en ese entonces, la duda sería la reacción primera. Se siente la decepción o la traición, dejo que cada uno elija su percepción. 
 
Los supuestos “ganadores” están siendo una suerte de pichones de Néstor Kirchner. A éste se le achaca haber dilapidado un capital político soberbio cuando soplaba el viento de cola, y los precios de los comodities le facultaron una “fiesta” más derrochona que la de los noventa. 
 
A los futuros ocupantes de bancas en el Parlamento les está ocurriendo algo similar, sin ir más lejos. Están tirando por la borda la confianza que se depositó en ellos. En ellos que, justamente, dicen en sus declaraciones públicas que el gobierno está muerto porque perdió la credibilidad de su pueblo. 
 
No es razonable nada de lo que está pasando: ni las tarifas que era imposible que saldaran ciudadanos de clase media (no sólo baja) podían prosperar en este contexto donde nada pasa la prueba de la normalidad. 
 
La delincuencia sigue arrojando víctimas día tras día. El hambre jaquea cada vez con más fuerza. La fábrica de pobres es la única con un balance favorable a su nefasta obra. El clientelismo no alcanza porque se han llevado hasta lo que había para la repartija. Así, no hay salida. Y ésto no equivala a decir que la Argentina nunca más será lo que ha sido en otra época.
 
- Eso, apenas, nos dice que no seremos nosotros ni nuestros hijos quienes puedan ver otra vez, al ruralista atendiendo su cosecha en lugar de perder el tiempo en gradas de un recinto donde se debate la cuadratura del círculo. 
 
- Eso, apenas, nos dice que no seremos quienes vean al peso con la fuerza de una verdadera moneda sin importar quién esté dibujado en el anverso o reverso de ella. 
 
- Eso, apenas, nos dice que no seremos quienes salgan a la vereda sin miedo por ser el regreso, una prueba, un enigma y en muchos casos una quimera. 
 
- Eso, apenas, nos dice que no seremos quienes vean a los chicos hacerse hombres de bien como narraba Florencio Sánchez con tanta cordura. 
 
- Eso, apenas, nos dice que no seremos nosotros quienes merezcamos el mote de ciudadanos y mucho menos de patriotas… porque estamos o estaremos apañando que un ex mandatario destruya lo poco que en seis años ha dejado sin trastocar en un país dónde, la paz y la armonía, son sólo sinónimos de cementerios.
 
Los superpoderes, las facultades delegadas, el Consejo de la Magistratura, los ex montoneros con afanes reivindicatorios que siembran más odio, las estadísticas del INDEC que no aportan un ápice a las “Doñas Rosas”, los reclamos por ‘tarifazos’, el avance del ‘paco’, la despenalización o no de la droga, y la pelota, la AFA y Julio Grondona…, son excusas de coyuntura. 
 
Mañana nada de eso será tema ni generará polémica, pero ese silencio que ha de sobrevenir, antes o después, no garantiza que vivamos como ciudadanos ni siquiera como compatriotas, porque la división está dada por la maniquea forma en que actuamos frente a las evidencias más concretas y fácticas del daño que se infringe a todos y cada uno, con excepción de aquellos que encontraron en el gobierno, un modo de convertirse en marionetas.

 

5231888 

El nuevo paisaje urbano…

 

© www.perspectivaspoliticas.info                 

Posted in Gabriela Pousa, General | 7 Comments »

CUANDO EL SILENCIO ES SINÓNIMO DE MUERTOS

Martes, Agosto 11th, 2009

Por Gabriela Pousa

Eduardo Duhalde, en un reportaje publicado en un matutino porteño afirma que “este gobierno tiene fecha de vencimiento”. Sin embargo, está visto que hay muchos “vencidos” que siguen latentes en el escenario político. Son las peculiaridades de la política argentina. Cualquiera puede regresar sin que nadie se asombre demasiado ya.

La crisis política no es menor que la económica. La decadencia institucional forjó esta relación de fuerzas donde se debate la madre de todas las batalla: todos contra todos. A esta altura de las circunstancias, no es factible hallar unidad de criterios y principios férreos en ningun movimiento político. Oposición y oficialismo, de algún modo, se asemejan en la debilidad y en las contradicciones que presentan.

Todo cuánto ocurre sigue, sin embargo, siendo funcional al exigüo poder que le queda a Néstor Kirchner. Puede decirse sin equívoco que es un perdedor entre perdedores aunque no se asuma esa realidad entre quienes consiguieron mayor caudal de votos en la última contienda electoral.

Hoy por hoy, la Argentina carece de estructuras partidarias. Apenas si posee individualidades que intentan, en el mejor de los casos, interferir en el caos con alguna declaración que no pase indavertida. Buscan ver sus nombres en ‘negrita’. No pueden o no parecen pretender más.

El divorcio entre sociedad y la política no admite más mediaciones ni medias tintas. La gente va por un lado y los políticos marchan por otra vereda. La representación es una quimera.

No hay esbozo alguno de políticas de Estado capaces de enmendar la desidia que impera. Los planes y proyectos que se barajaban en tiempo electoral siguen sin hallar factibilidad, y las internas entre quienes vociferaban poder subsanar las heridas de una sociedad diezmada, terminan colapsando ante las ambiciones individuales de quienes no logran ver el todo, y buscan afianzarse en alguna de las partes como única estrategia.

La falta de respuestas los aleja. El silencio de quienes deben asumir bancas el próximo diciembre se torna queja. Confiaron en el diálogo y fracasaron. Le regalaron tiempo en vano a un gobierno maltratado por su propia soberbia. Apostar al cambio no es malo, lo malo es fallarle a los ciudadanos. Y están fallando.

Qué en la Argentina, la pobreza sea tema por declaraciones del Santo Padre resulta o debería resultar una afrenta para esa dirigencia. De la noche a la mañana, los políticos descubrieron la indigencia y un mundo de carencias que se extiende sin pausa y con prisa. De nada sirve deternerse en las cifras. Es hora de políticas que enmienden lo que ocurre con urgencia, y hasta ahora nadie ha esbozado una frase con cierta lógica que presagie verdaderas respuestas.

Siguen en un autismo peligroso debatiendo quién tiene más chances para ocupar la presidencia en el 2011. Mientras tanto que haya chicos sin techo y sin comida.

Al menos, esta porfía demuestra que no hay ni un atisbo de conducta golpista en la Argentina. Si los Kirchner no se quedaran donde están, surfeando las olas como han venido haciéndolo hasta ahora, el panorama para la llamada “oposición” se tornaría complejo en demasía.

Ninguno de quienes aspiran a dirigir el país puede pasar hoy de la aspiración. No están preparados para tamañano desafío. Buscan, por las dudas, consensos sin éxito.

Creer que un dirigente que evade una reunión por miedo al ‘escrache’ puede gobernar un país es un dislate por más buena imagen que arroje su nombre en los sondeos o en las encuestas. Pretender ocupar un sillón en Balcarce 50 cuando los tiempos de reacción los halló en Miami o en cualquier otro punto alejado de su electorado, no cierra.

La misma necesidad de descanso tienen los ciudadanos, muchos de los cuáles, pese al intenso trabajo cotidiano, no pueden ausentarse ni un par de días, y también la gente siente la asfixia.

En este incordio que es hoy la Argentina, los únicos que siguen maniobrando la política a su antojo son los Kirchner. Quién tenga una explicación o exégesis válida para que así suceda es un prestidigitador de primera.

No hay forma de analizar que los caprichos de un matrimonio mantengan en ascuas el futuro, cuando además el déficit se presagia y el Parlamento jaquea.

600 millones de pesos destinados al fútbol cuando nacen más de 600 chicos por día en condiciones de miseria es inaudito, pero sucede en Argentina.

El Congreso que se supone renacido, todavía no logra imponer un resultado objetivo. Las tarifas, las retenciones, los superpoderes, las 1900 leyes que involucran las ‘facultades delegadas’ de las que tanto se habla, no terminan de hallar un contrapeso de envergadura. Se disipan, se demoran. Es posible que se debatan horas y horas pero de allí, a una solución concreta, no se llega.

Mientras eso pasa, Néstor Kirchner sigue haciendo y dehaciendo a sus anchas. De pronto, como chico con juguete nuevo, encuentra en el fútbol otra forma de venganza. Se hace de ella, y lo que resta es apenas una tibia crítica que no le impide avanzar en esa nueva afrenta cuyo costo ha de pagarlo el pueblo todo. A su vez, un tema popular viene a cubrir otro mucho más violento y sustancial: el de la pobreza. Así, las palabras de su Santidad pasarán como pasa todo en esta geografía.

No cabe duda que la acumulación de errores y la desfachatez que irradia el matrimonio se convertirá, antes o después, en una sentencia de muerte para el poder que detentan. Hasta ahora sólo poseen una certeza: en el 2011 no tendrán lo que tienen ahora.

Lo que no se comprende es la aceptación casi ciega que sigue haciendo de todo lo que acontece en su contra, la propia ciudadanía. Se le avasallan sus derechos día a día, le vacían sus arcas con maniobras arteras, le dilapidan proyectos y sueños, y aún así el silencio es extremo. No reaccionan.

Escuchan como quién oye llover que destinarán equis millones de pesos para que haya fútbol, apenas horas después que se revelara lo que tampoco era secreto: que miles de niños sufren desnutrición, maltrato y falta de abrigo. Para ello no hay una cifra inmediata que sacie aunque más no sea las necesidades básicas. Ni siquiera la hay como demagogia barata.

La Presidente atiende otros asuntos: si Zelaya vuelve o no a Honduras, si su marido puede dirigir el UNASUR, si Estados Unidos tiene habilitación para sus bases militares en la región. No ha esbozado palabra alguna sobre el “escándalo” de la pobreza. Menos todavía salió un ministro o un funcionario cualquiera sea, a explicar cómo se menguará tanto sufrimiento en la Argentina. Proyectan planes de empleo, pero sin inversión el empleo no llega. En consecuencia, esta semana venderán otra mentira y ya son demasiadas…

Ahora bien, si un pueblo puede aceptar esa indiferencia, a sabienda de las víctimas que arroja día tras día, y hasta se envilece con más fuerza por un vil impuesto a la tecnología, la muerte le ganó la partida aunque respire todavía.

Si el silencio sobreviene a la polémica que desató el “descubrimiento” de tantos argentinos sin pan en la mesa, la salida de la crisis es una utopía por más que en Diciembre cambien, en un recinto, las figuritas.

 Nota publicada en  www.economiaparatodos.com. ar
nota

Posted in Gabriela Pousa, General | 1 Comment »

EL CAMPO EN EL MISMO ESCENARIO QUE AYER OCUPARON LOS UNIFORMADOS

Sábado, Agosto 8th, 2009

Por Gabriela Pousa

Plantear que la situación no es óptima en la Argentina, a esta altura, resulta una redundancia mayúscula. Desde la asunción misma de Cristina Fernández de Kirchner, y aún antes -aunque muchos hablen del viento de cola que favoreció el gobierno de su marido-, el país se halla sumido en una crisis de envergadura. Aquellos que se detuvieron o detienen en la panacea que resultó la primer ‘gestión K’, no consideran el todo sino las partes.

Es posible que la economía no haya mostrado, durante esos primeros años, las grietas que ahora evidencia. Sin embargo, no todo pasa por el INDEC o las boletas de servicios que empiezan a mostrar desfasajes jamás vistos. Hubo siempre, y hay todavía, un desequilibrio en materia institucional que es el mismo que ha habido desde la asunción del kirchnerismo allá por el 2003.

De idéntica forma como se diezmaron las Fuerzas Armadas, se continuó en ese proceso destructivo, sin prisa y sin pausa. Así es cómo hoy, aunque los números sonrieran de veras, el país continuaría mostrando un escenario harto complicado, y la condena al aislamiento no hallaría reversa.

Todas las batallas que ha librado Néstor Kirchner contra enemigos recreados, consecuentemente inexistentes antes de que asumiera, han puesto de manifiesto una constante en el comportamiento oficial. La constancia K es indiscutida, y el dar marcha atrás o reflexionar fue y es pura utopía. No cabe el “arrepentimiento” en la cerrazón mental del ex jefe de Estado. Ese artilugio del “darse cuenta” tardío que hoy ‘ataca’ cual virus a muchos ex funcionarios, no ha afectado al futuro diputado. No hay cambio alguno en el mítico “estilo K”.

Obsérvese que, si ascaso se ha sido “revanchista” y vengativo con los uniformes, sin que medie causa real para justificar el desglose que se ha hecho con una de las instituciones madres de la República, no hay por qué asombrarse que idéntica conducta se tenga con otros sectores.

El campo, sin ir más lejos, está hoy en idéntico escenario que años atrás, ocupara la Fuerza Áerea, la Marina o el Ejército. Se lo erigió enemigo sin que haya una explicación coherente para ello. Y se lo ataca y seguirá atacando sin contemplaciones ni beneplácito.

Ahora bien, el sector agropecuario posee una ventaja por sobre los uniformados: ha podido unificar el discurso, y contó con un aparato comunicacional propio o afín, en los primeros meses de conflicto, que le facilitó sumar a su ‘causa’, a las clases medias e incluso a bastos conglomerados de clases bajas. Ello explica las numerosas movilizaciones del sector que tuvieran su apogeo en la ciudada de Rosario, y posteriormente permitieran el mentado triunfo en la votación por la llamada “125” en el Congreso de la Nación.

El campo quiere ahora capitalizar la derrota de Néstor Kirchner en la última elección. No cabe duda que la lucha que viene librando contra la ceguera del gobierno ha facilitado desenmascarar el fracaso de lo actuado por el kirchnerismo, incluso en aquella mal proclamada, etapa de “éxito”.

Si realmente el gobierno de los Kirchner hubiera tenido éxito en algún momento, hoy, el “cómo” y el “cuándo” se sale de este laberinto no sería un enigma. Habría margen de acción para torcer el rumbo. Pero no, no hay forma de girar el timón porque la porfía desde el comienzo ha hecho que los beneficios que se presentarán en el camino sean dilapidados por el afán del corto placismo.

La ausencia, desde el vamos, de políticas de Estado fue reemplazada por el uso de parches como metodología política. En ese trance, las bienaventuranzas de antaño (que sólo se reducían a precios internacionales favorables) quedaron sepultadas en una estructura que ya vislumbraba el “pan para hoy, hambre para mañana”. Y el mañana ha llegado.

En consecuencia, nada hay sorprendente en el escenario. Resulta sí asombroso observar cómo algunos mentores de esas políticas de corto plazo, hoy resurgen como analistas críticos en los primeros planos. Pero así es la Argentina, y más aún cuando se trata de política. Hasta el absurdo tiene retorno. De lo contrario, ¿cómo explicar que se hable de ciertos personajes como presidenciables?

Las contradicciones son demasiadas pero, es dable admitir que éstas no alcanzan al oficialismo en tanto, el mismo, se mueve tal como se ha movido. No hay atisbo de cambio como nunca lo ha habido por más declamaciones voluntaristas de “puntos de inflexión”, etapas de bisagra o cómo quiera llamársele a esos acontecimientos que parecieron precipitar otras formas de reacción frente a imponderables.

Sin ir más lejos, la inseguridad que se revelara con masivas marchas, como aquellas encabezadas por Juan Carlos Blumberg, sigue siendo unos de los problemas más acuciantes. No hubo siquiera parches para hacer frente a la demanda. Ante dichos acontecimientos, los Kirchner no hicieron más que refugiarse en El Calafate. ¿Por qué el ex mandatario iba a obrar diferente en este caso?

La derrota electoral no condujo a ninguna reflexión. La lectura no ha sido errada ni acertada porque no se ha leído el resultado de las urnas. Kirchner sigue siendo Kirchner, y en ese aspecto debe reconocérsele un tesón pocas veces visto, porque hasta la convivencia consigo mismo se le ha transformado en un escollo grave y peligroso.

Los argentinos no saben hoy cuál es su destino, pero tampoco sabe Néstor Kirchner cuál ha de ser su paradero, ni su suerte en lo sucesivo. Ello explica que no haya ningún repliegue en su conducta, y siga operando como lo viene haciendo desde el primer día, delante o tras bambalinas.

Asimismo, lo dicho hace abdicar a la figura de Guillermo Moreno. Este puede irse o quedarse que nada alteraría el actual estado de cosas. La “política económica” -valgan las comillas porque no hay ningún manual que medianamente mencione como teoría económica, a estos manotazos de ahogado y seguidilla de aberraciones que presenciamos-, es obra de Néstor Kirchner sin siquiera mesa chica. En la medida que se discutan funcionarios secundarios, el ejecutor del daño estará a resguardo.

Está claro que los “gestos” por sí solos no dan resultado por más buena voluntad que se busque para analizarlos. Y el “diálogo” no es más que un eufemismo vendido como “gesto” político para retrasar un final que se puede vislumbrar sin siquiera necesidad de hilar fino.

Ahora bien, amerita rescatarse la astucia de la mesa de enlace que, tentada y hasta justificada para lanzar agresiones claificadas, ha bajado decibeles en un discurso que puede tildarse de “moderado”, para no aparecer mañana como los artífices del caos, los intolerantes, o aquellos capaces de negarle leche a los infantes, y demás calificativos que los voceros oficiales deben haber ensayado hasta el hartazgo.

La moderación del discurso de Hugo Biolcati es, para el kirchnerismo, más duro de digerir que las silbatinas o agresiones explícitas que muchos soñaron escuchar en los palcos de la Sociedad Rural el sábado pasado.

El oficialismo quedó desacomodado y enfrentado a un nuevo fracaso. Si la oratoria en la inauguración de la exposición agrícolo ganadera, hubiese apuntado en forma directa al Secretario de Comercio o a la Presidente, el kirhnerismo hubiese devuelto la estocada con un agravio mayor, logrando continuar con el juego que ellos mismos desean sea el que se juegue en este escenario.

Obsérvese que eso sucedió, como dijimos antes, con las FFAA y en particular con el Ejército, razón por la cual se lo mantuvo bajo las “órdenes” de Roberto Bendini mucho más tiempo de lo razonable pese a los reclamos y críticas fundadas, que mostraban la impericia y desfachatez del ahora ex jefe de la Institución. Solamente se lo sacó de su cargo cuando las voces de reclamo menguaron.

Esa es la “lógica” de Kirchner: mientras algo o alguien moleste al enemigo recreado, permanecerá en ese estado. De allí, la permanencia de Nilda Garré o de Guillermo Moreno, sin ir más lejos; de allí la constante depredación de la defensa en la Argentina, o de las retenciones para el sector agrícola. No hay otra explicación.

Nota publicada en www.economiaparatodos.com.ar

k-bendini-y-moreno

Posted in Gabriela Pousa, General | No Comments »

ENFOQUES AGRARIOS

Sábado, Agosto 8th, 2009

Por Marcelo Ramón Lascano

Poco antes, durante y sobre todo después de los debates, recriminaciones y un sinfín de intervenciones de diferente laya, el tema agrario o agropecuario, si se prefiere, ha dominado la escena intelectual en la Argentina.

Si no fuera por las irrelevancias y extemporaneidades de muchos enfoques, no valdría la pena volver sobre una cuestión que debería estar virtualmente definida o, en todo caso, circunscripta, al menos por ahora, al tema derechos de exportación o retenciones para concentrarnos en otras cosas tanto o más importantes en las coyunturas interna e internacional actuales.

No es que subestime el debate, sobre todo en el plano académico y aún periodístico, pero resulta que privilegiarlo en un escenario tan dinámico y cargado de tantas cuestiones pendientes y urgentes, parece un contrasentido, sobre todo si se aprovecha el conflicto para exhumar el pasado y centrar las frustraciones argentinas en el desempeño de la oligarquía, básicamente rural  y sus adyacencias comerciales y financieras, como si las oportunidades perdidas durante las últimas décadas fueran ajenas a las gestiones partidarias y militares, del sindicalismo, de un proceso industrial que apenas encontró adecuadas respuestas en pocos casos y de manejos financieros enraizados en la decadencia argentina.

El finado Díaz Alejandro nos dejó un legado que  frecuentemente se olvida. Recomendó no confundir economía con contabilidad. La primera se ocupa dinámicamente del quehacer personal, empresario y social relacionado con la vida y con la asignación de recursos escasos de uso alternativo (Robbins).

La segunda es una disciplina de registro, la fotografía que no llega a ser una película. Registra momentos sin emitir juicios. La interpretación correcta de los contenidos estadísticos requiere preparación técnica auxiliada por el conocimiento científico. La historia, por su parte, ofrece el escenario que sustenta una explicación aceptable según las circunstancias que los números solos no siempre pueden describir, máxime en series largas de tiempo (correlaciones, regresiones, etc.).

Por todo ello Shumpeter enseñó que no se podía hablar de economía sin teoría, historia y estadística.

El conflicto entre el agro y el gobierno, que debería denominarse entre la agro industria y el poder, porque el gobierno no está solo en el enfrentamiento, reaviva viejos recelos y acusaciones cuya peor consecuencia es profundizar las diferencias en la sociedad y la discordia que es la peor enemiga del orden social.

Lo más dramático desde el punto de vista de la indispensable unidad nacional, es que apelándose a argumentos decimonónicos, desactualizados, se incentiva el odio y la beligerancia interna en momentos de reacomodamientos en el mundo y de redistribución del poder mundial donde lamentablemente estamos ausentes. Sólo un autismo diversificado puede explicarlo.

El agro reniega de los derechos de exportación porque los considera una carga arbitraria y en algunos momentos ilegítima porque no contemplan costos y rentabilidades según rindes y distancias hacia los puntos de concentración.

Esto fue así y se corrigió. Los representantes del sector niegan inclusive la legitimidad de las retenciones y frente a precios declinantes se agravian, denunciando que otros como acopiadores, exportadores, etc. no experimentan los mismos quebrantos, con independencia de que su solvencia financiera los exime de las penurias que afligen a los productores.

Más allá de la legalidad de los derechos, parece razonable que como en el caso de la soja, la contribución pueda justificarse también en el trigo y en el maíz si los precios se recuperaran. Lo que hay que subrayar es que si el Impuesto a las Ganancias cumpliera su cometido, las retenciones no tendrían razón de ser. Otro tema pendiente que los parlanchines de ambas margenes omiten a pesar de su trascendencia fiscal.

Si habláramos de agro industria los enfoques serían diferentes. Alberto Fernández sostuvo que “El campo es parte importante de la economía, pero no es el motor único o primordial…”

Se equivoca, me parece que es primordial sobre todo si se lo asocia con sus eslabonamientos hacia delante y hacia atrás. Unos pocos números lo confirmarían. Obsérvense algunos indicadores conjuntos porque agro e industria parecen vivir en simbiosis, es decir donde un sector no funciona sin el otro, al menos para alcanzar resultados que sorprenden en todos lados menos entre nosotros.

La cadena agro industrial configura un entramado que reúne 41 actividades productivas, genera casi el 19% del PBI y el 36% del empleo total incluidos eslabonamientos en ambas direcciones.

Considerando interdependencias, aporta al Tesoro ingresos fiscales equivalentes al 12% del PBI ó 40% de la recaudación total.
En el sector externo, su desempeño ha sido

altamente auspicioso. La cadena agro industrial representa el 56% de las exportaciones globales del país y desde el punto de vista de su valor agregado exporta el 33% de su producción. La contribución neta al balance cambiario alcanza a 20.000 millones de dólares.

Si se compara con la industria donde el déficit asciende a 26.000 millones, las diferencias son objetivamente destacables. 

Dejando de la lado la verdadera revolución tecnológica que registró el sector primario que, huelga decir, asombró al mundo, la misma como resultado desparramó sus efectos al mismo sector industrial, cuyo dinamismo es inseparable no sólo de la siembra directa y de la agricultura de precisión, sino también de monitores de rendimiento, almacenajes móviles, de tolvas auto descargables, nuevas tecnologías de productos y de procesos, sin olvidar mejoramientos en semillas, manejo de la humedad de los suelos y rotaciones de cultivos con propósitos conservacionistas.

Toda esta actividad se tradujo en significativos aumentos de la población rural, demanda de empleos calificados, modernización urbana y una adecuada distribución geográfica de la actividad regional con fuertes polos industriales especializados como Santa Fe 47%, Córdoba 28% y Buenos Aires 18% según valor agregado en origen (Bragachini).

La fábricas de maquinaria agrícola generan 40.000 puestos de trabajo directos y un centenar de ellas exportan a más de veinte países una considerable cantidad implementos cuya importancia económica y social no debería ignorarse.

Los terratenientes ya parecen categorías históricas, al menos en la versión demonizada. Según la Superintendencia de Seguros de la Nación el 74% de las explotaciones agrícolas tiene menos de 100 hectáreas, hecho que bien puede contribuir a explicar la difusión de los pools de siembra, habida cuenta que las unidades pequeñas no tendrían porvenir sin explotar adecuadas escalas de producción, al margen de eventuales rentistas.
Esta es la realidad.

Ahora bien, de ella no se debería despenderse que los merecimientos de la agro-industria deban disfrazarse de abusos o de frutos de super rentas no ganadas, como se dice en materia fiscal, porque ello sería faltar a la verdad. El sector sin ruido ni ostentación ha ganado reputación internacional.

En poco tiempo llegó a casi 100 millones de toneladas, básicamente de granos y podría ir por más si un adecuado entendimiento con el mundo oficial y con las usinas ideológicas equilibraran las posiciones. Confiscar la renta que se considere “excedente”, tema que no es sencillo ni novedoso, podría resultar contraproducente y abortaría las posibilidades de ampliar la curva de posibilidades de producción donde se ha demostrado que el Fisco y el Banco Central han sido accionistas privilegiados.

Lo extraño es que el mismo encono no se extienda a sectores que desde siempre sobreviven de subsidios no siempre transparentes  que se restan a otros fines quizá más importantes.

Nota publicada en BAE 

900120campo20lavalle1

 

    

Posted in Los Columnistas Invitados, Marcelo Lascano | No Comments »

Búsqueda


type and hit 'enter'
banner180
fiat
Delta Industrial
Estudio Cárrega
diariocero
Economia para Todos