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Archive for Junio, 2009

LA HOJA EN BLANCO (Un breve análisis preliminar)

Lunes, Junio 29th, 2009

Por Gabriela Pousa

Pocas horas de sueño, y una jornada previa signada por la esperanza y cierto temor a esa apatía que ha venido caracterizando al pueblo argentino sin mucha razón; amén de la gripe que se erigió también protagonista en la elección.

No sé si acaso todo ello me absuelve de un análisis profundo y preclaro de los hechos que, a penas, abiertos los ojos, esta mañana, se confirma: no ha sido un sueño.

Y no se trata de una postura anti kirchnerista por capricho. Se trata de una necesidad que venía exigiendo la sociedad sin poder quizás manifestarla con suficiente ahínco para que no quedara diluida entre maniobras turbias y un maniqueísmo que dominaba la escena y tratará, ¡cuidado!, de seguir haciéndolo.

Perdió el kirchnerismo. Tal vez basta con esas tres palabras para que el lector comprenda la magnitud de los hechos. No se trata de un fracaso estrepitoso en materia de números.

Es decir, Néstor Kirchner sabía de ante mano que la mayoría en el Congreso pasaba en breve a ser una utopía. No perdió por un porcentaje apabullante: perdió “por poquito” – dijo. Y hoy, 29 de junio “poquito” parece ser un sinónimo de océano. Siete de cada diez argentinos le dijeron “no” sin sutilezas, sin vueltas.

Es más de lo que puede medirse estadísticamenete, es –como podría decir Aníbal Fernández – una “sensación” más que un porcentaje o un adjetivo. Así se lo vive íntimamente en Olivos. Y así lo vive también gran parte del pueblo argentino.

Es decir, por vez primera quizás, experimentamos idéntica sensación con el gobierno: nada alcanza para explicar lo obvio. Se trató de un “golpe”, como expusimos en este mismo espacio, Kirchner fue contra sí mismo.

Se erigió su peor enemigo, y no bastó un burdo intento de cambiar la agresión por un tono suave y bonachón para menguar el hartazgo que había hecho mella en la población.

De ahora en más, vendrán explicaciones para todos los gustos.

El matrimonio presidencial ya tiene una nueva dificultad que no es precisamente gobernar, sino leer los matutinos y digerir los títulos que tanto afán pusieron en evitar. ¿Cuánto tiempo demandará ello?

Tras seis años de experimentar superioridad, vana o real ¡qué más da!, hoy deberían bajar al llano. No lo harán.

Al menos no tan rápido. El “reconocimiento” del fracaso al borde de la madrugada, con cara desencajada y un rigor mortis dificilmente disimulable, demuestra que el carácter tiene sus resistencias.

Un cambio de gabinete poco probable, será apenas maquillaje. Es sabido que el gobierno ha estado en manos de una sola persona o acaso de una sociedad conyugal estructurada en torno al poder, nada más.

¿Qué trascendencia tiene que el ministro de Economia en lo sucesivo se llame en vez de Fernández, Pérez o García? Graciela Ocaña desde luego deberá pagar el costo de obedecer, pero en esos caso suele haber alguna suerte de recompensa extra o subliminal: el ostracismo político a simple vista como en el caso de Felisa Micelli o por qué no una embajada, un consulado o un cargo de esos que no requieren exposición ni show mediático. Veamos que Sandra Mendoza de Capitanich pasó de echar la culpa del dengue a un mosquito a ser quién ocupe una banca en lo sucesivo…

Todavía esos “deslices” serán algo “común” en un país que recién experimenta cambios o al menos intentos por aprovechar, de una buena vez, oportunidades que en rigor, nunca le han faltado.

El peor error que podría cometer hoy por hoy quienes resultaron vencedores en la contienda es hablar públicamente de sus afanes futuros. El 2011 no está cerca en una geografía donde todo debe rehacerse, y más aún, dónde todo lo que queda sin destruir tenderá a desaparecer en los próximos seis meses.

Los Kirchner se irán con su absurda “venganza” a cuestas: dejar tierra arrasada, está en su naturaleza. No pidamos peras al olmo ni que el mentado “estilo K” -que no ha variado un ápice desde el vamos-, se modifique o mute por una nueva cepa electoral.

Mostrarán los dientes en breve. Al principio habrá una suerte de tregua, breve, efímera y poco creíble. Después harán ‘tronar el escarmiento’ tal como mandaron a avisar a través de Luis D´Elía. No seamos ingenuos. Poco efecto pero es mejor estar atentos.

Es cierto que en la calle se respira un aire diferente y hay muchos que sienten haber consumido la espinaca que le daba a Popeye esas virtudes mágicas para frenar cualquier barbaridad que puedan tener en mente. Pero todavía son los Kirchner los que habitan en Olivos y ocupan, aunque sea de tanto en tanto, Balcarce 50.

Intentarán negociar, no la gobernabilidad que nunca han ejercido en realidad, sino la inmunidad. Tarea nada sencilla. En una suerte de interna del PJ este tema no puede descuidarse ni la gente puede ahora hacer la vista gorda.

Si bien, el triunfo fue de ese peculiar personaje tatuado que supo caminar la provincia sin que le importe pisar el barro, si bien Mauricio Macri tratará de sacar rédito de aquello aún cuando la ciudad capital -junto al nuevo guiño de ojos le ha mandado un mensaje bastante claro-, hay una sociedad detrás que ha soportado lo insoportable para que todo esto esté pasando.

La Democracia no terminó ayer a las 18 horas cuando los comicios cerraron. La Democracia si se quiere recién está comenzando. Lo sabe Julio César Cobos que deberá tener el equilibrio de un artista circense, cada uno de sus pasos será una apuesta fuerte. Lo sabe Carlos Alberto Reutemann: la velocidad excesiva no es la causa de un triunfo garantizado, y el ex piloto de Fórmula 1 no debería pretender más que ser lo que le ha tocado en suerte: asumir como senador y dejar al tiempo que le muestre el camino hacia otro lado.

Daniel Scioli podrá intentar lo imposible pero es dificil que pueda salir ileso de una obsecuencia que lo ha cegado. Su definición testimonial no tiene sentido dentro de seis meses: hoy los argentinos, sobre todo los bonaerenses, deberían escuchar de sus labios qué destino elegirá a partir de Diciembre.

Es hora de consensos y sinceramientos. El triunfo ya es pasado. No hay tregua ni veda en un país donde está muriendo gente por una pandemia pero también por hambre… por el ocaso de su sector más trascendente: el campo.

Es hora de políticas de Estado que deben dialogarse. Los Kirchner no saben qué es el diálogo, si seguimos creyendo que en ellos operará el cambio volveremos a perder una oportunidad más como nos ha sucedido cada vez que creimos que un punto de inflexión nos estaba dando una mano.

Todo lo que ha sucedido en la jornada electoral del 28 de junio es ahora el prólogo. Nada está escrito todavía, y la tinta se seca si no hay una mano que tome la pluma y empiece aunque sea a borronear algo.

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CÓMO GOBERNAR CON MINORÍA

Domingo, Junio 28th, 2009

Por James Neilson

Mal que nos pese, la Argentina sigue siendo un país irremediablemente presidencialista, es decir caudillista, en que casi todo depende de la evolución del prestigio del ocupante de la Casa Rosada o, en el caso particular de Cristina, de quien es su marido y sostén principal.

Si por algún motivo se diluye la autoridad del líder máximo, el sistema político en su conjunto comienza a crujir y, una vez más, el país tiene que prepararse para enfrentar una crisis política que persistirá hasta que surja un nuevo caudillo capaz de restaurar la ilusión de orden.

Es lo que está sucediendo ahora: al adelantar las elecciones legislativas y transformarlas en un plebiscito sobre ellos mismos, los Kirchner firmaron el acta de defunción de lo que llaman su “proyecto”, o sea, de su propio poder.

Pues bien: el tan temido “Día después” está por llegar.

A partir de la tarde del domingo 28, nada será igual ni para ellos ni para el país.Por un rato, las vicisitudes de la campaña electoral acapararon la atención de la minoría que se interesa por los asuntos políticos, pero quienes la conforman ya entienden que a menos que no tengan nada que ver con lo previsto por los encuestadores, los resultados importarán poco.

Cuando tratan de ver más allá de las urnas, lo único que encuentran es un horizonte cubierto de nubarrones.

¿Qué hay detrás? Nadie sabe a ciencia cierta, pero se habla del regreso de la liga de gobernadores que procuró apuntalar los gobiernos-puente que se improvisaron luego del fracaso de la Alianza, y del eventual fortalecimiento de la vertiente conservadora del peronismo encabezado por Carlos Reutemann o, en el caso de que al santafesino se le agote el combustible, el peronista honorario Mauricio Macri.

También los hay que están pensando en los hipotéticos méritos de Eduardo Duhalde como piloto de tormentas.

En cambio, con la presunta excepción de Francisco de Narváez mismo, ningún político significante lo ve liderando el peronismo deskirchnerizado: aun cuando consiga aventajar a Néstor Kirchner, lo haría merced a los votos prestados involuntariamente por quienes en otras circunstancias apoyarían a los candidatos del Acuerdo Cívico y Social.

El hiperpresidencialismo es así. Por algunos años, sobre todo si el mundo se comporta como es debido, parece funcionar bien y se difunde la sensación de que por fin la Argentina está dirigiéndose hacia un destino digno de las esperanzas de quienes lo habitan, pero entonces el carisma o lo que sea que se atribuye al jefe lo abandona y, por enésima vez, la clase política se pone a barajar y dar de nuevo, tarea esta que puede mantener ocupados varios años a sus integrantes.

Aunque muchos son plenamente conscientes de las deficiencias del esquema primitivo que rige en el país, todos los esfuerzos por reducir la brecha que separa el orden teórico provisto por la Constitución del que efectivamente existe han resultado vanos.

Es lógico: a ningún caudillo pasajeramente popular se le ocurriría dejarse privar del poder discrecional que tanto le gusta, pero cuando se da cuenta de que a él también le convendrían instituciones más robustas ya es demasiado tarde para que ayude a fortalecerlas. Puesto que el jefe siempre retiene el poder suficiente como para frustrar a los deseosos de quitarle facultades, las reformas institucionales que se plantean nunca prosperan.

Aun cuando sus artífices logren insertarlas en la Constitución, el presidente “fuerte” siguiente se las arreglará para desvirtuarlas.La Argentina, pues, está por ingresar en una etapa que podría resultar ser sumamente tumultuosa.

Incluso si Néstor Kirchner gana por un margen escandaloso, su duelo personal con Francisco de Narváez -y para muchos las elecciones legislativas se han reducido a un mano a mano entre los dos multimillonarios peronistas-, el matrimonio quedará sin la mayoría automática en Diputados y el quórum propio en el Senado que le ha permitido manejar el país como si formara parte de su propio patrimonio, repartiendo premios y castigos según criterios netamente personales.

Si bien los legisladores actuales conservarán sus escaños hasta diciembre, por lo menos algunos oficialistas migrarán a otras bancadas, ya que no tendrán por qué continuar proclamándose leales a un jefe cuya estrella está apagándose con rapidez.Si la Argentina fuera una democracia “normal”, perder el control del Congreso sería un trance difícil para el Gobierno, pero sabría que así y todo le sería necesario adaptarse a la nueva situación.

Al fin y al cabo, en el país que le sirve de modelo político, Estados Unidos, es virtualmente rutinario que el presidente sea de un partido y la mayoría legislativa de otro: tanto Bill Clinton como George W. Bush tuvieron que dormir con el enemigo durante largos años; es factible que tarde o temprano, Barack Obama se vea constreñido a resignarse a la misma experiencia frustrante.En este ámbito como en muchos otros, la Argentina es diferente. También, por su formación en una provincia tan caudillista como las del noroeste y por sus cualidades personales, lo son los Kirchner.

Autoritarios congénitos, no les hará ninguna gracia tener que negociar incesantemente con peronistas disidentes, macristas, radicales, progres o izquierdistas para poder gobernar con un mínimo de eficacia.

No están acostumbrados a hacerlo y hasta ahora no han manifestado señales de estar interesados en aprender, de suerte que es posible que ni siquiera lo intenten: la idea de una renuncia exasperada por parte de los dos sigue sobrevolando sobre el escenario político nacional.

Pero no sólo se trata de la hipotética negativa de la pareja presidencial a dialogar más o menos amablemente con quienes no comparten sus prejuicios y que de todos modos se resistirían a obedecerles sin chistar.

¿Estarán dispuestas las distintas facciones opositoras a colaborar “constructivamente” con un Poder Ejecutivo que a juicio de sus muchos críticos es corrupto, mendaz y responsable de haber dejado pasar una oportunidad acaso irrepetible para ubicar el país en un camino que lo llevaría por fin al desarrollo sustentable?

Es poco probable. Por lo demás, habrá una plétora de presuntos presidenciables que estarán más interesados en aprovechar los problemas del país para anotarse puntos que en contribuir a atenuarlos.

Los obsesionados por las luchas internas que mantienen efervescentes todas las facciones intercambiaron golpes mientras duró la campaña electoral, de esta manera suministrando un poco de oxígeno a los Kirchner.

Seguirán haciéndolo en los días confusos que se avecinan.Puede entenderse, pues, la ola de pesimismo que se ha levantado en vísperas de estas elecciones legislativas. Por algunos meses, la campaña, la que por deprimente que fuera tenía cierto atractivo deportivo, sirvió para distraer la atención de muchos del hecho de que el naufragio del kirchnerismo significaría el inicio de una fase que amenaza con ser tan complicada como las que siguieron al hundimiento del alfonsinismo y, una década más tarde, a aquel del menemismo.

No dijo nada nuevo el titular de la Unión Industrial Argentina, Héctor Méndez, al señalar que la Argentina está en medio de “una crisis política, más que económica”.

La verdad es que lo está desde hace más de ochenta años debido a la incapacidad colectiva para salir del nefasto laberinto caudillista en que, seducida por el voluntarismo, la clase política se internó en busca de atajos y de “soluciones” fáciles.

Los más beneficiados por la incertidumbre que con tanta frecuencia se abate sobre el país suelen ser los peronistas, los dueños exclusivos de “la gobernabilidad”, aunque sólo fuera por la capacidad reconocida de los muchachos para socavarla.

Ya antes de que la campaña electoral entrara en la recta final, los barones del conurbano y sus operadores barriales empezaron a adaptarse a las exigencias nada claras de la etapa postkirchnerista.

Por lo pronto, los escenarios que manejan son dos: que Cristina entienda que es de su interés aferrarse a las instituciones que supuestamente rigen y acepte cohabitar con un Congreso mucho menos dócil que el actual, lo que podría acarrear el alejamiento del marido que tanto ha hecho para arruinar su gestión; o que la Presidenta decida que no valdría la pena intentar colaborar con una manga de políticos que no están a su altura y, acompañada por Néstor, regrese a su reducto en El Calafate.

De los dos, el primer escenario parece más probable. Por razones que podrían calificarse de jurídicas, a los Kirchner les sería riesgoso perder los fueros que les supone un papel político formal.

También sabrán los santacruceños devenidos en bonaerenses circunstanciales que buena parte del país reaccionaría con furia frente a lo que tomaría por un intento alevoso de sembrar el caos.

De todos modos, las semanas y los meses que vienen no serán nada gratos para una pareja acostumbrada a ejercer una hegemonía de ribetes casi feudales.

Aunque Cristina continúe siendo presidenta hasta diciembre de 2011, ya es evidente que a los Kirchner les aguarde un destino similar a aquel de Carlos Menem en que incluso quienes los adularon con más unción cuando disfrutaban de popularidad les den la espalda, mientras que brigadas de abogados hagan cuanto puedan para asegurarles un futuro entre rejas.

(Publicado en la Revista Noticias)

Caida libre

Caida libre

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MERCADOS Y OPORTUNIDADES PARA LA AGROINDUSTRIA

Sábado, Junio 27th, 2009

Por Hugo Jorge Carassai

Exclusivo para Perspectivas Politicas.Info

Cuando uno observa como funcionan ciertas economías, por ejemplo en Asia: los países en vías de desarrollo (Tailandia, por citar uno) o ya con un desarrollo avanzado, en parte de su territorio (China) o aquellos que intentan despegar (Vietnam); se puede verificar que hay un tema central, la ESCALA: la cantidad.

En algunos casos, la calidad es relativa, pero la “cantidad” hace la escala, y los valores de las mercancías, mas que determinar una relacion de costo-precio-beneficio, atienden al “flujo”: esto es en la medida que se incrementa la actividad, los negocios, y todas las actividades se potencian. Inclusive la calidad mejora.

Observar simplemente, los desarrollos en aeropuertos (Bangkok) o en autopistas (China) que evidencian la potenciación del comercio, por la globalización, son una muestra.

Pues bien, con solo 40 millones de habitantes, y mas de dos millones de kilómetros cuadrados (sin sumar la Antártida) en nuestro pais, no tenemos  “escala” y casi el único sector que la tiene es el agropecuario.

En Asia faltan lácteos, y por cierto que la oferta de carne es escasa, aunque nuestras exportaciones, deben resolver el tema de la aftosa –controlada por ahora con vacunación- es evidente que estos  tienen gran dimensión, por la cantidad de habitantes, donde cada dia hay más consumidores.

La pregunta entonces es simple: ¿Nuestro Gobierno, a traves de la información de nuestros Embajadores –que hace poco fueron citados a Buenos Aires por la Presidenta- no saben de estas posibilidades?

Se ha venido destrozando sistemáticamente la ganaderia bovina, y la lechería, ahora últimamente tambien los resultados estan a la vista en el sector agrícola, con la magra cosecha (donde la caída en toneladas no es solo por la falta de agua a tiempo en ciertas regiones) sino por carencia de políticas productivas, o peor aun de medidas “contra-natura” para perjudicar al sector agropecuario, que han quitado lo esencial “el ánimo”.

Nuestras actividades –láctea, bovina, granarea, de oleaginosas, inclusive la porcina- tienen gran potencial, y enormes posibilidades de generar divisas, si en vez de trabas, se da “aliento”, y si en vez de inútiles regulaciones, se los “incentiva” a reinvertir, para producir el doble –lo que es posible, en cinco años- y asi atender no solo al consumo interno, sino a las exportaciones que debemos incrementar.

En todos estos productos, somos competitivos, porque ademas de tener calidad, productividad y eficiencia, tenemos “escala” (bovinos, lácteos, oleaginosas, cereales).

De la mano de todo este crecimiento, puede empalmarse la agroindustria, y entonces, asumir que tambien a otros mercados, de mas poder adquisitivo, como Japón, que requieren productos alimenticios, con mas sofisticación y calidad (no solo comodities), pueden producirnos muchas actividades conexas, ya que requieren características, que suman valor, y producen beneficios, pero siempre que se hagan mas inversiones (productos orgánicos, mercancías con trazabilidad garantizada, exquisiteces con mayor packaging, de mayor margen y buen volumen) y básicamente políticas de largo aliento.

Para no abundar en pálidas, o señalar errores, y solo mirando el porvenir, un modesto aporte basado en el sentido común, con la “percepción” de estas realidades en dos lugares bien distantes: Oriente y nuestra Argentina

-         No confrontar, alentar; incentivar, no restringir, conquistar el futuro,
-         No mirar las encuestas, sino hacer planes a mediano y largo plazo,
-         Entender que no es Gobierno versus el Campo, sino juntos,
-         Tampoco es Agro versus Industria, sino “agroindustria”,
-         Asumir que en el sector agropecuario la Argentina juega en primera,
-         Favorecer la reinversion de utilidades (menor tasa en ganancias)
-         Reducir progresivamente los impuestos a la exportación (retenciones)
-         Establecer ya las “retenciones” a cuenta del impuesto a las ganancias,
-         Eliminar las regulaciones absurdas, que solo suman desanimo

En definitiva, entender que el país es uno, el progreso una necesidad de todos, y que las posibilidades estan hoy, ahora, no después de las elecciones, o según quien triunfe, pues toda lo que reste, no se recupera.

Hugo Jorge Carassai es Doctor en Ciencias Económicas, Comerciales y Políticas.  Secretario de la Unión de la Industria Cárnica Argentina (Unica)

© www.perspectivaspoliticas.info

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EN LAS FAUCES DEL LABERINTO

Lunes, Junio 22nd, 2009

Por Gabriela Pousa

“Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos” Jorge Luis Borges

A esta altura de las circunstancias, y a menos de una semana de los comicios, todo análisis político se torna indefectiblemente un suerte de acertijo. Sucede casi como con los gurúes de las encuestas, intentan dar en la tecla con algunos balbuceos indefinidos de los votantes cuyas certezas, en general, brillan por su ausencia.

No hay datos concretos que puedan definir un escenario en el cuál establecer victorias y derrotas que sean -lisa y llanamente- eso y no otra cosa.

Triunfos y fracasos son las dos caras de una elección en cualquier país medianamente civilizado. Pues bien, aquí no lo son. La moneda está en blanco, del lado que caiga presagia inconvenientes y obstáculos de compleja finitud.

Los Kirchner no saben de pérdidas ni tampoco de ganancias a ciencia cierta.
 
Ganar no es mendigar un par de votos más en apenas una franja del conurbano. Sin duda, “no hay mal que dure cien años…”, y a este juego perverso se le antepondrá en algún momento el hartazgo. El gran interrogante es: ¿Cuándo? ¿Alcanza solamente con un acto eleccionario? ¿Y que hay del “después”?

Muchos dirán que el pueblo está cansando de tanta mentira y la falta de solución a los problemas básicos. Sin embargo, la duda emerge al pretender dilucidar qué ha de pasar una vez finalizado el escrutinio que, aunque no se lo vislumbre a simple vista, hace tiempo ha comenzado.

Los argentinos vienen votando desde el vamos, al menos aquellos que, en algun instante de su día se enfrentan al televisor y no logran hallar una imagen capaz de trasmitirle remanso.

La mediocridad y esa rutinaria cotidianeidad a la que ya estamos acostumbrados no cesa, y es lo único que han dejado en claro los candidatos: individualidades cuyo futuro es tan incierto como lo es el devenir de los partidos, pactos o alianzas que emergen en esta contienda.

No ha habido siquiera una tregua para que ese espacio lo ocupara una verdadera campaña proselitista donde el debate de ideas y las propuestas fuesen las protagonistas.

Todo se confundió en un gran circo donde, por momentos león y domador eran los mismos.

Nadie o muy pocos ciudadanos irán a las urnas a ensobrar candidatos a conciencia, por convicción, por aquello que alguna vez se llamó “corazón”. La mayoría lo hará porque llega el día, porque hay que frenar esta hegemonía atroz que viene cercenando las raíces mismas de la Argentina desde hace más de cinco años. Porque el progreso de un país no lo da un índice económico positivo ni la posibilidad de comprar un auto mejor, hacer un viaje o cambiar, por un LCD o un plasma, el televisor. Esas son apenas anécdotas.

Si acaso creemos que esas menudencias son sinónimo de desarrollo o crecimiento, el problema no es entonces la dirigencia, sino que somos nosotros.

Hay un sinfín de variables que no se miden en el INDEC, ni pueden ser intervenidas por un Secretario de Comercio. Tampoco suben o descienden por la paranoia o el afán de poder de un político que, es innegable, tuvo dos ventajas inexpugnables: un tiempo de gloria brindado por el mentado “viento de cola”, y esa suerte azarosa que es gobernar un país donde la sociedad es en extremo perezoza.

Mientras la inflación no atacó las tarifas de los “servicios” públicos, y estuvo limitada a unos pocos productos, surgiendo la panacea de las segundas marcas por no decir “lo más berreta”, y el bolsillo todavía permitía un veraneo en la costa atlántica, la gente se “bancaba” las iras de un gobierno al que nunca le importó en demasía las necesidades del pueblo.

El ombligo fue el eje de la administración kirchnerista. Desde el primer día contemplaron sus afanes, y en ese aspecto hay que admitir que lo han hecho con éxito. Si éste es efímero o les seguirá dando provecho en lo sucesivo es un misterio.

Fuera del poder, la impunidad es apenas un castillo de naipes. ¿Quién pondrá freno a los vientos? ¿Los peronistas? ¿Los radicales? ¿Podremos reconocerlos?

En la Argentina, y más aún dentro del laberíntico justicialismo o las veleidades de alianzas poco claras, es muy dificil poner las manos en el fuego por una figura capaz de “ordenar la casa”. Todo puede ser y no ser. Sí, al mismo tiempo.

Los Kirchner pueden dejar el país vacío, hirviendo, sin que haya certeza de que aparezca alguien que les haga pagar el precio.

Toda conjetura no es más que eso. Hablar del 2011 porque se ha sacado un porcentaje de votos capaz de desplazar al matrimonio no otorga seguridad de nada en un país donde todo debe ser rehecho, y donde los imponderables están a la orden del día.

Basta con observar que si estos comicios hubieran tenido lugar un año atrás, sin duda Julio Cleto Cobos o Alfredo De Angeli hubieran sido los personajes triunfantes por el protagonismo obtenido durante las circunstancias que rodeaban a las mentada “125”.

Hoy por hoy, ambos están tratando de acomodarse en espacios que no terminan de encontrar para sí mismos.

Si la taba no se da vuelta porque se imponen aquellos sectores, que encontraron en la dádiva y en el Estado benefactor (sinónimo falso del kirchnerismo) un modo de desdeñar responsabilidades y vivir sin más ambición, creyendo que el paquete navideño es un obsequio cuando, en rigor, pagan altísimo costo por ello; lo que sigue es predecible: seguir varados o retrocediendo en medio del océano.

Cuál de estas situaciones hemos de experimentar una vez terminado el sufragio es dificil de predecir aunque las encuestas golpeen a Olivos como si fueran un golpe bajo de Mike Tyson.

Quevedo solía decir que puede medirse el cielo y la tierra pero jamás la mente humana. De allí que toda predicción, hoy por hoy, sea apenas eso: una conjetura fruto del deseo traspolado a la realidad, del miedo o de la vergüenza a revelarse adictos a un Estado que, en apariencia, todo lo da.

Hay en cada argentino un “adentro” que ningun otro sabe hacia adónde va.

Es válida la esperanza, y es correcto también apostar a esa suerte de ciencia que determina si la muestra de uno u otro setor social es mayor o menor al resto. Pero fiarse de ante mano nos ha hecho quedar -a lo largo de la historia- como personajes inocentes e ingenuos…

La indefinición en todo sentido es la característica intrínseca de estos comicios. Por momentos, cada uno de nosotros se asemeja a Vladimir y a Estragón, esas dos criaturas de Samuel Beckett que, sentados en un escalón, esperaban a un Godot que nunca llegó.

Faltan pocos días, aún así no es descartable otro cambio caprichoso en los almanaques. No porque se suspendan los comicios, sino porque algún artilugio emanado desde Olivos aflore como ‘mano invisible’ trastocándolo todo. Nada diferente a lo que ha pasado hasta ahora sin que haya oportuna reacción. Por eso el saqueo a las AFJP, y los planes que no canjearon más que la fe.

La oposición no sacó rédito de los errores del oficialismo, y el pueblo prefirió callarse y disfrutar las bonanzas de una economía equilibrada quizás por el recuerdo, casi aterrador, de lo que pasó.

De todos modos, algo es inexpugnable. Nos guste o no: el gobierno llegará con sus manejos hasta los extremos que nosotros le permitamos llegar.

Hacerce cargo, desde luego, es otro precio. ¿Estaremos dispuestos a pagarlo o volveremos a ceder nuestros derechos?

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¿Saldrá de las urnas el resultado?

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20 DE JUNIO: DÍA DE LA BANDERA

Viernes, Junio 19th, 2009

El Congreso de la Nación, por ley nacional Nº 12.361, estableció el día 20 de junio - aniversario del fallecimiento del Gral. Manuel Belgrano, en 1820 - como “Día de la Bandera”, declarándolo asimismo ‘feriado nacional’.

Lo que sigue es una copia de una Carta de Lectores enviada al diario La Nación y publicada en el año 2005.

El desdén por las tradiciones, las Instituciones, los símbolos y fechas patrias se continuó con prisa pero sin pausa.

 

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El pasado Lunes 15 de Junio, pocos ciudadanos sabían a ciencia cierta por qué era feriado. Aprovechaban simplemente un fin de semana largo.

No había banderas en los balcones, tampoco escarapelas en las solapas. 

Esos pequeños - grandes “gestos” , lo percibamos a simple vista o no - no son un buen síntoma y deberían dejar de ser apenas, un dato fáctico que dejamos pasar como si no acarreara, en el mediano y largo plazo, tristes consecuencias para el futuro de la Patria…

 

 

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A todos quienes han honrado la bandera, y a quienes han dado la vida por ella, un especial recuerdo en este día…

GABRIELA POUSA

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EXTRAÑAS DEMOCRACIAS (O sobre esas mayorías minoritarias)

Lunes, Junio 15th, 2009

Por Gabriela Pousa

Irán y Venezuela. Desde allí convergen dos imágenes que deberían sentirse como diría Ciro Alegría, anchas y ajenas. Sin embargo, de repente, se tornan en exceso familiares y cercanas. Dejan en la pupila un temor a volver a verlas -ya no pantalla mediante- sino en forma directa. Nada de lo que se ve en flashes sueltos se evidencia aún por esta letanía. Aún así, no parece tan descabellado, traspolar aquello a este escenario, máxime si nos detenemos a analizar qué es lo que realmente está pasando.

La duda no cede: ¿Hay cabal conciencia de lo que estamos viviendo en esta previa electoral? ¿Cuántos ciudadanos hay comprendiendo este montaje de escándalos, incertidumbre, quimeras y falsedad? ¿Y cuántos meros espectadores paralizados sin entender quién es quién, ni dar en la tecla con los hechos que apuntalan un libreto tan estrafalario como ausente de sus necesidades y desvelos?

Este régimen de minorías y mayorías se transforma de pronto en una trampa mortífera. Desde luego, es políticamente correcto aludir a la democracia como la panacea de la política. El resto de los métodos demostraron no ser solución sino acrecentar más los problemas. Pero cuando se le preguntaba a Solón cuál era el mejor régimen de gobierno, éste respondía sin titubeos: “Dime primero para qué pueblo”.

Y esto de ninguna manera implica desdén hacia el único sistema que hoy se reconoce capaz de garantizar la soberanía popular pero que plantea desviaciones que merecerían ser tenidas en cuenta para que la democracia, justamente, no termine distorsionada como al parecer lo está.

Veamos, por ejemplo, ¿en que se parece aquella forma de gobernar descripta por Alexis de Tocqueville a esta farsa que se presenta ante nosotros en 3D, digitalizada, casi como una animación, más que como lo que debiera de ser: una artesanía que defina una manera de ser y hacer?

¿Son Irán y Venezuela ejemplos de ese régimen por el sólo hecho de sufragar como lo han hecho recientemente? ¿Es la Argentina un país que se encamina hacia la decisión de mayorías reales y verídicas, o hay una grave confusión entre éstas y el consenso que sí da legitimidad a las partes?

Basta con recordar que Tocqueville era un crítico severo de la centralización y un apologista del federalismo, y que lo atemorizaba la posibilidad de una democracia que derive en un despotismo o un extremo individualismo. Aquel analista de 1800, tal vez era un visionario que preveía este siglo XXI donde ambos peligros pasaron de la mera teoría a la práctica misma.

La democracia no termina en el acto comicial sino que continua a lo largo de los 365 días, en la división y contralor de poderes, y en la inexpugnable custodia social para evitar manipulaciones y hegemonias.

Amén de todo ello, también requería, para Tocqueville, un plan económico preciso, y una justa distribución de riqueza, para que ésta no sea apenas una anatema.

Inocentemente o no, muchos demócratas confunden permanentemente las nociones de mayoría y consenso. A saber, el sólo hecho de esgrimir frases tales como “Argentina ha decidido que…» o «los argentinos han resuelto que…» son deliberadamente contrarias a la verdad cuando tales decisiones han sido tomadas por una mayoría de los votantes (aún suponiendo que estos alcancen el 51%).

Es sabido en que toda votación hay una cierta proporción de abstenciones, sufragios a partidos menores, impugnaciones, votos en blanco, etc. Ende debería ser evidente que, tal mayoría -aunque sea del 51%- no es real y menos aún conlleva un consenso que legitime todo sin necesidad de dialogar. Pero no parece haber ganas de salvaguardar esta deficiencia que se plantea.

Si así está planteado así ha de aceptarse: dogmas extraños que permanecen aunque el diálogo, la tolerancia y el debate prolífico de ideas pudieran mejorarlo, y otorgar más sentido y veracidad al régimen de gobierno electo.

Pese a ello, filósofos como Vladimir Volkoff analizaron estas cuestiones y se interrogaron sin sutilezas hasta qué punto no es necesario una reforma para que haya realmente legitimidad en una elección; si acaso no es menester observar de qué manera se plasma mejor la decisión del pueblo sin que queden mayorías reales sometidas por minorías distorsionadas que terminan adoptando la falsa ilusión del “todos” cuando es a pocos a quienes abarca.

En ese aspecto, Volkoff plantea si debemos creer, como se sostiene en muchos espacios, que el alma de la democracia radica en el despliegue de buena voluntad de la minoría que se subordina a una extraña mayoría. “La idea no carece de grandeza” pero se pregunta, si no carece, al menos en ciertos casos, de seriedad.

Propone analizar si el hecho de que Luis XVI haya sido condenado a muerte por una mayoría de 5 votos, o que la Tercera República haya sido establecida por una mayoría de un voto, inspira confianza y otorga carácter “democrático” a esos actos.

Sin mucha sinonimía en las decisiones, hoy por hoy, en la Argentina, estamos presenciando el devenir de una democracia que conlleva también extrañas falencias y/o falacias.

Basta observar la destrucción que ha habido de los partidos políticos y de la alternancia de los mismos en el poder como para desacreditar que estemos frente a un régimen que termine erigiendo autoridad a quién represente cabalmente a una mayoría concreta y real.

En rigor de verdad, basta con preguntarse si la actual mandataria es sentida por la mayor parte de la sociedad, como fiel representante de sus intereses.

A juzgar por los últimos actos en los que celebró el “día de la miel”, enfatizó la continuidad del proyecto del tren bala o se refirió a la compra de aviones para Aerolíneas -cuando es sabido que el porcentaje mayor de la ciudadanía no viaja por esa vía- hay cierta distancia entre la dirigente y su gente. Así, el carácter representativo cae en el vacío.

¿Y qué sucede con los candidatos que pretenden ser votados en breve?

A saber: seguridad, educación y salud no son siquiera referentes en esta campaña que se libra en torno a la profundización del “modelo”, figura abstracta por no decir inexistente, falsa.

Dejando de lado estos interrogantes que surgen de un sistema que ha sido manoseado en demasía, hay que observar que procesos electorales supuestamente democráticos han culminado en conflictos que no son explicables sino fuera por lo desvirtuado que está la metodología capaz de expulsar cualquier renovación que conlleve nuevas propuestas para barrer de plano la corrupción que se ha expandido a lo largo y a lo ancho, provocando que el pus aflore por todos lados.

Es inútil mantener la pureza de un régimen que fue pensado para una América de siglos pasados. Las realidades, las conformaciones sociales son otras ahora.

¿Quién hubiera dicho, cuando Tocqueville plasmaba sus teorías, que las “vedettes” de una elección legislativa serían jueces y letrados más que políticos y candidatos?

Asimismo, ¿quién se atreve a negar que no sean estos nuevos protagonistas quienes terminen definiendo el resultado, cuando en rigor debería darlo el pueblo a través del sufragio?

Hoy por hoy, y aunque esta afirmación despierte inquietud y suspicacias (que no están siquiera contempladas mientras escribo estas palabras), podríamos decir que no hay ninguna garantía que permita prever que tengamos un real resultado electoral tras el cierre del comicio como sería lo normal.

Es decir, hay más posibilidad de que sean aquellos jueces y letrados quienes, finalmente, nos develen los nombres de aquellos que han de representarnos.

Grave. Peligroso pero no descabellado.

Y es que no puede caer en saco roto la sospecha de fraude, ni los artilugios oficiales, ni ninguna otra suerte de maniobra no concebida hasta ahora, teniendo en cuenta quién viene manejando los hilos de las marionetas en este teatro donde la democracia es apenas un día -arbitrario encima- marcado en el calendario, con absoluta impunidad y desidia.

© www.economiaparatodos.com.ar
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UNA BREVE REFLEXIÓN PRE-ELECTORAL

Martes, Junio 9th, 2009

Por Gabriela Pousa

¿Me pregunto cuántos argentinos somos conscientes de lo que está pasando?

Si bien todo pasa, nada dura más de 48 ó 72 horas en las noticias, vamos de un escándalo mediático a otro mediatizado…, ahora ya estamos ante la destrucción absoluta de la institucionalidad, y la politización máxima de la Justicia.

Eso si, tenemos aviones nuevos y Cristina Kirchner vuelve a hablar del tren bala…

Mientras, los hospitales colapsan, las escuelas no tienen calefacción, avanza la desnutrición -sobre todo en el norte argentino- y, en breve,  vamos a importar carne y trigo en el país que fuera el granero del mundo…

Creo que, por mucho menos, cae un gobierno en cualquier país medianamente serio.

Pero…, mañana nos distraerán con la sentencia al Padre Grassi, como lo hicieron antes con el caso Bergara, la mega-causa por espionaje, la historia de ’Telpuk’ y las valijas, Skanska o los militares sin proceso detenidos algunos de ellos, sin causa y sin pruebas, etc, etc…

¿COMO RESPONDERÁ LA GENTE EL 28 DE JUNIO?

Por otra parte, leo en un medio ‘oficial’ una crónica sobre un mail ‘pinchado’ de un periodista, también de Francisco De Narváez y enviado, paradójicamente, en forma anónima, sobre cerrado, al juzgado.

Entoces, recuerdo una causa por ese tema de las “pinchaduras” e intromisión en la vida ajena y que ¡oh, casualidad pasó de ser tapa de todos los medios a quedar en nada! Aunque lastimaron familias enteras y diezmaron personas de bien, auténticas.

Extraditaron hackers prófugos desde Uruguay y cuando éstos amenazaron con decir la verdad, el tema “pasó al olvido”… Involucraba/involucra a ‘peces gordos’, está visto. 

Ende: hackers libres, y causa paralizada. Sin juez siquiera que diga o explique nada. 

Juegan con la ciudadanía. Se nos burlan en la cara.

Por estos pequeños “detalles”, quizás sea bueno tener en cuenta que, el resultado electoral, si bien, juzgará todo este dilate oficial, también nos evaluará a todos los argentinos como sociedad.

“Quién puede entender, qué entienda…”

 

 

 

 

 

Buenos Aires, Martes 9 de Junio de 2009

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DÍA DEL PERIODISTA: UN PEQUEÑO HOMENAJE Y ALGO MÁS…

Viernes, Junio 5th, 2009

Bernardo Neustadt  07-06-08 / 07-06-09/ 07-06/2010 

Es dificil determinar cuánto tiempo pasó porque siempre se tiene un calendario de fechas internas que dicen mucho más de lo que otros pueden adivinar. El tiempo es anárquico en ese interior donde se guardan los recuerdos y sentimientos más auténticos.

El próximo 07 de Junio se conmemora el Día del Periodista. No podía, BERNARDO NEUSTADT despedirse, físicamente, en otra fecha de su público (que fue mucho aún cuando algunos no lo admitan, no hayan valorado en un 100% su labor, o cuestionen sus modos y maneras)  Y menos todavía, podía dejar a sus amigos un día cualquiera: eligió su momento, lo hizo con esa paz que le brotaba de adentro aunque fuera pura adrenalina. Nunca fue viejo, en rigor, nunca fue… sigue siendo.

Trascribiendo, una vez más está suerte de entrevista, que fue un desafío hacerle por cuanto nos unía un afecto verdadero y años de complicidad, y sincera amistad, de buscar lo que no lográbamos: una Argentina de veras, más digna, más vivible, menos compleja…, pretendo  rendirle un pequeño homenaje aunque, en realidad, esta sea otra vez una fecha más.

Poco dicen las letras de molde heladas en una lápida. Más dice aquello que no está escrito pero late dentro de aquellos que lo conocieron como él era: sin las luces de las cámaras, sin la fama, sin su corte de aduladores que desaparecieron cuando de “Tiempo Nuevo”, pasó a tener y a disfrutar “Su” tiempo. Entonces, sus verdaderos amigos fueron los protagonistas de cada “programa” que seguía haciendo porque, en rigor, Bernardo -aún sin micrófono o máquina de escribir al lado-, era periodista hasta el tuétano.

Asimismo, agradezco más que a nadie a mi MADRE por su apoyo incondicional y su invalorable esfuerzo por darme las mejores herramientas, materiales y morales, para ejercer con independencia y honradez, esta profesión que derivó en el análisis político, al cuál sigo considerando un servicio; aunque en la realidad, una gran mayoría lo haya convertido tan sólo en un negocio, un mercado de intereses aleatorios.  

Gracias Mamá también por sentarme desde muy chiquita a ver juntas ese programa donde un hombre de anteojos, en blanco y negro, le hablaba de cosas que yo ni entendía, a las cámaras. Hoy sé por qué lo hacías… 

GABRIELA POUSA
Junio de 2009 / Junio de 2010

ENTREVISTA REALIZADA A BERNARDO EN EL AÑO 2005 (para la revista Edición I) PERO CON VIGENCIA INUSITADA… 

Posiblemente el viaje más largo que Bernardo Neustadt haya realizado fue aquel que lo trajera desde su Rumania natal hasta esta geografía donde encontró su patria. Él lo repite con un tono que va desde el orgullo hasta el asombro para quedarse finalmente en la satisfacción de haber sido fiel a sí mismo: Yo elegí dos veces a la Argentina”.

Y todo cuánto rodea al hombre que marcó un antes y un después en el periodismo argentino ratifica el enunciado. Dudo que pueda encontrarse alguien más argentino que Bernardo.

El resto, los kilómetros, los años no son sino un viaje que ha sabido hacer a través de sí mismo. Odiado, amado sin términos medios, baja las escaleras con la ansiedad de un niño y la agilidad de un joven tal vez porque tiene en sus ochenta años, la juventud a flor de piel y la ilusión de la niñez. Pese a destellos nostálgicos que escapan de sus ojos claros, vive este 2005 siempre con rol protagónico.

No quiere perderse un ápice de lo que pasa y aunque confiesa un hartazgo que empieza a pesarle demasiado, vuelve a mudarse de esperanza como él mismo relata y esta acá, entre nosotros, como si un ‘Tiempo Nuevo’ pudiese todavía ser algo más que un sueño para el país. Y para él.

Bernardo nunca supo ser mero espectador. Le importa lo que pasa tanto como lo que deja de pasarnos. Posiblemente con él, pase algo similar a lo que narrara en su autobiografía el poeta irlandés Bernard Shaw capaz de afirmar que nunca le han pasado cosas fabulosas. Y es que en este caso también ha sido Bernardo Neustadt quién le ha pasado a las cosas.

A pesar de los escombros y atolladeros todavía cree, sueña, y superada la etapa de anteojos y conflictos con la vista, hoy ve y mira mejor que nunca.

En rigor, puedo decir que es el mismo Bernardo Neustadt que me recibiera 15 años atrás (no porque confiara en mí sino porque confiaba en él) Y sigue confiando. Un hombre de valor  aunque muchos cuestionen sus modos y sus trajes, pese a que vistió siempre la camiseta de Bernardo. Lo demás es maquillaje. Los gobiernos no pudieron cambiarle el equipaje aún cuando lo empujaran a Ezeiza.

Cuenta, quizá con alguna preocupación, su corto exilio en Bruselas cuando María Estela Martínez de Perón decidió censurarlo. Horas después una bomba estallaba en el edificio donde vivía. El entonces Jefe de Policía le recomendó que se fuera. Y se fue tal vez porque sabía que era la única forma de volver.

Eran los comienzos de los mentados 70’. Sobre esa década que hoy quiere retomarse inexplicablemente en la Argentina, Bernardo aclara: “Hay que recordarle a Kirchner y al gobierno que los ‘70 no empezaron en 1976, pasan por alto 6 años como si no hubiesen sido parte de una década de atraso y caos”

Escuchar al periodista que fue capaz de enfrentar cara a cara a Eugenio Aramburu con Mario Firmenich hablar de los ‘70 es fuerte. Uno no puede preguntarle a él por la memoria tal como la diezman hoy desde arriba porque Neustadt es un museo vivo de la memoria sin ceguera.

Por eso, cuando le pregunto por aquella época, me dice con énfasis: “no arranca con las dictaduras sino que empieza donde se inicia la década”. Así, al buscar definir qué pasa en esta geografía, vuelve a recordar a ‘Isabelita’.

“Haces unos meses, en el Corte Inglés en Madrid había una mujer que me miraba, no sabía quién era, me acerqué y al ver que me seguía con la mirada, la saludé. ‘¿Usted tiene el tupé de saludarme?’, me increpó abruptamente. Me di cuenta que era Isabelita, no sabía que decirle. ‘¿Usted que cooperó con mi caída, usted que fue causante de mi desgracia tiene el tupé de saludarme?’ - claro, yo no sabía qué decirle pero enseguida cambió el tono y me dijo ‘No tema, que le hablo jocosamente pero ahora dígame. Yo ya no estoy en el gobierno, el tiempo pasó, ¿la Argentina está mejor?’. Me quedé mudo”, cuenta.

Pero no quería que se calle. Por el contrario estaba allí esperando que hable, que me defina dos años de gobierno de Kirchner. Lo hizo sin titubeos, a su manera, sin vueltas aunque con un sesgo de tristeza en la mirada que le descubrí por vez primera.

“Dos años de caos. Dos años de odio, de volver al pasado, al pasado… Dos años perdidos. Recién leía las últimas encuestas que me mandó Rosendo Fraga y dicen que cuando asumió la Presidencia con 22% de votos tenía 70% de imagen positiva, hoy tiene 40%, la gente se da cuenta, la gente se está hartando. Kirchner no va a pasar a la historia.”

Bernardo nunca fue un hombre de medias tintas, tampoco lo es ahora y está lejos de caer en lo “políticamente correcto”. No sé si acaso está más viejo. Sí, lo noto más sabio, más sincero.

Me cuenta que el día anterior había estado con Manuel Fraga Iribarne, presidente de la Xunta de Galicia, “ese hombre fue ministro de Información de Franco y sin embargo, nadie en España lo está acusando con el dedo ni están rasgándose las vestiduras. Acá estaría exilado o muerto”, me lo pone como ejemplo y la bronca le da fuerza: “Acá están viniendo a ver qué hacía usted en los 90 cómo si ellos no hubiesen formado parte del gobierno en esa década, se creen la nueva política y son la vieja política. Me pregunto si Kirchner fue tan guerrero en los setenta, si fue montonero como él dice, cómo hizo para estar luchando y llenándose de plata, miren su declaración patrimonial…”

Bernardo siempre desafía. Es un desafío en sí mismo. Su opinión del presidente la dio sin merodeos, mirándome de frente, moviendo las manos para acompañar la idea. Tapándose los ojos de pronto como queriendo no ver esta Argentina al borde del precipicio con una dirigencia que encima trata de empujarla al vacío.

Agrega: “Kirchner manejó la provincia de Santa Cruz como un patrón de estancia y ahora quiere manejar la Argentina de la misma manera, con el dedito para arriba. Y como no le gusta que le levanten el dedo a él, que lo reten decide no ir al Tedeum, se mandó a hacer un Tedeum para su gusto, encontró un cura amigo”

Antes de poder comenzar un ‘ping pong’ de preguntas y respuestas, hablamos sobre la coyuntura, el conflicto social, la intolerancia, si es preciso salir a la calle ahora que Juan Carlos Blumberg anuncia su cuarta marcha…

Aparece entonces un Bernardo reflexivo, que no se priva del silencio, y lo convierte en aliado de las respuestas. Elocuente, habla sin palabras y con ellas simplemente sintetiza.

“A Blumberg le secuestran y asesinan un hijo no dice nada pero llena una plaza con 200 mil personas. En Cromañón mueren 193 chicos y no pueden reunir más de mil… la gente se cansó, está harta, sabe que no sirve de nada salir, está cansada de las cartas de lectores, de reclamar, de pedir, nadie escucha.”

Pero necesitaba saber más. Siempre supe que conversar con Bernardo  era un aprendizaje. Lo fue 15 años atrás, lo era en ese momento. No fue fácil sin embargo interrumpir esos largos silencios que, por primera vez, encontré en él.

Más tranquilo pero no menos espontáneo empezó a responder la seguidilla de preguntas sin que le importara si era o no una impertinencia de mi parte someterlo a esa batalla de interrogantes sin anestesia.

-¿Cada pueblo tiene el gobierno que se merece?
-No. Evidentemente el gobierno es un emergente de la sociedad pero no todos los argentinos nos merecemos este gobierno. Seremos una minoría, pero esa minoría no merece esa dirigencia. Este país tiene un poco de menemismo, un poco de liberalismo, muy poco de kirchnerismo.

Conscientes los dos de que en esta Argentina no queda en pie ni el lenguaje, que la devaluación arrasó incluso con el idioma, me atreví a sugerirle conceptos que hoy están vacíos de contenido, que han pasado a ser meros eufemismos para tratar de volver a darles argumentos concisos.

Más allá de la redundancia, empecé por el principio:

-¿Democracia?
-‘Nunca en domingo’, es el título de una película muy vieja que vi los otros días pero que debería tenerse en cuenta, porque la democracia en Argentina es un día, un domingo, no más que eso. Los países serios ni siquiera votan en domingo.

-¿Dónde estamos?
-Habemus caos.

Y entonces me pregunto yo si hace falta más elocuencia…

-¿Después del caos?
-No sé. Estoy cansado de mudarme de esperanza. No sé puede vivir así, cada día te matan la esperanza, las ilusiones. ¿Adónde podemos ir si cada 15 minutos la televisión te muestra una imagen de violencia? A mi edad estoy aprendiendo sexo explícito por televisión. ¡De veras, ya aprendí como dos posiciones nuevas! Después, los chicos te toman los colegios, los piqueteros te cortan las calles. Salir a caminar por Buenos Aires es un desafío a la vida y yo estoy cansado, cansado de mudarme de esperanza en esperanza.

-¿El mayor problema de la Argentina?
-El default moral.
No vacila siquiera.

-¿La economía?
-Siempre igual, los que tenemos para comer vamos a seguir comiendo pero los que tienen planes ‘descansar’ o trabajar esos sacaron visa a la pobreza eterna, no salen más de la
miseria. El gobierno necesita que se mantengan pobres para siempre. Eso ya no cambia en la Argentina.

-¿Los empresarios?
-Tan culpables como la dirigencia política. Un día se besan con Alfonsín, después se abrazan con Menem, aplauden a Duhalde y ahora están con Kirchner. Me acuerdo que una vez el presidente de Telecom. Me dijo: “Neustadt yo no vendo moral, vendo teléfonos”.

-¿Libertad de prensa?
-No hay y me consta. Fue un error de Menem derogar el artículo 45 de la Constitución en el ‘94, hoy hay grandes monopolios, negocios, quizás libertad de empresa pero no libertad de prensa. Basta ver como se las ingenian para poner avisos aquí y allá, todo da lo mismo.

-¿Educación?
-Pongo y me pongo cero.

-¿Latinoamérica?
-Un fracaso.

-¿Europa?
-Un milagro. Millones de muertos y ahí están todos juntos, judíos, franceses, alemanes…

-¿Los Estados Unidos?
-El país más importante del mundo. Puede que no sean muy espirituales pero para eso también tienen el consumo. Si les falta, lo compran. Todo lo consumen.

-¿Derechos Humanos?
-Me gustan más los deberes humanos

-¿Un prócer?
-Juan Bautista Alberdi.

-¿Cromañón?
-Una postal de la Argentina.

-¿La oposición?
-No la veo. Escucho voces sueltas. Todo es el peronismo pero Perón murió y no se dieron cuenta.

Ricardo López Murphy?
-El se mira al espejo y sabe que tiene la imagen del hombre fuerte, del hombre que puede, del guerrero pero tiene que tener la sabiduría de Winston Churchill, si sabe esperar su momento, llega.

-¿Mauricio Macri?
-Si quiere hacer política tiene que dedicarse a la política, no puede estar ardiendo Cromañón y él esquiando en Aspen. Tiene que dejar de dirigir a Boca, un equipo que pierde y además no todo el país es de Boca. A la política hay que dedicarle todo el tiempo. Es un hombre joven con muchas cualidades, si hace política, el futuro puede ser suyo.

-¿Elisa Carrió?
-Uh! Es la mejor radióloga de la Argentina. Nadie la pinta mejor. Ahora, yo ni loco me haría atender por ella…

-¿Cree en el contrato moral?
-No. Para que haya un contrato moral tiene que haber dos morales y en la Argentina no hay ninguna.

-¿Los argentinos?
-De Gaulle tenía un cartel en su escritorio que decía ‘si no me trae la solución es parte del problema’. Los argentinos somos 36 millones de problemas.

-¿Carlos Menem?
-Hizo la mitad de lo que debía hacer… No comparto el modo sí el objetivo. No era un mafioso.

-¿Eduardo Duhalde?
-Dicen las malas lenguas que es corrupto. No lo sé.

-¿Raúl Alfonsín?
-El reflejo del argentino medio. Un misterio, no lo entiendo. Un día firma pactos con Menem y luego se abraza con Kirchner. Es un enigma.

-¿María Julia Alsogaray?
-Yo no sé si pecó o no. Tuvo su oportunidad de hacer cosas, le perdí el rumbo cuando terminó su gestión y no logré todavía que nadie me explicara por qué estuvo presa ella sola y no Bauzá, Alderete, Matilde Menéndez, por ejemplo. No entiendo… ¿Por ser mujer, por ser el exponente del liberalismo…?

-¿Martín Balza?
-Yo creí que era un idealista pero canjeó ideales por una embajada. Me confundí.

-¿Fuerzas Armadas?
-Qué triste, cuánto rencor están volcando en generaciones que no tienen nada que ver. Quieren que las nuevas generaciones carguen con culpas que no tienen y los llenan de rencor. Eso a la larga termina mal. Tanto rencor, tanto revanchismo termina mal.

-¿Roberto Bendini?
-¿Bandini? Un procesado que compraba regalitos para casamiento con fondos del Estado, con la plata de Doña Rosa. Un procesado que quiere procesar a todo el Ejército. Un capataz del presidente, nada más. Se tiene que ir. (Nota de autor: Por suerte, lo fueron)

-¿Justicia? El silencio es interminable. Lo interrumpe solamente el ladrido de Amore, su perro. Entonces, sonríe y me dice: “Hasta el perro se indigna. La Justicia no tiene siquiera ministerio tiene misterio. Hay un misterio de Justicia. Cuando era joven, una vez una chica me dijo: ‘Puede dejar de hacerme la corte’, se entiende, no?”

-¿Seguridad?
-¿Qué es eso?

-¿Los ’90?
-Cambiaron el país, tuvimos sueños, pudimos comprar un auto sin tener que pagarlo primero y esperarlo para que al final te cambiaran el precio, los jóvenes pudieron viajar, conocer el mundo, las parejas pudieron comprarse su casa, pudimos hablar por teléfono, estudiar, se terminó con la inflación. La inflación robó la juventud de muchos en la Argentina, a mí me robó años la inflación…

-¿Los ’70?
-Una época de caos, pasado, pasado…

-¿Una esperanza? -Racing.

-¿Dios? -Todo.

-¿Un deseo? -Ver otra Argentina.

Nos quedamos hablando. Algunas anécdotas muestran que a Bernardo no se la contó nadie, la vivió y –guste o no– sus palabras tienen el fragor de la experiencia.

Se presta a las tomas fotográficas sin cuestionamientos. Neustadt estaba dispuesto al diálogo pese a que la noche anterior se había sometido a tres implantes de muelas: “El odontólogo es el único que me deja con la boca abierta”- bromeó.

Para terminar, se me ocurre sugerirle otro nombre:
-¿Bernardo Neustadt?
-Un exitoso fracasado.

No pude ocultar mi sorpresa: -¿Cuál es el fracaso de Bernardo Neustadt?
-No haber podido cambiar la mentalidad de la gente.

Siempre fue un hombre exigente para con los demás y para consigo.

-¿Lo dejaron solo?
-No, la gente me sigue, me apoya….

Su casa tiene un cartel que reza “Tiempo Mío” pero sé que en ella tengo las puertas abiertas. “Aquí vive un periodista” se lee en las rejas. Y me atrevo a decir que allí vive ‘El Periodista’.

Esta entrevista fue realizada un día gris, en un otoño característico. El calendario marcaba “05 de Julio de 2005” pero las fechas son siempre arbitrarias.

¿Acaso el pasado 7 de Junio de 2008, Bernardo se nos fue? No. Apenas si ha viajado, se ha “mudado de esperanza” como me decía él, y está esperándonos para que le contemos si algo ha cambiado aquí abajo. ¡Ay, Bernie, si supieras que aún nos queda tanto por hacer! ¡Todavía siguen los mismos, destrozando…!

Un sueño se cumplió: Racing sigue en primera división. Bernardo lo está festejando.

No lo dejamos ni lo dejaremos solo. Tampoco él nos ha dejado. Y al olvido le ganó hace tanto…

Por mi parte, sólo resta agregar:

¡GRACIAS BERNARDO!

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Con Bernardo en su casa de San Isidro

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ANTE LA CRISIS MUNDIAL: LA FALACIA DE LA AUTARQUIA

Viernes, Junio 5th, 2009

Por Javier Garcia Labougle

Exclusivo para Perspectivas Políticas.Info

A medida que se la economía mundial se va desenvolviendo en un marco de recesión global sincronizada e incertidumbre elevada, la performance de los diferentes grupos de países va dejando lecciones duraderas y derrumbando falacias, como el de la autarquía a la que nuestra sociedad continúa siendo adicta.

Los flujos de comercio y de capitales son las vías de comunicación entre las economías nacionales y la economía mundial. Cuando la economía mundial sufre una recesión, como es el caso actual,  cae el comercio mundial y el crecimiento de las economías nacionales se deteriora en la medida que decrecen sus exportaciones.

Mayor será el deterioro cuanto mayor sea la dependencia del crecimiento del mercado global.

Similarmente, la recesión frena el flujo de capitales desde los centros proveedores de excedentes del mundo desarrollado a los centros demandantes del mundo emergente, disminuyendo así el crecimiento de los países receptores.

El sueño de la autarquía, de vieja raigambre en nuestro país, ha pretendido aislarse de estas influencias externas buscando un desarrollo económico a “puertas cerradas”.

La pérdida de posiciones de nuestra economía en la economía mundial en las últimas décadas evidencia el error de esa estrategia. Y la experiencia de estos últimos dos años, resulta una lección aún más evidente.

Durante el período de altas tasas de crecimiento económico que logró nuestro país a partir del 2003 y hasta el 2007  alimentó el sueño autárquico, y sostuvieron la expectativa de que nuestro país estaría inmune de la crisis mundial que se desató a fines del 2007.

En contraste con el modelo “abierto” de los 1990, no había que temer otra crisis estilo 2001-2002, por la sencilla razón de estar fuera del circuito de financiación externa (se canceló la deuda con el FMI, y el país no volvió  a emitir deuda en el mercado financiero internacional luego del canje forzoso de la deuda en 2005)

La experiencia de la actual crisis mundial muestra sin embargo, que nuestro país está sufriendo en mayor medida sus consecuencias que su pares del mundo emergente, y en particular de la región.

Estrictamente hablando,  nuestro país ha sido re-categorizado como un mercado “fronterizo” más que emergente. Por ello, en estos dos meses de recuperación en los mercados financieros globales, la caída en el riesgo país de Argentina, ha sido muy inferior a la de sus vecinos de la región, que han logrado emitir deuda a tasas de interés aún inferiores a las previas a la crisis.

Este mayor acceso al financiamiento externo permite a esos países ir superando la restricción crediticia que ha afectado el crecimiento de sus economías.

Por el contrario, en nuestro país estamos asistiendo a una creciente restricción crediticia que empuja aún mas hacia la recesión a una economía que no ha logrado todavía contener la inflación.

Es decir, crece la amenaza de un proceso de inflación con recesión, tal como se vivió en los 1980s.

La explicación de esta aparente paradoja, debe buscarse en la falacia misma del sueño autárquico. Los países que hoy están enfrentando con mayor éxito la crisis, no son los más cerrados a la economía mundial, sino los que han logrado ahorrar en tiempos de bonanzas y desarrollar sus mercados locales de capitales para sostener el financiamiento del consumo y la inversión interna, cuando caen las exportaciones y el financiamiento externo.

Aún es tiempo de aprovechar esta lección, y enfrentar las crecientes amenazas sobre la estabilidad de las cuentas externas y fiscales de nuestro país, que pueden agudizar el escenario de inflación con recesión,  diseñando una política económica en línea con las que han adoptado las economías emergentes que han probado ser más resistentes, e integradas a la economía mundial.

© www.perspectivaspoliticas.info

Javier García Labougle es economista y analista de inversiones

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El sueño de ‘vivir con los nuestro’ conduce al aislamiento

Posted in Javier García Labougle, Los Columnistas Invitados | 1 Comment »

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