doingword.com

Archive for the ‘Gabriela Pousa’ Category

MEMENTO (Del lat., acuérdate)

Domingo, Julio 25th, 2010

Por Gabriela Pousa

“Dónde estás? Acabas de despertar en un cuarto de hotel. Aquí están las llaves, sentís que es la primera vez que estás ahí pero…quizás lleves aquí una semana, tres meses es difícil decirlo no sé. Es un cuarto anónimo”. Fragmento del film Memento*

Atrás quedó una semana llena de aparentes novedades en materia política. Claro que, lo que aquí y ahora suele llamarse “novedades” llega sin el elemento básico y esencial como para ser así definido. Y es que lo “nuevo” aunque se trate de dibujarlo no está. El film va hacia atrás.

La Argentina está sumida en la fase más ruin de aquello que denominamos la vieja política. Paradójicamente, un país que ha sorteado el principio de siglo bregando por el cambio, se halla enfermizamente arraigado a las costumbres más perniciosas de los vicios del pasado. Si acaso la corrupción fue una constante en sucesivas administraciones que forjaron esta decadencia, hoy directamente aflora en escena como el ícono intrínseco del sistema.

Los “vueltos” que pudieron guardarse algunos funcionarios en la demonizada década del ’90, ya no satisfacen. No alcanzan el status de coima ni por broma. Ni sirven de propina. De la famosa pista de Anillaco, a las propiedades del matrimonio presidencial en El Calafate las distancias son abismales. Desde luego que una cosa no justifica ni anula la otra. Pero con estos arbitrarios ejemplos, queda graficado por qué el gobierno de estos últimos siete años se sitúa en el plano más envilecido de lo antiguo. Lo peor de la política se afianza con una mediocridad que espanta.

Las Instituciones son ruinas de una república vencida, no por guerras sino por ignominia. En el banquillo de los acusados se sienta la mismísima Justicia. La legislación no iguala, discrimina aunque en la oratoria oficial y eufemística pretenda celebrarse como un paradigma de paridades para todos aquellos que viven en la Argentina.

Así como la “redistribución de la riqueza” del “modelo productivo” kirchnerista coopera a marcar mayores diferencias, las nuevas leyes en lugar de tender puentes, abren grietas.

La ley de Medios, aunque aún no se haya instrumentado siquiera, obliga a la televisión a estar más lejos de transmitir aquello que pasa e interesa a la población. Se ampliará la brecha si ésta encima entra en vigencia.

La ley del matrimonio entre seres del mismo sexo pone de manifiesto intereses demagógicos que se valen de derechos, manipulados según el antojo de las necesidades electorales de un gobierno.

Los jubilados nuevamente quedan presos de debates fútiles, porque si del intento se pasa al logro, lo que sigue es el veto. Y el mayor interés para la “oposición” parece ser que quede al descubierto el descrédito político del Ejecutivo. No se ve un genuino desvelo por la calidad de vida de los “viejos”…

El silencio y el mutismo de algunos marca a las claras la incapacidad para responsabilizarse de todo hecho. Aparecen y desparecen de escena como si no hubiese frente a ellos, espectadores que pagaron la entrada para escucharlos y verlos en acto, no en hibernadero. En consecuencia el precio termina siendo una estafa, y la obra no vale nada.

Las fotos importan más que el guión. La trama del film se asemeja a un engendero de imágenes sin significación. El ayer revela más el hoy que aquello que sucede en este momento.

Los argentinos no pueden imitar siquiera al protagonista de “Mementos” porque no alcanza la superficie del cuerpo para anotar el devenir de los hechos y no perder la noción del tiempo. Se ha cercenado la memoria con la desfiguración de lo verdadero.

Todo es demasiado grotezco. El que ayer se negó a un juicio, hoy pide a gritos tenerlo. ¿Actuó la conciencia entre medio? No, cerraron los números para que el resultado sea benéfico. Si la taba se da vuelta en el proceso, habrá plan B y en lugar de la banda y el cetro, intentarán seguir al frente del Obelisco y el Cabildo. No suena muy patriótico es cierto, pero es más realista que la declamación en verso de una transparencia en algo que nació desde el vamos sucio y maniqueo.

Desde luego que los integrantes de la administración de la ciudad de Buenos Aires son “nenes de pecho” al lado de los miembros del gobierno nacional. No en imitarlos sino en diferenciarse está el mérito. Hay quienes eligen como adversarios a aquellos que saben perdieron de ante mano. Vulgarmente podría decirse que así ‘cualquiera es macho’…

Lo grave de todo esto es que se sitúa a la sociedad frente a una temática que no le soluciona nada aunque le clarifica de alguna manera el panorama. Lo que hay no presenta síntomas de poder cambiar las viejas prácticas de una política viciada por demagogia y oportunismos ligados a intereses mezquinos. El “bien común” es un binomio muerto dentro de un libro que parece que hiciera años que no se ha abierto: la Constitución de la Nación.

En su lugar se han emplazado ejemplares de Corin Tellado, novelas y culebrones donde los galanes pierden prestancia, y aunque se engañen a sí mismos, no conquistan nada. La dama sigue en el rol de Penélope tejiendo la esperanza de un comicio donde la ciudadanía no acuda simplemente a ensobrar al adversario menos malo, sino a elegir un hombre o una mujer capaces de cumplir un mandato.

Tal vez el error sea creer que éste equivale a un período de cuatro años cuando, en rigor de verdad, de lo que trata es de cumplir en representarnos.

* Memento: película de suspenso (2000) El guión de Christopher Nolan está basado en un relato llamado ‘memento mori’ (en latín, “recuerda que eres mortal”) Una de las mayores peculiaridades del film reside en su línea temporal, la cual en vez de ser lineal va hacia atrás, a saltos, mostrando según avanza la película las causas de lo ya visto, en vez de las consecuencias.
a4qkn0z4jm82q4n8

Nota para economiaparatodos.com.ar

Posted in Gabriela Pousa, General | Comments Off

SIGAN PARTICIPANDO…

Domingo, Julio 18th, 2010

Por Gabriela Pousa

La inflación no cesa, nadie por otra parte se ocupa, las “garrafas sociales” brillan por su ausencia (situación que no ha de suceder el próximo invierno cuando las elecciones estén en demasía cerca); la inseguridad se sigue cobrando víctimas día tras día; la crisis energética hace mella mientras, impunemente, se la niega. Las giras de la Presidente arrojan idénticos resultados: éxitos para las crónicas oficialistas y fracasos para la realidad argentina…

En definitiva, no se ha modificado un ápice el escenario político en los últimos días. Aquellos regodeos que se producen cuando asoma la creencia de que Néstor Kirchner ha perdido la iniciativa responden más a deseos reprimidos por un gobierno que asfixia con su metodología, que a aquello que en verdad sucede en esta geografía. Sostener que el matrimonio presidencial está debilitado no basta para modificar los cauces de la política.

Basta observar que una vez que el Congreso decide legislar, todo puede darse vuelta gracias a la falta de escrúpulos de los operadores oficialistas, y a la obediencia debida que reina en el kirchnerismo.

La población vive esas sesiones en el recinto como un Boca-River donde el resultado siempre es impredecible aunque haya un dato que, de algún modo, adelanta el final del debate: el gesto adusto o distendido de Miguel Ángel Pichetto.

Si las cámaras estuviesen en los despachos de los llamados “representantes del pueblo” en lugar de transmitir lo que ocurre en el recinto, otro sería el cantar, y la sociedad en su conjunto podría darse cuenta qué define los votos a favor o en contra de un proyecto. Hablar de voluntades y libertad de conciencia es una afrenta a la coherencia.

Lo cierto es que los hechos de la última semana, de alguna manera, han dado comienzo a la trama proselitista con miras al 2011 más que otorgar derechos a una minoría, destrabar el comercio con China o anular las posibilidades de Mauricio Macri para encarar una carrera que él mismo inició sin demasiadas previsiones.

Con los fuegos artificiales del Bicentenario y la derrrota en el Mundial se acabó la paz y la ingenuidad para quienes pretendían soluciones reales a los conflictos que acechan a la Argentina. De ahora en más, se abre el juego de poderes donde priman las internas y las chicanas están a la orden del día.

En Olivos todo son cuentas. No hay forma de abultar las cifras a pesar de los triunfos que se cosechan en apariencia. El “matrimonio” entre personas del mismo sexo no encuentra en sus orígenes a los Kirchner como artífices, sin embargo son ellos quienes sacarán provecho. En rigor, el éxito lo miden en la posibilidad de seguir distrayendo al pueblo, y demostrar un poder que se creía perdido frente a un “adversario” como la Iglesia. Era una asignatura pendiente para el kirchnerismo.

Medirse contra dos mil años de poder es un desafío inexpugnable para quién sufre el síndrome de “Yo el Supremo”. Ahora bien ¿quién le garantiza a los Kirchner que los homosexuales lo votarán porque les facilitó un derecho? De ser así, si mañana el gobierno le otorga algún beneficio a la clase media, ¿esta correrá ciegamente a ensobrar su boleta? Si eso sucediese, más que poner en tela de juicio la cordura de los K habría que empezar por analizar qué pasa en la sociedad, y advertir que el eje del problema está en otro lugar.

La oposición, mientras tanto, no termina de acomodarse en el tablero. Pierde casilleros sin asidero, avanza un paso y retrocede dos. El diálogo en ese sector es también un anatema y una asignatura pendiente. Ya pasó marzo, pasó el año de la elección, pasaron las excusas queda la ineficencia manifiesta.

A muchos de ellos les espera la característica avanzada kirchnerista, aquella que jaqueó alguna vez a Enrique Olivera, que intentó voltear a Francisco De Narvaez con el tema de la efedrina, que pretendió relacionar a Claudio Lozano y Pino Solanas con un espía cuya guarida estaba debajo de un escritorio en el Ministerio de Economía, la misma que sacudió el humor de Luis Juez no hace más de un mes…

¿Están preparados los supuestos opositores para semejantes zancadillas? Se verá los próximos días. Lo que sigue siendo más preocupante es que si acaso no están preparados para superar esta metodología, muy dificilmente lo estarán para sacar adelante un país que, mal o bien, dentro de un año tendrá a los Kirchner del otro lado del poder, y a veces puede suceder que ambas veredas, en realidad, terminen siendo las dos cara de una misma moneda.

kirchner

Nota para Economia Para Todos

Posted in Gabriela Pousa, General | Comments Off

LA “IGUALDAD” QUE DIFERENCIA AÚN MÁS…

Domingo, Julio 11th, 2010

Por Gabriela Pousa

“Sólo la diferencia es fecunda” Vladimir Volkoff

Una vez eliminada la Argentina del campeonato mundial, la “política” se vuelve a subir a las tablas. Se observa, sobre todo, en las intenciones de la oposición para frenar el poder hegemónico oficial aunque de la potencialidad al acto concreto falta un trecho. También han resurgido denuncias de corrupción, aún cuando estas han sido una constante desde la asunción de la actual administración.

El tema de la “embajada paralela” no difiere en esencia de otros tantos casos conocidos: se trate de Skanska, el Caso Greco, los sobreprecios de gasoductos, la “inauguración” de obras que ya habían sido presentadas, la valija de Antonini Wilson, los remedios truchos, la efedrina, los aportes de campaña, y demás asuntos que escapan incluso a la memoria más vasta.

Si bien todo ello va sumando un desgaste cada vez más palpable, lo cierto es que nada terminará por dilucidarse hasta tanto, los Kirchner, finalicen su mandato. Sucedió con otros gobiernos, y éste que hoy aparece jaqueado por las denuncias y las causas judiciales no será la excepción a esa extraña regla que impide aplicar, por ejemplo, ni más ni menos que un artículo de la mismísima Constitución.

Es por eso que el juicio político por mal desempeño en la administración pública, no parece tener cabida en la Argentina aún cuando la evidencia salta a la vista. Ha sido sacado de su contexto para convertirlo en eufemismo oportunista. Cualquiera que se atreva a mencionarlo será acusado de “golpista”, y sentenciado por atentar contra una democracia igualmente falseada. Pero todo suma para que mañana, Comodoro Py sea, al menos, un paseo frecuente para aquellos que hoy merodean los despachos de Balcarce 50.

Si bien se mira, de lo que se habla es de temáticas abstractas. ¿Cuánto tiempo más se ha de discutir, por ejemplo, los negocios turbios que se tejieron con Hugo Chávez a través del Ministerio de Planificación, sin que exista ningún control? ¿Qué juez se atreverá a indagar a los actores principales del hecho? Sin duda habrá magistrados probos con intenciones de hacerlo, pero la metodología kirchnerista basada en el miedo y la amenaza todavía son un freno concreto, aunque asomen iniciativas al respecto.

Lejos del pesismismo pero cerca de lo fáctico y empírico, puede asegurarse que todo cuánto se debate en el escenario político no deja de ser pasajero, y en la coyuntura incluso, funcional muchas veces al kirchnerismo.

El nerviosismo que dicen que genera el escándalo de la diplomacia paralela puede ser cierto pero derivará, inexpugnablemente, en alguna maniobra distractiva que permita captar la atención de la sociedad hasta tanto se desdibuje de la tapa de los diarios la figura controvertida de Julio De Vido, la “infidencia” de Eduardo Sigal, o la rudeza de Héctor Timerman.

No en vano, la polémica que desata el “matrimonio” homosexual gana terreno día a día. Incluso a aquellos a quienes el tema no los desvela porque sus problemáticas pasan por cuestiones absolutamente ajenas, se ven obligados a esta vigilia donde se extreman posiciones como si se tratara de una guerra, más que del convencimiento de igualar derechos.

Y es que algo de eso se esconde detrás de todo ello. El condimento político asoma sin disimulo en lo mediático y legislativo como si fuera un ovillo de lana cuyo inicio conduce directo a la residencia de Olivos. Del colapso de la salud, de la inseguridad y la violencia cotidiana no se esgrime ni una palabra. Es cierto, los muertos no hablan…

Ahora bien, ¿cuál es la necesidad de forjar una modificación tan controvertida en este ‘ahora’ en el cuál afloran un sinfín de conflictos que ameritan prioridad? Porque no se trata de polemizar sobre valores que cada uno ha de mantener según sus convicciones haya o no legislación. Se trata de la urgencia de Néstor Kirchner para atraer voluntades que sumen al caudal de votos, que por el manejo de la caja tendrá en los comicios próximos.

No hay interés alguno en reivindicar derechos, no nos engañemos.La especulación es el motor, y la certeza de haber perdido la credibilidad y el respaldo social para ganar una elección, condujo a crear una falsa necesidad en grupos minoritarios que venían interactuando en sociedad como todos los demás. Sin conflicto. ¿De qué discriminación estamos hablando?

Prejuicios hubo y habrá siempre por más que quiera o no Néstor Kirchner, pero más allá de ellos es menester reconocer que si algo se ha modificado en el país en las últimas décadas es la concepción “conservadora” de conductas, principios y roles. No en vano, la sociología contemporánea refiere a grandes cambios, agraden o no. Desde luego que en determinados aspectos, pretender consensos absolutos es y será vano.

El tiempo debatiendo la igualdad entre seres diferentes por la mismísima naturaleza humana es un as que saca de la manga Kirchner para distraer y analizar el efecto en encuestas y sondeos. No es novedosa su ambición de auto erigirse defensor de quienes no necesitan defensa, porque no hay ataque siquiera; o de agredir a aquellos que conviven en paz.

En el marco de la libertad, cada ser humano es dueño de hacer de su vida lo que le plazca en la medida de no afectar a los demás. Claro que esta premisa cae en saco roto en un país donde los derechos de algunos se “defienden” anulando el de los otros. Basta como ejemplo citar los cortes de calles por parte de quienes pretenden conquistar sus merecimientos, impidiendo que el resto logre el mismo efecto.

Esta claro que en la Argentina se palpa la presencia de ‘los unos y los otros’ cuyas circunstancias, ideas, principios y conductas los sitúa inexorablemente en veredas opuestas, los diferencia. Y los Kirchner son los principales interesados en que así sea. En una sociedad, lo malo no es la divergencia sino las grietas y los enfrentamientos provocados por conveniencia. “Divide y reinarás” es el lema.

Mientras algunos están condenados únicamente a cumplir deberes ciudadanos, otros, por el hecho de poder llegar a votar la continuidad del “modelo”, sólo poseen derechos. Paradójicamente, no se hace más que acentuar las diferencias y agrietar la sociedad.

Un Estado que realmente respeta los derechos humanos sin discriminar es justamente aquel que no los convierte en tema, y mucho menos en polémica.

Promoviendo una ley que iguala diferenciando o mejor dicho cercenando, el Ejecutivo se asemeja a Procusto: bandido del Ática que acostaba a sus presas sobre una cama, les cortaba los pies si superaban su longitud, o los estiraba con cuerdas cuando no la alcanzaban. Lo igualitario se torna artificial y provocado.

Hoy, bajo el eufemismo de la “igualdad”, en realidad, se acentúa la división y se coopera con otras formas de marginalidad. En este contexto, el polémico “matrimonio” homosexual, en el marco político, no es un derecho sino apenas una excusa, un capricho, un pretexto.
3761

Nota para Economía Para Todos

Posted in Gabriela Pousa, General | Comments Off

DE SELECCIONES Y SELECCIONADOS…

Lunes, Julio 5th, 2010

Por Gabriela Pousa

 “Hete aquí el espectáculo que se nos ofrece: la mediocridad juzgando a la mediocridad, y la incompetencia aplaudiendo a su hermana” Oscar Wilde

Hace exactamente una semana decíamos en este mismo espacio que, más allá de las máscaras y disfraces, las consecuencias de ciertos actos siempre llegan y se hacen notar. Parece que esta sentencia no sólo es aplicable a la política. Después de un fracaso deportivo, la mayoría de los análisis coinciden en hacer referencia a lo mismo.

Posiblemente y considerando que el fútbol, como suele decirse, es una “pasión de multitudes” sea necesario marcar cierta similitud en los escenarios. En ese sentido, todas las miradas apuntan a la dirigencia, al exacerbado exitismo argentino y al desahogo de echar culpas afuera pese a que las victorias siempre poseen innumerables progenitores, y las derrotas son huérfanas por naturaleza.

“Hacer leña del árbol caído” también es un ejercicio común en esta geografía donde los héroes duran lo que un castillo de arena construido en la orilla cuando sube la marea. Lo cierto es que más allá de la anécdota y lo coyuntural de un torneo deportivo, quizás aquello que angustia con mayor fuerza no sea el fracaso en sí mismo sino el tener que regresar a una realidad sin atenuantes ni treguas.

El mismísimo Diego Maradona comentaba días atrás que era necesario ganar el Mundial para que el país tuviera una alegría porque es mucho lo que se sufre día a día. No hace falta agregar más nada. De todas las declaraciones hechas en estos días, resumen la contienda la contundencia de esas palabras.

Hay una tristeza en la Argentina que excede hasta la hermandad que generan los colores de una camiseta. Con las victorias parciales de la selección pudo menguar por unos días u horas al menos, la angustia de vivir en una crisis casi perpetua.

Después de siete años de administración estrafalaria, de estafa a la democracia y de mentira institucionalizada, la salida del tunel no la daría una victoria en Sudáfrica. Pocos podían desconocer esa verdad de Perogrullo. Sin embargo, es lícita la necesidad de ciertas anestesias que permitan llegar a otra final para la cual falta un año todavía. Acusar o acusarnos de haber paralizado, en cierto modo, la noción del caos en que estamos es inútil y no coopera a regresar al llano.

Son tantas las derrotas de la Argentina en los últimos años… La dirigencia insiste con recetas frívolas y pasatistas. No hay soluciones concretas que puedan garantizar la llegada de epopeyas victoriosas, apenas hay algunos pasos que ameritan darse cuenta que si las cosas se hacen bien y a conciencia se puede lograr aunque más no sea, una suerte de cicatrización menos cruenta.

Esta lectura es la que puede darse a los últimos acontecimientos que ha protagonizado la oposición en el recinto, mientras todos esperaban que la redención llegara en forma de gol. Pasó un año para que la sincronización de ideas o impericias se palpalara más allá de las buenas intenciones y las palabras, pero todo llega.

Hoy el oficialismo esta rearmando una agenda que le permita retomar la iniciativa perdida. Esta realidad requiere más que algarabía una gran cautela que sólo la puede dar una sociedad madura para entender que los Kirchner son una suerte de Ave Fénix capaces de renacer de sus propias cenizas. Si no hay conciencia de ello, en un instante de distracción cualquiera, la estocada volverá a jaquear como sucedió tantas veces ya.

El verdadero triunfo de una Nación es casi un concepto ligado a los existencialistas: sólo es palpable y visible cuando su concreción se inscribe en las páginas innegables de su biografía, y muy posiblemente cuando sus artífices y contemporáneos ya no están para dar fe de cuánto ha costado vencer la desidia. Sin embargo, hay pasos intermedios que ameritan su festejo en la medida que éste no obre cual árbol capaz de tapar el bosque. En ese sentido son válidos los aplausos a las limitaciones que está sufriendo el oficialismo, paradójicamente, gracias a sí mismo.

El resto es humo. Los sondeos de opinión que hoy se ensayan como experimentos del laboratorio social no aportan un ápice a la realidad. Sin duda, Kirchner está en un momento poco propicio a sus intereses y oportunismo, pero quedarse en esa lectura de los hechos, y sumar a ello la derrota deportiva porque se pretendía utilizar una victoria como maniobra distractiva es de una liviandad supina.

No estamos en esta contienda jugando contra Nigeria, ni contra Grecia únicamente, hay un “todo” por modificar. Qué en el trayecto haya festejos y alegrías es legítimo y hasta sano si no se pierde el foco de todo cuánto falta vencer y jugar todavía.

La Argentina está golpeada pero no podemos ser tan necios y ciegos de limitar o echar culpas por ello a una selección deportiva. Incluso de ella se desprenden ejemplos que pocos tienen en cuenta: hay jugadores que se han hecho a sí mismos, a fuerza de trabajo y no de subsidios. Si hoy ganan fortunas es por designio del mercado muy alejado además de constituirse en pecado. Hay un director técnico que no ha sido ejemplo de virtud pero que ha sorteado las consecuencias de sus propias inconductas y flaquezas. No todos somos humildes y centrados.

Si algo de todo esto hubiese en el grupo que ocupa los despachos de Balcarce 50, podríamos darnos por satisfechos aunque no ganemos mundiales ni llevemos al país a estar entre las potencias más grandes. Pero en el gobierno no hay esfuerzos ni equipo, tampoco individualidades. Hay soldados que no creen ni ellos mismos en la causa que defienden cada vez con menor tino.  Y el DT, aunque emule a Maradona en excesos y soberbia, no ha podido sortear las dificultades que acarrea pasar de ser nadie a ser Dios, por obra y gracia de una sociedad que da y quita con una facilidad y velocidad inaudita.

Revertir la derrota del seleccionado puede, a lo sumo, llevar 4 años. Revertir el fracaso de la política lamentablemente llevará un tiempo impensado, y la posibilidad de que sean los mismos quienes logren llevarlo a cabo es una utopía supina en tanto no ha habido ni esfuerzo desde abajo, ni resurgir de la propia ruina, ni mucho menos interés en constituirse seleccionado.

De todo paralelismo que pueda hacerse entre políticos y deportistas cabe destacar un mismo mal: cierto sector de la prensa capaz de contradecirse a sí misma de la manera más ruin y perversa. Cuando el periodismo se reduce a aplaudir al vencedor y denostar al vencido, todo vestigio de credibilidad se pierde en sinsentidos y vulgaridad.

En ese aspecto, no hay diferencias entre muchos de quienes elevaron loas a los Kirchner hasta verlos acorralados en su propio laberinto, y éstos que hoy se ufanan de tener la verdad revelada porque la Copa no llegó a casa.

La vida sigue. La realidad gana.

foto-nota

Nota para www.economiaparatodos.com.ar

Posted in Gabriela Pousa, General | Comments Off

LA FIERECILLA ENCUMBRADA

Lunes, Junio 28th, 2010

Por Gabriela Pousa

“Terminen con la telenovela”- dice, paradójicamente desde afuera, la protagonista.

Y sí, hay vida más allá de los avatares del Mundial aunque estamos en los cuartos de final. Por esa razón los medios le han dado un breve espacio – es cierto que no es necesario extenderse demasiado - al viaje de Cristina Kirchner a Canadá. Una Cumbre más y van… Lo interesante es contemplar qué lectura puede hacerse que difiera de las anteriores epopeyas kirchneristas a los diversos puntos del planeta.

Que el acompañante sea Héctor Timerman y no Jorge Taiana no hace a la sustancia. Lo importante es observar lo inútil de la presencia de la jefe de Estado en todas las reuniones de líderes internacionales. No porque las mismas no puedan arrojar resultados oportunos para el desarrollo de las naciones sino por el papel que ha elegido jugar la Presidente, y que se torna evidente en sus alocuciones. Pretende insertarse en el mundo frenando importaciones y denostándolo.

La mandataria no asiste para intercambiar nada, menos todavía para aprender de experiencias foráneas. Todo lo contrario. Va contra la corriente. Asiste a dar cátedra. Oscar Wilde advertía ya sobre aquellos que son incapaces de aprender y se ponen a enseñar. Hoy esa sentencia cae a pie juntillas para ilustrar el escenario que toca evaluar.

En primer lugar, este viaje junto a la euforia del Mundial cooperan a quitar de la memoria colectiva lo sucedido exactamente un año atrás… ¿El 28 de Junio del 2009 no ha pasado nada acá?

Y vuelve a poner sobre el tapete aquel viejo interrogante: ¿Julio Cobos ha dejado de ser destituyente o nunca lo ha sido, y esa sentencia presidencial fue sólo un pretexto para no asistir a la reunión con el premier chino porque urgía hacerse de las reservas del Banco Central?

Las prioridades del gobierno dejan mucho que desear, máxime si tenemos en cuenta qué consume China, su densidad poblacional, y qué se produce bajo el nombre de “reina madre” en la Argentina. Pero la perdida de oportunidades, a esta altura, es una constante.

Lo ciero es que la Presidente volvió a caer en aquello que Sartre denominaba “déconnade”: el cachondeo total. Utilizó artillería harto conocida como ser la benevolencia del Estado interventor, la crítica al “neoliberalismo”, a los organismos crediticios, etc. Pero no pudo escapar a una de las características intrínsecas del oficialismo: la contradicción permanente. Así, criticó y rechazó lo que ella misma apoyó, y ejecuta hoy al no combatir la inflación, es decir, el ajuste.

Los autodenominados progresistas suelen caer en la anatema de echar culpas afuera, no ver la paja en el ojo propio, y exigen cambios que ellos no realizan.

Se protesta en definitiva contra entelequias y siglas, eso explica que no haya faltado la crítica al FMI, a las calificadoras de riesgo, a los paraísos fiscales, y a los capitales especulativos. La identificación del culpable es neutra, no se lo puede nombrar, y por ende es casi imposible alejarse del mal.

Todo discurso se agota en el descrédito y el enfrentamiento estéril, no propone salidas, soluciones ni alternativas. Pareciera que el modelo kirchnerista consiste en oponerse al hemisferio norte y erigirse autoridad. La critica y la culpa ajena es una reacción casi refleja. Obsérvese que si acaso hay una diplomacia paralela es porque el Embajador que debía entablar los vínculos entre las partes no ha cumplido con su tarea. Nadie esgrime que de ser cierta esa premisa, la responsable primera es quién lo nombró para que ocupara ese rol.

Si en su momento Aníbal Ibarra fue acusado por la tragedia de Cromagnon ha sido porque la responsabilidad política tiene existencia fáctica, empírica. Qué ahora, Eduardo Saodus sea acusado de no cumplir con sus obligaciones al frente de la embajada en Venezuela, no exculpa ni redime la creación de una entidad clandestina habilitada para llevar a cabo esa y otras tareas. Del mismo modo como el fallo de la Corte de la Haya o las reuniones con Pepe Mujica, no exculpan a las autoridades argentinas de mantener y promover el corte de rutas, incumpliendo durante tres años con el artículo de la Constitución que garantiza la libre circulación.

Cuando no se soporta el pensamiento diferente, ni se admite el propio error, la oratoria contestataria, el dar cátedra y exponerse como ejemplo acarrea el “esnobismo de la indocilidad” como si éste conciliara gloria y sosiego. Así lo cree la Presidente como exponente de una casta de insurgentes que bajo la “estética de la sedición”, se expresan en nombre de los pobres y de los excluídos. El padecer una determinada enfermedad, para ellos, confiere el status de médico. Muchos de los mandatarios latinoamericanos confluyen en este comportamiento.

¿Cuál es el peligro? Como expone la ciencia política hay cuatro destinos para estos “rebeldes”: 1) terminar como dictadores o narcotraficantes 2) dejar de presentarse como perseguidos para actuar como déspotas, 3) morir con las botas puestas como mártires o 4) transformarse en comediantes de la indignación al frente de minorías que ejerzan presión.

Algunos de estos finales parece ser un traje a medida para la dirigencia argentina. Mientras tanto, se sucederán las cumbres, se pronunciarán idénticos monólogos, se despotricará hacia afuera para evitar cualquier condena, y se regresará con mirada altiba por un éxito que sólo miden por el silencio de aquellos que, por educación, escuchan y no critican.

Lo cierto es que tras estos encuentros nunca han llegado a la Argentina inversiones de envergadura, ni se ha solucionado ninguno de los problemas que aquejan al común de la ciudadanía.

Siguen matando gente a diario, la Justicia es una risa, no hay insumos en los nosocomios, la desnutrición infantil se cobra nuevas víctimas, la educación acepta rebeliones de alumnos que, en nombre de viejas felonías agreden y toman escuelas, y se terminan de abolir las jerarquías en lo que parece un plan sistemático de igualar hacia abajo.

El final no guarda sorpresa. Está cantado, y no por grupos destituyentes ni nada parecido sino por la doctrina misma de la política que ha demostrado de qué manera ciertas conductas no pueden escapar a sus consecuencias (aún cuando gane la Argentina). Basta recordar cómo un año atrás las urnas daban inexpugnable evidencia aunque el pueblo, todavía, espera…

yo-no-fui

Yo se los avisé…

Nota para www.economiaparatodos.com.ar

Posted in Gabriela Pousa, General | Comments Off

LA JUDICIALIZACION DE LA POLÍTICA: TODOS SOMOS VICTIMAS

Domingo, Junio 20th, 2010

Por Gabriela Pousa

“Sufro: indudablemente alguien tiene que ser el causante. Así razonan las ovejas enfermizas” F. Nietzsche (‘Genealogía de la Moral’, tercera disertación)

A rendirse ante las evidencias: quienes creían que el Mundial de fútbol podía tapar los baches de la política, o mejor dicho de la falta de políticas, los acontecimientos que se viven en estos días, demuestran que tapar el sol con la mano es siempre una utopía.

Las internas en el seno mismo del kirchnerismo no cesan, la renuncia de Jorge Taiana es apenas un dato más que no debería generar tanta sorpresa. Hay mucho de hipocresía en ese asombro repentino que demuestran dirigentes opositores, y hasta funcionarios allegados al Ejecutivo. Los Kirchner proclaman aquello que, en apariencia, desdeñan y en ese contexto la “obediencia debida” es la infranqueable ley que prima.

Un traspié del ahora ex canciller no implica un “arrepentimiento” a cinco años de hacer o deshacer aquello que le fue ordenado desde “arriba”. Es fácil abandonar el barco cuando no se puede ocultar más el naufragio. Triste sería, de ahora en más, ver a Taiana convertido en “autoridad” para dar cátedra sobre aquello que ha hecho y hace mal el oficialismo. Pero lo más probable, analizando el modo como operan ciertos medios, es que el ex ministro de relaciones exteriores entre en el equipo de los nuevos comentaristas que hacen leña del árbol que va cayendo.

A esta altura de las circunstancias estos movimientos en el libro de pases deberían causar gracia más que falsas expectativas. Pretender cambios en una política exterior que nunca existió es de una ingenuidad supina. Descubrir ahora que las relaciones internacionales se limitan a negociados poco claros con interferencia del Ministerio de Planificación, y que la diplomacia le dejó su espacio al desplante y a la grosería habla de una ceguera peligrosa o más bien de una conducta en exceso cínica.

Por todo lo dicho, la renuncia se agota en estas líneas. No merece demasiado análisis teniendo en cuenta el cuándo se produce la sangría. ¿Cómo es posible que haya quienes, ajenos al entorno oficial, advirtiéramos desde el primer día el afán hegemónico que perseguía el matrimonio presidencial, y aquellos de la partida desconocieran la metodología?

Si hay algo que no tiene cabida en política es la inocencia y la ingenuidad aunque a veces haya actores con cierta pericia para fingirlas.

Mientras estos movimientos se suceden, se libera finalmente (por unos días) el corte del puente que une a Uruguay con la Argentina. ¿Se apeló al artículo preclaro de la Constitución que garantiza la libre circulación? No, se apeló como es el modus operandi de la actual administración, a la extorsión. Esa es la verdadera traducción de aquello que finamente se da en llamar, hoy en día, la “judicialización de la política”.

¿Qué esconde esta aparentemente nueva faceta? Primero y principal, la muerte de la doctrinas revolucionarias que, consecuentemente, hacen florecer la victimización como alternativa. Así, los llamados asambleistas se presentaron como víctimas. El gobierno imita. Por otra parte, la ausencia de autoridad en aquel poder que, paradójicamente, se erige como el más fuerte y audaz (el Ejecutivo) deja que aflore en el escenario el culto a lo judicial.

El crecimiento potencial del derecho como modo de regulación de conflictos se inscribe en el marco de una crisis visceral de la política, y el debilitamiento de los aparatos mediadores tradicionales como ser los partidos políticos o incluso el sindicalismo.

Como expone el analista Robert Reich, si tanta gente se siente estafada y discriminada, es porque los amortiguadores y arbitrajes clásicos se han difuminado. Cada uno queda aislado frente a la derrota de ese “Estado providencia” que supuestamente era reductor de incertidumbres y problemas.

En ese plano surge también, con fuerza inusitada, el discurso victimista como el que esgrimen los asambleístas dando preeminencia a la figura del abogado que muchas veces incita a multiplicar los derechos subjetivos en detrimento del bien común. Es menester evitar que esta corriente para “solucionar” conflictos se propague porque la consecuencia es convertir a la “victimología” en plaga nacional. De ese modo cualquiera tiene derecho a cortar calles, usurpar edificios públicos, y priorizar su problema individual en detrimento de los demás.

Siempre surgen circunstancias atenuantes: veamos, sin ir más lejos, el caso de General Villegas donde la menor abusada y filmada por mayores de edad termina presentada como la victimaria por haber incitado al mal.

Hay que tener cuidado con las llamadas “circunstancias atenuantes” porque pueden convertirse en circunstancias exculpatorias y hasta redentoras dejando que las minorías se adjudiquen derechos por el sólo hecho de sentirse diferentes.

La pregunta del millón: ¿Cómo evitar que esto suceda? Unicamente custodiando la independencia de poderes, y no dejando que el Estado maneje a su antojo y provecho el aparato jurídico sino, por el contrario logrando que éste obre como contralor y limitador de los excesos de los gobiernos que apañan ciertas manifestaciones hasta que éstas se convierten en un boomerang.

El problema también se centra en que el Estado rechaza cada vez más la culpa imponiendo modelos de indiscutida irresponsabilidad. Pascal Bruckner se pregunta y con razón: “¿Cómo aceptar el castigo o la sanción cuando ya nadie tiene sensación de infracción, y por qué practicar una virtud que todos ridiculizan?” La estrategia es hacer recaer la culpa sobre los demás, y en ese sentido es imposible discutir la habilidad que tiene el kirchnerismo.

De la noche a la mañana, apareció en escena como ajeno al conflicto que desató la pastera y se distanció del problema endilgando al Poder Judicial la solución al mismo. “Yo no fui” es el slogan que de ahora en más utilizará con más ahínco el oficialismo aún cuando para ser creíble deba entregar a sus delfines más sensibles.

De lo que se trata, en definitiva, es de imponer el llamado por tantos filósofos: “estatuto del oprimido”, y en ese contexto aparecer como víctima de corrientes insurrectas que sólo pueden ser detenidas por la justicia aún cuando ésta se halle bajo sospecha por su alto grado de dependencia.

Cabe aguardar, con escasa esperanza, que una renuncia tardía no convierta en héroe a quién fue cómplice de la desidia en materia de relaciones externas, y que un paso logrado como lo es la liberación del tránsito en los puentes que unen al Uruguay con la Argentina sea visto como solución de una autoridad que ha sido justamente quién propulsó durante más de tres años aquella medida.

foto-nota-1

Nota para www.economiaparatodos.com.ar

Posted in Gabriela Pousa, General | Comments Off

SINONIMIAS

Lunes, Junio 14th, 2010

Por Gabriela Pousa

Sinonimia: Figura que consiste en usar intencionadamente voces sinónimas o de significación semejante, para amplificar o reforzar la expresión de un concepto.

Clima mundialista. Guste o no. Siempre hay opciones: un libro a mano, un canal que transmita algún documental o un CD que delite y transporte. En ese contexto hacer de la competencia deportiva un debate acerca del uso político que se le da, desde sus orígenes en 1930, no parece muy productivo. Y en el fondo esa polémica termina siendo funcional al kirchnerismo que pretende que cada partido ganado sea justamente algo más que 90 minutos de un entretenimiento masivo.

Cuando se han perdido más de seis años y desperdiciado oportunidades increíbles, un mes de tregua para la agenda política no debiera tener tanta trascendencia. A fin y a cabo, la agrupación del peronismo disidente, la negociación con Mauricio Macri que terminará jugando en esa selección si quiere tener alguna chance, la elección interna de los radicales y hasta las opciones de los Kirchner por aceitar el clientelismo que les de cierto aire, regresarán en apenas tres semanas, y la euforia del Mundial no podrá tapar nada.

En cuanto a lo deportivo, Argentina ya dio el primer paso. El gobierno no ha tenido participación alguna en ello, ni el gol del triunfo hizo que millones de ciudadanos creyeran en el índice inflacionario que ofreció el INDEC en medio de los preparativos. Si no hay discernimiento para separar el blanco del negro, la culpa dificilmente pueda ser atribuída únicamente a un Ejecutivo.

El fútbol, en definitiva, tienen limitado sus tiempos y sus efectos. Quiénes ayer fueron héroes pueden en menos de una hora terminar denostados, máxime en la Argentina donde las idolatrías son tan fútiles como efímeras. Un dato para tranquilidad de muchos: en 1986, Raúl Alfonsín salió al balcón con Maradona y la copa en alto, un año después perdía las elecciones legislativas, y antes de caducar su mandato debió dejar su cargo.

Sin embargo, hay algunas características que enmarcan el deporte que bien podrían ser contempladas incluso por aquellos que maldicen este evento por temor a que sea un nuevo lavaje de cerebro para los ciudadanos.

En primer lugar, es dable observar que en el juego de la pelota hay reglas y normas que no pueden dejarse de lado. Cualquier infracción a las mismas deriva en una amonestación que no viene secundada con teorías garantístas capaces de terminar erigiendo víctima a aquel que cometió –voluntariamente o no – el error. Por otra parte, el DT queda fuera del campo de juego. En política, en cambio, la intromisión del Estado o la autoridad en momentos impensados alterando todo el escenario no coopera a un buen resultado.

Ganar o perder no siempre depende de la habilidad y la pericia, hay un factor suerte que subyace de algún modo, y está en el equipo sacar provecho a ese “viento de cola” que hace menos pesada la pelota. Dificilmente se desperdicien ocasiones prometedoras. En contrapartida, el gobierno ha desperdiciado años de bonanza que el mercado internacional le dio a sua anchas.

Si los reglamentos deportivos existieran en la administración de un pueblo, se impedirían atropellos e insensateces como las que se suceden cotidianamente. Basta observar de qué manera en Sudafrica, los estadios no poseen rejas ni ganzúas que delimiten las tribunas. ¿Por qué acá no es factible que ello ocurra? Por la simple razón de que las penas o sanciones son consideradas represivas, tiránicas, y el respeto por la autoridad fue deshecho en pro de un falso concepto de democracia y libertad.

Allá, ni los barra bravas que la dirigencia enviara, y cuya evidencia no puede ser más clara, se atrevieron a moverse de su sitio, no cayó un solo papel a la cancha. Y es que la opción a una conducta reprochable es la cárcel, sin eufemismos y sin atenuantes.

En la primera contienda, la selección nacional obtuvo una victoria, no entraremos a dirimir si fue casual o demasiado ajustada, para eso están los especialistas. Previamente a ello periodistas deportivos, mobileros, etc. daban rienda suelta a sus tareas: “¿Quién o quiénes meterían los goles para Argentina?”. La pregunta fue hecha a sabiondos e ignorantes en la materia, casi un clásico de la previa.

Ahora bien, los nombres se repetían incansablemente: Lionel Messi, Carlos Tévez, Gonzalo Higuain y Ángel Di María eran los más mencionados. Posiblemente alguna lógica hubiera para que así sucediera. Están parados en puestos claves dentro del campo, han convertido innumerables tantos en otros campeonatos, etc., etc.

Sin embargo, el gol que le dio el triunfo a la selección argentina está vez lo marcó Gabriel Heinze, si no fue el jugador más discutido a la hora de que se entreguen las listas no estuvo lejos de ello. Ningún sondeo lo tuvo en cuenta, no estuvo en las opiniones de los hinchas, fue el jugador menos pensado. No figuraba en las encuestas…

En el 2011, a juzgar por como consideramos las elecciones los argentinos, se disputará el campeonato político. Hoy los nombres que se arriesgan son harto conocidos. Y quien sabe el gol lo termine marcando también el menos pensado… Detenernos ahora en sondeos de imagen e intención de voto es poco serio, y es más distractivo que el evento deportivo. No hay propuestas concretas a no ser que lo que se pretenda es poner fin a la dinastía kirchnerista.

Hoy por hoy, lo interesante pues sería admitir que no hay mucha idea de cómo se sacará el país adelante, y lo que se promete y está en marcha en todo caso, es un proceso de moderación y diálogo que atenúe los efectos macabros que ha de dejar esta etapa de democracia simulada. Lo demás es fantasía o predicciones con poca base científica.

Alternativas concretas no asoman a la vista, la foto del PJ disidente es una afrenta al concepto de renovación política que se agitara alguna vez en la Argentina. La seducción de una izquierda maniquea se pierde en utopías vencidas.

Este tránsito hacia una administración que puede no ser todo lo buena que se necesita pero será, sin lugar a dudas, menos perversa tiene todavía un sinfín de aristas desconocidas. Apresurarse a aventurar el desenlace es como querer definir hoy si la selección nacional llegará a la final del Mundial y, en ese caso, si el ahora héroe redentor de Gabriel Heinze durará más de una semana en su pedestal de barro.

La realidad es que los Kirchner están aún en su cargo, y lo más inteligente es prestarle atención a cada paso para no echar culpas a un deporte de aquello que puede suceder dentro de un año.

graf7_b

Alfonsín recibe a la selección nacional campeona del mundo en 1986

Nota para www.economiaparatodos.com.ar

Posted in Gabriela Pousa, General | Comments Off

VIVIR EL MUNDIAL COMO MÁRTIRES, INFANTES O CIUDADANOS…

Miércoles, Junio 9th, 2010

Por Gabriela Pousa

Exclusivo para Perspectivas Políticas.Info

Sin duda, la sociedad argentina es muy peculiar en sus modos y sus formas. Aquello que ayer la desvelara termina, en menos de 24 horas, pasando al olvido como si no hubiese existido. Los conflictos se superponen en una estrategia maniquea pergeñada por el gobierno aún cuando parezca que éste nada tiene que ver con ello.

Ningún tema es casual, tampoco los escándalos que lo salpican: hasta Ricardo Jaime es un instrumento del kirchnerismo “inmolado” para poder dar preminencia a fines más necesarios. Cómo si se tratara de un cambio de figuritas, en apariencia de una “limpieza”, un “hacer justicia” sin hacerla…

La llegada del Mundial de Fútbol que parece una salvación para un oficialismo jaqueado por la contradicción no es tampoco la panacea, y en definitiva aquellos que gustan del deporte tienen todo el derecho de disfrutar del evento, más allá del rédito o no rédito que pueda hacer de aquel el gobierno. Si el Ejecutivo se cree dueño de los goles que puedan acaecer durante el torneo, mayor será el golpe que se lleve cuando en las urnas los mismos no cuenten.

Perder o relegar hasta las pasiones más características de un pueblo que siempre ha sido futbolero no tiene sentido. Desear que la selección nacional pierda para que los Kirchner no manipulen las masas es un placebo. El remedio pasa por otro lado. No minimicemos la solución a un problema mayor. No nos auto subestimemos que para ello está la dirigencia que lo hace con habilidad indiscutida.

Nadie será más o menos kirchnerista por gritar un gol, ni el hecho de encender un televisor para ver un partido de Argentina hará que se multipliquen los votos el año próximo. Si acaso esa es la creencia que lleva a desdeñar una competencia deportiva, demos por muerta a la ciudadanía, démonos por muertos en vida. Los valores y el honor se miden por otras variables que nada tienen que ver con once jugadores corriendo detrás de una pelotita.

Perdimos tanto ya que ganar un Mundial no suma a la hora de hacer balances de ganancias y pérdidas como sociedad. Y si acaso aporta a la alegría colectiva posiblemente debamos aceptar que es una buena noticia. Ya vimos lo que ha sucedido con los festejos del Bicentenario: miles de argentinos festajando sanamente en las calles, avenidas y…, cuando empezaron a debatir quién se llevaba las loas de una fiesta cívica, las crónicas mostraron que nada había cambiado esencialmente en la Argentina.

Los sondeos de opinión que adjudican un clima mejor tras el 25 de Mayo son expresiones desesperadas, y lo que en verdad marcan, es la derrota de un Ejecutivo que no puede ofrecer más que espejitos de colores, carrozas y comparsa. Quevedo decía con indiscutida sabiduría que “puede medirse en cielo y la tierra pero jamás la mente humana”, y creer que recitales gratuitos y fuegos de artificio cambian un voto es subestimarnos como seres humanos. Al fin y al cabo, si eso sucediese la culpa no puede recaer únicamente en una administración de turno que ya dio muestras inequívocas de ineficaz y perversa.

Los argentinos oscilamos entre dos modelos sociales igualmente nefastos: el de los “mártires autoproclamados”, y el de los “infantes perpetuos”. Es decir, entre aquellos que se regodean de sus llagas, mostrándolas como trofeos; y esos otros que no maduran para no tener que asumir responsabilidades inherentes al proceso de crecimiento. En consecuencia, toma protagonismo el Estado benefactor que es acogido con beneplácito aunque, si bien se mira, se verá que sólo se beneficia a sí mismo aduciendo que nos está salvando.

Hoy por hoy, ser parte de un movimiento piquetero ofrece las “ventajas” de pertenecer a los desposeídos, razón por la cuál la limosna surge como reivindicación social cuando en rigor sólo es una cadena más que nos ata al clientelismo. Nos ofrecen un yugo y lo tomamos como si fuese un beneficio. La marginalidad pareciera que otorga una categoría superior, y es amparada por seudos movimientos anti-discriminación que hacen lobby en detrimento de la libertad del individuo.

Desde luego que la otra opción es hacerse cargo de la propia situación, pero ello acarrea deberes cívicos que carecen de prensa, y están devaluados frente al auge de los derechos humanos. La situación es compleja para el ciudadano, elegir entre dos modelos igualmente falsos anula el discernimiento, y nos condena a ser esclavos de un sistema macabro.

Si se acepta la madurez que da el pertenecer a un país con tantos golpes que es imposible considerar joven, por más que sólo haya cumplido doscientos años, entonces festejar un gol y disfrutar un Mundial no es más que eso: una coyuntura que permite divertirse sin que signifique idolatrar figuras cuyo nivel de decencia y moral son harto conocidas ya.

Si un partido ganado hace olvidar que los precios suben licuando los salarios, y que todos los días amanecemos con robos y asesinatos, la culpa no está ni en los directores técnicos, ni en los jugadores buenos o malos, y tampoco, aunque cueste aceptarlo, en un matrimonio que sin duda pretende vender lo negro como blanco. Simplificar no coopera a madurar.

La decisión es del pueblo, no del gobierno. El tema no es pues la manipulación que puede devenir de una pelota rodando en un estadio, sino la capacidad de asumirse ciudadano, y elevarse por encima de los mártires y los infantes que alimentan la faz más nefasta del Estado.

 gran-ambiente-en-la-tribuna-del-azul-0

Posted in Gabriela Pousa, General | Comments Off

LAS CAUSAS DE LA INJUSTICIA

Lunes, Junio 7th, 2010

Por Gabriela Pousa

“Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante,
sabio o chorro, generoso o estafador…”  Enrique Santos Discépolo

Parece mentira, y lo más probable es que sea mentira. Lo cierto es que toda la trama que envuelve a ciertas causas de la “justicia” se asemejan increíblemente a aquellas viejas telenovelas donde se atacaba a la chica buena, y la mala disfrutaba su venganza. Claro que al final, la ecuación variaba, y el triunfo lo obtenían los protagonistas, que se amaban más allá de las condenas y obstáculos que se le interponían a lo largo de un sinfín de capítulos que, en rigor de verdad, hay que admitir, muchas veces cansaban.

En el contexto socio-político, el cansancio se está haciendo perceptible no tanto por lo largo de los procesos, las indefiniciones permanentes y la falta de originalidad para el libreto, sino sobre todo por lo fantasioso que suena el devenir de los acontecimientos, y ese acostumbramiento malsano al atropello y al maltrato.

Ayer, sin ir más lejos, jugábamos con mi sobrino menor, mientras de fondo, en la televisión pasaban flashes de un noticiero. Yo ni siquiera le había prestado atención cuando mi sobrino, sin levantar la vista del juego, me comenta: “¿Viste que nos escuchan todo lo que hablamos?”

Recien entonces caí en la cuenta que el avance televisivo había hecho mención a la causa de las escuchas en el marco del gobierno de la ciudad. Lo triste es que, para un chico con apenas 12 años recien cumplidos, la historia de los espías y los teléfonos es percibida con una naturalidad que horroriza o debiera horrorizarnos, si acaso los adultos mantenemos aún algún atisbo de madurez cívica y de sano juicio.

Así las cosas, las generaciones que han de sucedernos están creciendo en un ambiente viciado, creyendo que la conducta más conveniente es resignarse a aceptarlo, pues eso es lo que ven en quienes los rodeamos.

Ahora bien, comencemos por aceptar una premisa: no hay casualidades cuando se trata de causas judiciales politizadas, o mejor dicho de causas políticas “judicializadas”. Esa similitud con las ficciones televisivas está sin sutilezas, pergeñadas por mentes maniqueas. De ese modo, el sólo hecho de hablar de Justicia es una irreverencia.

Debería únicamente hacerse alusión a parodias o tragicomedias donde intervienen “magistrados” que han tirado por la borda no sólo cinco o seis años de carrera sino el juramento final, aboliendo de esa forma cualquier atisbo de ecuanimidad.

Los expedientes se transforman en libretos guionados donde aquello que se dijo no coincide jamás con lo que se ha actuado. El correveidile tiene más valor que la declaración del demandante o la del demandado. Las indagatorias llegan cuando la condena ya está puesta, y la presunción de inocencia queda abolida como la esclavitud en Norteamérica. Y con esto no estamos diciendo que no haya habido delito, sino que la manipulación política es tanta que ni siquiera queda claro si es justo o no que alguien sea juzgado.

Las pruebas terminan siendo obsoletas o a veces grotescas. Alcanza con la aparición de un “arrepentido” cualquiera, o un simple extra que irrumpa en escena denunciando, para que su recitado sea considerado válido e indiscutible para el letrado.

Lo que sigue es harto conocido, lo vemos a diario: jueces expuestos al show mediático como estrellas televisivas. Las luces de neón, los flashes, los micrófonos, y toda la parafernalia de la exposición pública le saca la mítica venda a la estatua para ponérsela a quién firma la sentencia.

El mayor error es creer que la única víctima es aquel que se sienta en el banquillo de los acusados, cuando en rigor de verdad, la sentencia cae como un tsunami sobre toda la sociedad: se ha perdido la decencia y con ella, la libertad.

Posiblemente es un solo individuo el que termina encarcelado pero las rejas se levantan, visibles o no, ante el grueso de los ciudadanos que siguen en su rutina, sin advertir que quizás hay una fecha en el calendario para erigirlos también a ellos, protagonistas kafkianos de una “Justicia” que hace mucho ya, se divorció de Ulpiano.

Jueces con más denuncias y sospechas que los procesados se hallan al frente de esas causas armadas, actuando con una impunidad que otorga cierta sensación de ser a perpetuidad. Pero lo perpetuo no tiene cabida en lo terrenal, menos todavía en la cíclica política argentina donde las lealtades son utopías, y los hombres mercancía.

El acto procesal de la recusación –tenga argumentación concreta o no -comienza a causar risa. La mancha a la honra no desvela por cuánto la honradez en esta Argentina no es más un valor con preeminencia, y el descrédito gratuito no recibe ni una disculpa pública ni un desagravio que soliviante siquiera la amargura de sentirse sospechado cuando se ha sido inocente desde el vamos.

Que en estos días, desde miembros de la Corte Suprema de Justicia hasta dirigentes de los más diversos frentes tengan que salir a definir cuál es el rol del Poder Judicial de la Nación habla a las claras de las desviaciones del sistema.

La dependencia que genera un Ejecutivo con ambición hegemónica de poder, frente a una oposición sumida en problemáticas internas e individualismos mezquinos, no permite que aflore un contralor que asegure el cumplimiento de las reglas de juego republicanas más básicas.

Por todo lo dicho, en muchos casos, la bajada del emblemático martillo hoy no significa nada. Y la gravedad que eso entraña aún no es percibida, con conciencia plena, por el grueso de la ciudadanía amenazada en lo más sagrado: la dignidad, la presunción de inocencia y la libertad como valor supremo en un Estado de derecho.

balanza_poder_justicia2

Nota www.economiaparatodos.com.ar

Posted in Gabriela Pousa, General | Comments Off

EL SECRETO ESTÁ EN EL “ON/OFF”…

Lunes, Mayo 31st, 2010

Por Gabriela Pousa

 

Previsible. Los Kirchner quieren el rédito político de la fiesta del Bicentenario. Ya circulan encuestas sosteniendo que “la gente se halla más feliz” tras los recitales en la avenida 9 de Julio, y los shows montados para ese fin. No es nueva la fórmula: “pan y circo” son expresiones que vienen acunándose en lo político desde tiempos inmemoriales. Muchas veces dio resultado.

«Panem et circenses»: La frase fue creada en el siglo I por el poeta romano Juvenal, y se encuentra en su Sátira X. Describía la costumbre de los emperadores romanos de regalar trigo y entradas para los juegos circenses como forma de mantener al pueblo distraído de la política. Cuentan las crónicas que Julio César mandaba distribuir trigo en forma gratuita a unos 200.000 beneficiarios. Tres siglos más tarde, Aureliano continuaría la costumbre repartiendo a 300.000 personas dos panes gratuitos por día.

Los Kirchner no han inventado nada. Tampoco puede juzgárseles en demasía por desear un triunfo mundialista para repetir la contienda. Son recetas harto conocidas, y cuando la realidad no coopera a mantener la alegría masiva, echar mano a ella es, por excelencia, la medida más demagógica y populista.

La política se ha reducido a episodios meramente emocionales tal como sostenía Giovanni Sartori al hablar de una sociedad teledirigida. En ese contexto, la televisión favorece -voluntariamente o no-, a la “emotivización”. Muestra sucesos conmovedores, nos involucra a todos en los festejos hayamos o no estado, o participado en ellos.

Los argentinos se apasionaron con los diferentes flashes del pasado fin de semana largo. Se apeló a términos indiscutidos: un pueblo unido, la fiesta de todos, etc. Nadie quiere quedar afuera. En una época en la cual la necesidad de pertenencia es magnánima, el manejo comunicacional de los acontecimientos conmemorativos fue decisivo.

El silencio sepulcral de la oposición mostró a las claras hasta qué punto, la manipulación de mensajes fue efectivo.

La palabra produce siempre menos conmoción que la imagen, y al día de hoy, las imágenes de los recitales y shows siguen propagándose por la mayoría de los canales. Nada es fortuito. En medio de fuegos artificiales, espejitos de colores y acróbatas nunca antes vistos, la pasión produce su sinergia y vence a la razón. Como sostiene Sartori “la política emotiva provocada por la imagen, solivianta y agrava los problemas sin proporcionar absolutamente ninguna solución. Los agrava.”

Pero el gobierno no atiende teorías, mucho menos foráneas y escritas. Se queda en la algarabía del momento creyendo que la misma se ha de estirar en espacio y tiempo. Para los comicios presidenciales falta, sin embargo, más de un año. ¿Cómo mantener el espíritu emotivo del pasado 25 de Mayo? En la búsqueda de esa respuesta se concentran quienes frecuentan Balcarce 50. Es la orden impartida.

Cómo aspiración, puede que sea genuina pero como realidad es practicamente una utopía. Sin duda, la metodología para conseguir efectos similares apunta a un aumento indiscriminado del gasto público, una posibilidad que puede durar, sin dañar a la ciudadanía en forma directa, lo que dura un castillo de arena.

Cuando McLuhan acuñó el concepto de “aldea global” para sostener que la televisión anula las distancias y tiene potencialidades globales olvidó que la mitad del planeta no tiene acceso a ella, lo que implica que existe un porcentaje de personas en una geografía que le es propia, y a la cual los destellos de la magia festiva no la tocan.

Lo mismo ocurre en Argentina: “pan y circo” no llegan a todos de igual forma, y en la mayoría de los casos, todo queda en la superficie, en la imagen del plasma comprado en cuotas. Y quizás en el “on/off” se esconda el enigma. El inefable botón no falta en ninguna televisión…

En el día a día, la realidad es otra. Las imágenes no las vierte una pantalla sino la pupila. La televisión reduce la vida a primeros planos: una casa, un grupo de fanáticos bailando al compás de su banda preferida, una calle, una avenida. No va más allá. Por ello, y sin ir más lejos, no se vió el pasado aniversario de la revolución la cantidad inusitada de argentinos durmiendo a la intemperie a lo largo de Paseo Colón, pocos metros apenas del epicentro del show.

Para pasar el tiempo es posible que los ciudadanos alberguemos esas causas como propias, festejemos un gol bien hecho, gocemos del circo del día, pero en cuanto esas causas lejanas y efímeras afectan el bolsillo, la propia vida y nos atacan en primera persona, regresa la defensa de “lo mío” y se desvanece la noción de “gran patria redentora”. La Patria pasa a ser otra cosa.

A lo sumo se conforma un microclima, un grupo con el cuál se comparte la realidad propia, pero se sale de la ficción colectiva y se entra en la cotidianeidad que nos roza.

La pregunta del millón es pues, ¿cómo harán los Kirchner para adentrarse en ese día a día, cuando la gente perciba que todo el pan y todo el circo no es gratuito sino que esta siendo pagado por nuestros bolsillos? ¿De qué manera mantener la ficción global en un país que para las elecciones ya habrá olvidado las luces de colores iluminando la Pirámide de Mayo?

Desde luego que las obstinaciones de Néstor Kirchner se viven como órdenes, y eso le da razón de ser a la creación de un multimedios propio, de una TV digital “para todos”, y de un reajuste de la señal de un engranaje comunicacional que no ha dejado de ser eficaz aunque haya dejado ya de ser un potencial peligro para la sociedad.

1254445415644_f1

Nota www.economiaparatodos.com.ar

Posted in Gabriela Pousa, General | Comments Off

Búsqueda


type and hit 'enter'
banner180
fiat
Delta Industrial
Estudio Cárrega
diariocero
Economia para Todos