¿FRONDIZISMO O DESARROLLISMO TARDÍO Y OPORTUNISTA?
Martes, Abril 28th, 2009Por Albino Gómez
Exclusivo para Perspectivas Políticas.Info
Sabemos muy bien que en nuestro país la muerte de algunas personalidades puede producir muy fuertes y diversas reacciones.
En el caso de artistas, deportistas y escritores, después de un razonable duelo de varios días, con la consiguiente atención periodística, la muerte pasa rápidamente al olvido, aunque de tanto en tanto, se los recuerde en homenajes siempre bienvenidos.
Claro está que pueden darse casos excepcionales que superen largamente esos parámetros, sobre todo cuando las muertes son determinadas por algún accidente que tronche tempranamente exitosas vidas profesionales.
Con los políticos las reacciones pueden presentar distintas variantes, como las de no conmover demasiado y por ende tampoco tener mayor repercusión mediática, o bien producir inmediatos desbordes emocionales masivos, de una intensidad extraordinaria, como ya ocurrió con las muertes de Hipólito Yrigoyen, de Evita, de Juan Domingo Perón, y muy recientemente, de Raúl Alfonsín.
En otros casos, el deceso de un dirigente puede llegar a ser especialmente sentida por la importancia de su trayectoria y acción gubernamental, pero sin llegar a tener una gran repercusión emocional, salvo en el núcleo directamente ligado a su filiación política o entre sus colaboradores personales.
Esto es lo que ocurrió con Arturo Frondizi, pero sin embargo, con el transcurso de los años, la importancia histórica de su obra y acción de gobierno, a pesar de las resistencias que sufriera y el impedimento para que las llevara a cabo hasta el final, comenzaron a revalorizarse fuertemente, y mucho más allá de su grupo de allegados.
Claro está, que ello se debió, por un lado, a la permanente labor de investigadores dedicados al análisis de los años que fueron desde 1958 a 1962, a través de publicaciones, conferencias, y seminarios en centros de estudio o universidades; y por otro, al simple hecho de haber quedado en evidencia el contraste entre las propuestas y logros de su elaborado proyecto nacional de desarrollo económico y social, y el crítico estado del país que encontramos cincuenta años más tarde.
Para comprobar lo que afirmamos, bastaría simplemente con leer los discursos presidenciales de Frondizi. Y tanto es esto así, que yo mismo me he permitido volver a publicar sendos reportajes que le hiciera a Arturo Frondizi sobre política exterior, y a Rogelio Frigerio sobre política económica, en 1982. Es decir veinte años después del derrocamiento, y veintisiete años desde aquel entonces a nuestros días, porque dichos reportajes - dada su vigencia- podrían haber sido fechados ayer.
Así las cosas, reivindicar hoy el ideario desarrollista de Arturo Frondizi y de Rogelio Frigerio es por supuesto, políticamente correcto. Pero cuando adhieren a ese ideario hombres de sectores políticos o sociales que conformaron -pasiva o activamente-, el elenco estable golpista en aquellos años, o lo hacen sus herederos ideológicos, acompañando cuanto acto conmemorativo o conferencia se realiza, sin una previa declaración autocritica a la total falta de comprensión y al ataque a sus ideas y gestión en los tiempos de su presidencia, semejante ‘frondizismo’ tardío, suena a oportunismo más que a otra cosa.
Por eso, quienes tuvimos el privilegio de trabajar al lado del ex presidente, día a día, en Olivos y en la Casa de Gobierno, a cualquier hora y en medio de todas las crisis hasta el final, cuando nos topamos con esos ‘desarrollistas’ repentinos en conferencias, actos, conmemoraciones y hasta en misas, sinceramente nos preguntamos: “¿Qué están haciendo aquí estos señores?.”
Porque no estaría mal, y sería muy bienvenida su presencia, si al mismo tiempo explicaran que ahora, estudiando todo lo que ha realizado e intentado hacer Frondizi y Frigerio, han llegado a comprender que estos dos estadistas tenían razón y que quienes estaban equivocados eran ellos.
Esto además se comprueba porque ahora, cincuenta años después –mutatis mutandis-, la filosofía de sus propuestas es absolutamente válida. Hasta ellas mismas, con algunos retoques necesarios por los cambios tecnológicos y científicos que produjo el paso del tiempo, tendrían actualidad legítima.
Pero no nos asombremos demasiado de que algo así suceda, porque una relectura de Juan Bautista Alberdi nos mostraría que también tiene una actualidad y vigencia inexpugnable todavía en nuestra geografía.
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El autor es periodista, escritor, autor de varios libros dedicados a Arturo Frondizi y su gestión, y diplomático de carrera.

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